El
oficio más viejo del mundo
¿necesita su
lugar?
Por Mauricio Sejas
Mientras
se debate en el Parlamento la posibilidad de que la
prostitución tenga su lugar en la ciudad, la
avenida 18 de julio y zonas aledañas, se ha
convertido en el mercado de la oferta y la demanda.
Decenas de apartamentos y casas cumplen la función
de "whiskerías" o "kilombos"
del interior, lo que aquí en la capital se
las conoce como "casas de masajes", nombre
que no tiene nada que ver con el relax del cuerpo.
Casi
no se puede salir a caminar por nuestra principal
avenida, ya que cada pocos metros se encuentran estas
personas, que cuando uno pasa junto a ellas con su
familia, no sabe que decirle a nuestros hijos acerca
de esas mujeres y travestis, que ejercen la prostitución
en la vía pública. Aunque algunas prostitutas
callejeras tienen un nombre ficticio así como
un hombre que las controla (fiolo), la mayoría
trabaja en forma independiente para quedarse con toda
la plata. Las que trabajan puertas adentro tienen
un jefe que les da sólo el 30 por ciento. La
calle es para estas personas un mejor negocio que
los lugares cerrados.
No hace mucho tiempo el Ministerio del Interior, por
los asesores de la Asociación de Travestis
y Meretrices, propusieron a la Intendencia Municipal
de Montevideo la creación de una zona roja
en la calle Paraguay entre Venezuela y La Paz. Estos
creían que era propicio este lugar por tratarse
de casas viejas en las que no molestarían a
los vecinos. La negativa por intermedio de la I.M.M.
fue por que allí se construirán casas
del futuro, entonces las molestias serían relativas.
La delimitación de zonas para la prostitución
nace a partir de la reglamentación de la ley
de trabajo sexual aprobada por el Parlamento.
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En
los últimos años, la prostitución
ha tenido un gran incremento por la situación
actual del país. Algunas personas trabajan
por necesidad otras solamente lo practican. Aunque
la mayoría carece de estudios u oficio, hay
también un sector importante de jóvenes
que se prostituyen para poder pagar sus estudios.
Miles de desocupados también van entrando a
este mundo, mientras buscan en vano un trabajo o esperan
un subsidio, o un sueldo estable. Será para
ellos un viaje sin retorno, es decir, el salto de
la prostitución ocasional al oficio "permanente".
Por
una parte una zona roja sería esencial. De
esta manera estaría concentrada toda la diversidad
sexual en un mismo lugar. Por otro lado serían
centros de violencia y corrupción, en donde
se induciría a menores de edad para el ejercicio
de la prostitución, serían una especie
de ghettos donde se asentarían personas marginales,
donde la calidad de vida no sería la esperada.
Una "zona roja" en estos momentos sería
un embudo social que no admitiría barreras
formales. Por lo que opino que se aleje este sector
social hacia otros lugares, ya que no es bueno que
todo se concentre en el centro de la ciudad, pero
tampoco es bueno que se produzca una "zona roja",
es todo un tema que estará todavía unos
cuantos años en el Parlamento antes de salir
a la luz. Por ahora tiene luz roja ya que la prostitución
no está prohibida, y se dará mientras
haya quienes paguen por las "atenciones"
de los o las que al fin y al cabo prestan un servicio.