Año II - Nº 83 - Uruguay, 18 de junio del 2004
 
- El cinismo y la hipocresía
- Reflexiones
- La Redota, cuando el Chuy se fue con Artigas
- Estampas del Camino del Indio
- Un actor de terror
- Memoria, ¿recuerdan qué significa?
- La Lluvia
- La Torre de Babel y la despedida de Arturo

- El "cabezón" Olmos: Hombre, manos y madera

- Chairando Ideas
- Hurgando en la Web
- Así Somos
- Miguel Angel Campodónico, el escritor de la no ficción
- Ecos de la Semana
- El libre comercio no resuelve problemas de desempleo y pobreza
- La sociedad civil es indispensable para la construcción política
- Los dueños del agua
- Bitácora Política
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores


 

EL CINISMO Y LA HIPOCRESIA
primera parte
Por Pedro Hernández

El  país está “enfermo” y el drama es que nadie quiere “auscultarlo” a fondo.

En distinta medida todos sienten que algo de responsabilidad tienen en la salud del “paciente”.

Por tanto acuden a la discursiva hipócrita para  disimular dicha responsabilidad.

Los que la tienen en mayor grado son los gobiernos del partido único, que lo han usado como un coto de caza privado y no  reconocen que lo han desguazado.

Hemos vivido con plena conciencia de los hechos los últimos cuarenta cinco años de la vida del país y la memoria nos somete a la angustia de haber vivido impotentes.

En la década del 60 sin la experiencia que da la vida y el conocimiento, creíamos

- ingenuos - que los cambios se darían y que los partidos del 3 y 2 podían ser cambiados desde adentro.

Muchos hombres y mujeres en distintos ámbitos creyeron que ese cambio era posible – Michelini, Quijano y muchos otros -.

Esto quizás y sin quizás fue para la juventud de esa época  la frustración más humillante y desesperanzadora. .

En  medio de una enorme crisis social y estancamiento de la economía los dirigentes del 3 y 2 seguían en el reparto de cargos y las luchas internas entre sectores, el país no figuraba como una prioridad, y como decía Carlos Quijano, los detractores dentro de esos partidos “ o se someten o son expulsados o se van”.

Ahí comenzó la emigración de los más calificados, una vez mas reitero, los problemas vienen de lejos y la desmemoria histórica los mantiene.

Todos sabemos a donde nos condujo ese manejo clientelístico del país- aunque sigamos mintiéndonos -, a la dictadura cívico - militar y luego a estos gobiernos  - pos dictadura - que mostrando la debilidad de nuestra democracia no cambiaron la forma de conducir el país, se siguió con las mismas “prácticas” y la misma política económica siguió su curso.

Un país que vive de subterfugios, disfrazando la realidad está condenado a vivir sometido.

La vigencia del estado de derecho es una herramienta fundamental a la hora de dar credibilidad al país, pero un estado de derecho sin cortapisas y al alcance de todos, cosa que hoy sigue estando muy acotado para amplios sectores de la sociedad.

Al retornar a la democracia, después de tanto dolor, creíamos que habría un cambio en la conducta y el manejo del país, otra vez la ingenuidad, nos equivocamos, el 3 y 2 que no dejó de funcionar ni en dictadura - señal de las connivencias - siguió a gran ritmo con el clientelismo y la impunidad a todos los niveles.

Esta afirmación está respaldada en los números, los funcionarios públicos no dejaron de crecer nunca hasta 1992.

En 1930 los funcionarios públicos eran 30000, en 1941 eran 57200 - crecimiento del estado y clientelismo ya denunciado por Carlos Quijano -, en 1955 eran 166000, - con una economía estancada -, en 25 años los funcionarios  se multiplicaron por 5.5, datos para los desmemoriados.

En el año de 1969 los funcionarios era 213001 y en 1985 eran 258000, la prueba como hemos dicho que ni en dictadura cesó el clientelismo.

El máximo de funcionarios es 272000 en 1992.

Hoy hay del orden de los 230000.

Pero el gasto no baja. ¿Cuál es la explicación? 

El clientelismo no ha cesado, se ha disfrazado con los contratos de obra, entre otras cosas, todo los día descubrimos nuevas modalidades de corrupción y sabemos que visualizamos la punta del iceberg-.

Ninguno de los dirigentes – del 3 y 2 - que hoy están en campaña electoral lo criticaron, todos intervienen en el reparto de cargos.

Hoy una vez más, como sino no tuvieran ninguna responsabilidad en la crisis actual, como si no hubieran estado en el país, los dirigentes del 3 y 2 se han lanzado a la campaña electoral, ofreciendo “soluciones” a los problemas que nos trajeron o no supieron prever.

Esta campaña electoral muestra con la más cruda desnudez, el cinismo y la impunidad del 3 y 2 en procura de mantener el poder.

Los números de la economía, el deterioro del tejido social, la desocupación, la subocupación, la pobreza, el hambre, la desnutrición infantil y la emigración nos muestran que nada ha cambiado en esa conducta, que es la gran responsable de las crisis en los últimos cincuenta años.

Todo lo que hoy sucede se denunció desde fines de la década del 50, pero la debilidad de la oposición en aquellos años posibilitó a los gobiernos del partido único ignorar los hechos. En 1960 se nombró la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico - CIDE - para estudiar la problemática del país.

Dos trabajos produjo: “Estudio Económico del Uruguay” primero y en segundo lugar entre 1964 y 1966 el “Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social”.

El informe de los trabajos de la CIDE - entre los años 1960 y 1964 -, mostró el estancamiento de la economía, la magnitud de la problemática social y la emigración.

Han pasado más de cuarenta años y los mismos tratan de ocultar hoy la magnitud del desastre al que ha sido conducido el país por ignorar aquellos hechos.

Seguimos hablando de los mismos problemas, mucho más profundos.

Este es el Uruguay que hay que cambiar, para recrear la esperanza y la confianza de que vale la pena luchar hoy, por un futuro posible y creíble para las generaciones que nos sucederán.

Para profundizar más en la verdad histórica, extractamos del libro “Uruguay una propuesta de cambio” del Cdor. Enrique Iglesias - que dirigió la CIDE  y hoy preside el BID – que se adjuntó al Plan en el año 1966:

Si algo reconforta es poder apreciar los alcances y las proyecciones explosivas del progreso social que podría alcanzar el País con un esfuerzo racional y bien inspirado.

Esto, que es una verdad entendida, ha sido cuantificado por el Plan.

Frente a esta imagen potencial del País, surge en forma angustiante la pasividad que parecen denotar las clases dirigentes públicas y privadas para comprometerse en un mínimo de acciones para crecer económicamente y apuntalar el sentido de nacionalidad dentro del progreso social”...

Para ello resulta imprescindible desafiar, en sus capas dirigentes – y particularmente en las jóvenes – al peligroso sentido de frustración que parece animarlas; en sus cuerpos políticos, la indecisión para proponer cambios y acordar bases mínimas de una acción conjunta; en los sectores privados, la aprensión para aceptar los cambios que la época moderna reclama y que afectarán muchos intereses de toda índole como precio inexorable de los tiempos modernos.

El Plan mira hacia un país en progreso.

En titulares y sintetizado el diagnóstico era:

Lo institucional: el reclamo por fuertes cambios jurídicos e institucionales.

El diagnóstico puso de manifiesto la urgente necesidad de transformar ciertas instituciones generales y particulares dentro del País para estimular su progreso.

La institución “propiedad” parece necesario reformularla y actualizarla en una nueva dimensión social. El derecho de la sociedad a un uso racional de la tierra y del crédito, por ejemplo, parecen postulados que afectando intereses y aún valores tradicionales, están en la base de todo progreso material para el próximo decenio.

Su reformulación parece imprescindible incluso en los textos constitucionales.

Lo económico: Un progresivo estancamiento y pérdida de dinamismo.

a)Es notorio que la producción del año 1963 está por lo menos, 12% más abajo que el año 1957. En la estadística de la Conferencia de las Naciones unidas, este hecho supone un deterioro de excepción.

b)El País invierte poco y también invierte mal en cierta medida.

c) La productividad global de la economía es baja y además decrece.

EL conjunto: un modelo de progreso económico y social agotado.

El cambio propuesto.

Comencemos por aclarar de partida que el cambio propuesto opera dentro del sistema vigente, esto es, el de una economía de mercado, con la presencia del Estado y la empresa privada en la ejecución y la dirección de la actividad económica.

Los cambios propuestos son cambios para un régimen al que se le pide que evolucione, por vía de una transformación democrática de sus actuales estructuras.

¿Qué estructuras se aconsejan cambiar?

En titulares entre otras:

Reforma de las Estructuras Agropecuarias.

Reforma de las estructuras financieras y bancarias del País.

Reforma Administrativa  e Institucional.

Hasta aquí una brevísima síntesis de lo medular del Plan de Desarrollo elaborado por la CIDE según comenta el Cdor. E. Iglesias en el referido libro

Comento: como decía el maestro Couture, lo obvio no necesita demostración, el Plan de la CIDE cuestionaba el manejo de importantes intereses económicos - de la tierra, la banca y la industria, etc -.

El partido del 3 y 2 prefirió la defensa de esos intereses para mantenerse en el poder y por ello hoy estamos como estamos.

Del  Diagnostico y del Plan de desarrollo Económico y Social – de la CIDE - ya no se hablaba más en 1968.

Han pasado cuarenta años y todas las importantes reformas estructurales aconsejadas por la CIDE están durmiendo en las bibliotecas, ya no se habla más de la reforma; agraria, de la banca, etc.

Es importante resaltar que en la redacción del Informe y del Plan – de la CIDE -, participaron 300 técnicos nacionales – que recogía una multitud de visiones económicas y políticas - y 90 técnicos extranjeros.

Hay que reflexionar profundamente sobre estos hechos. Se hizo el diagnóstico y se elaboró un plan con la visión más amplia posible para sacar al país de la crisis, pero los intereses económicos y partidarios – del partido del 3 y 2 - que detentaban el poder, siguieron actuando con impunidad y soberbia, no se hicieron los cambios propuestos y la crisis se profundizó.

Desde esa fecha hemos transitado por tres crisis destructivas de la economía y la dictadura cívico-militar. Nadie parece reparar en la magnitud de estos fenómenos típicos de una economía desintegrada.

La memoria histórica, herramienta imprescindible para buscar soluciones sigue faltando a la cita.

Todos los que tenemos memoria no debemos ignorar que el manejo del 3 y 2 sigue vigente y que los principales dirigentes del partido único hoy, ya actuaban en el mismo  por aquellos años.

Se habla de libertad y democracia pero las leyes liberticidas; ley de lemas y doble voto simultáneo siguen vigentes, como herramientas a las que se agregó el balotaje para mantener el poder el partido del 3 y 2.

Pero hay que reconocer que los votantes en su inmensa mayoría no saben lo que esto significa, es que fueron elaboradas para “dominarlos” no para darles más libertad.

Por eso tenemos que comprender y entender como y porque se ha mantenido esta larga dictadura política del partido único - el del 3 y 2- que surge a partir del pacto del “chinchulín” en 1931.

Esto debe ser fruto de una serena reflexión histórica, por encima de lo partidario pensando en el  futuro.

Ojalá podamos tener la capacidad de asumir la magnitud del daño causado al país por esta conducción, para enfrentar  el cambio.

Conducción que nos ha llevado a este estado de amoralidad, en el que lo inmoral no es identificable.

La oposición - en general -  ha estado sometida a una descalificación permanente por el partido del 3 y 2 y de alguna manera ha caído en su juego.

Ellos han impulsado la “cultura” de que el poder tiene la verdad, todos los que se oponen han sido “descalificados” de distintas maneras, según la “visión” de los tecnócratas del modelo.

Esta “cultura” impuesta por el partido único del 3 y 2 se ha basado en la desinformación y la adhesión de los grandes medios de comunicación y la utilización del estado al servicio de los intereses partidarios- clientelismo -.

Han utilizado la baja posibilidad de acceder a la información - calificada - de enormes masas sociales, marginadas por las políticas seguidas.

Hay impunidad y deshonestidad intelectual en el discurso de los gobernantes, porque se aplica a indefensos intelectuales, frutos del modelo.

¿Cómo  pueden seguir los mismos dirigentes políticos prometiendo soluciones, a los marginados por el modelo económico que ellos llevan adelante?.

La falta de ética y moral y la magnitud de la desinformación hace que el discurso electoral del 3 y 2 pueda ser llevado adelante, este es el meollo del problema que posibilita esta impunidad.

Hoy se han dado a conocer cifras escandalosas de desnutrición infantil en Artigas y muertes por la misma causa, la dirigencia del 3 y 2 en campaña electoral trata de esquivar una vez más su responsabilidad.

No puede ser que los principales dirigentes del 3 y 2 que fueron presidentes y los hoy candidatos digan que su gran “preocupación” son la emigración, los jóvenes, el trabajo, lo social, la seguridad y la enseñanza y no asuman su cuota de responsabilidad en esos problemas.

Repasemos la historia, el 12 de junio de 1964 escribía en Marcha el Dr. Carlos Quijano entre otras cosas:

A lo largo de estos veinticinco años nos ha tocado ser los espectadores impotentes, en lucha contra todos y contra todo, del trágico descaecimiento del país. Un trágico descaecimiento por doquier y del cual son los únicos responsables los políticos mediocres, tartufescos, superados por los hechos, que Dios y el destino nos han brindado. Del cual también es responsable, el país entero. Un país sin memoria, sin convicciones, sin columna vertebral, que dejó matar a Brum y no reaccionó frente a su sacrificio; un país que tolera, acompaña y estimula a quienes hoy le prometen pan y luego, como en el cuento infantil, no le dan; un país que le tiene miedo a la verdad y luego admite que ellos mismos que la ignoraron, la ocultaron, o la negaron, la utilicen o la prostituyan. Un país escéptico, cínico, ventajero y miope. Sin conciencia de su destino y sin capacidad de sacrificio, de fervor y de amor, para cumplir su destino.

Nada es de ahora y todo tiene una trágica continuidad que no puede se desmentida por los discursos, los hechos son demasiado brutales, en lo social y en lo económico.

¿Esto es cinismo?. ¿Es incapacidad? ¿Es hipocresía en la impunidad?.

Creo que un poco de todo, pero sin duda ambientado por el manejo del 3 y 2 que hasta ahora ha asegurado la impunidad para decir, para hacer o no hacer.

El país está expulsando gente desde fines de la década del 50.

Llegó la hora de decir basta, la ciudadanía debe mostrar que tiene capacidad de reacción para cambiar, más de 70 años de dominio de un partido – el del 3 y 2 – sólo comparable  con el PRI - partido revolucionario institucional - en México.

Con lo que han hecho con el país en los últimos setenta años de “democracia”- feudal - la dirigencia del partido único - el del 3 y 2 - no tienen autoridad; ni ética, ni moral, ni académica para indicar a nadie lo que es mejor o peor para el mismo, tampoco la tecnocracia que la ha apoyado.

Pretenden seguir ninguneando  para ocultar los desastres, en la que además muestran la falta de ética muchos universitarios que defienden los  intereses partidarios antes que la verdad.

Muy lejos quedó la ética de Vaz Ferreira.

Este es otro de los mitos del discurso de los defensores de este modelo en el cual se habla de democracia y ética y la mayoría de la población desconoce cuáles son sus derechos.

El tema es mantener las formas aunque cada vez estén más vacías de contenido.

Al respecto recordemos algo de nuestra historia.

El 7 de setiembre de 1962 El Dr. Carlos Quijano escribía en Marcha un artículo titulado, “Dialogo de sepultureros en torno a los sepulcros”, de él extractamos los tramos que siguen:

Los grandes partidos han agotado, como tales, sus posibilidades. El coloradismo en sus noventa largos años de poder. El partido Nacional, en estos cuatro, de peleas intestinas, de agrios choques, de dispersión y confusión de fines. Estos grandes partidos, por su caótica composición, y que sólo se mantienen por la organización electoral, aunque estuvieran integrados o dirigidos por los sabios de Grecia, no pueden gobernar. Y el país necesita un gobierno”. Mas adelante agregaba:

Esa crisis de los grandes partidos que hemos señalado, crisis caracterizada por el caos, la heterogeneidad y la incapacidad consiguiente para gobernar, se produce en un momento muy especial. Dos veces especial.

En el plano interno, el país, - encarados los hechos, desde el punto de vista de la producción y del desarrollo – está sumido en el estancamiento y al borde del colapso.

Es nuestra opinión, nuestra muy modesta opinión. Otros no participarán de ella. Pero es una opinión firmísima y lacerante. No entramos a discutir si situación semejante, es obra de los partidos o sí el caos y el malestar interno de esos partidos es fruto de dicha situación. Debate sin objetivo, entre otras razones, porque todo - causa y efectos - se confunde. Los grandes partidos actuales pudieron subsistir, mientras los complejos problemas de los tiempos nuevos no aparecieron. Cuando tuvieron que encararlos, los complicaron, los soslayaron, los eludieron. Tal vez de esta elusión de las responsabilidades, de esta fuga frente a lo perentorio y real, nacen el uso y el abuso de las cortinas de humo, la agitación espasmódica, el tono personal inferior, irresponsable de los de los ataques y defensas. Complejo de frustración que busca un derivativo.

Todo está mal en el país. Todo en un desequilibrio permanente y enfermizo. Todo habituado a vivir del expediente. La enseñanza y la producción agraria; la organización industrial y la extendida red de bancos;  la balanza comercial y la emisión monetaria; el presupuesto y los institutos llamados de previsión; los entes autónomos y los gobiernos municipales; las cárceles y los albergues; los policías y el ejército. Estructuras económicas y sociales, cuadros institucionales, todo se haya a la espera de la renovación o la transformación; todo tiene necesidad del cambio”.

Los  subrayados son nuestros.

Hemos vivido ese tiempo y hoy con la perspectiva de la historia damos fe de la certeza de estas palabras.

En 1965 tuvimos la crisis del Banco Trasatlántico y luego la crisis bancaria que termina  en 1971 con la crisis del Banco Mercantil - dirigido por la familia Peirano, un integrante de la misma era ministro del gobierno de la época - en la reciente crisis bancaria aparece la misma familia integrando el directorio del Banco de Montevideo.

Las mismas figuras, la misma coparticipación en el poder, esta acotación es para los desmemoriados - del manejo del 3 y 2 - y contra el facilismo discursivo a la hora de “resolver” o distraer de los problemas.

El país ha transitado los últimos 50 años distrayendo y ocultando con discursos, todos los problemas estructurales no resueltos – agro, energía, transporte, salud, educación, etc, etc,-.

El país es colocado por la desidia del manejo del 3 y 2 y el interés de algunos grupos, ante los hechos consumados.

No hay recursos es la clásica respuesta oficial, no importa el hambre, la miseria extrema o la niñez en la calle y los problemas en la enseñanza y la salud.

Por favor esta respuesta cínica del “mercado” y los mercaderes, no es de recibo.

Esto ha sido una política deliberada de los últimos casi veinte años a la que  hemos llamado, gobernar con la teoría del “hecho consumado”.

El país ha sido llevado a que no puede hacer nada y así ante el hecho consumado se sale a plantear soluciones - privatizar, rematar, concesionar, etc - sí o sí, de la mano de intereses económicos y el dogmatismo de tecnócratas y dirigentes – del partido único - que han estado de espaldas al país.

El país se amansó a vivir en el reclamo permanente, la lucha de los corporativismos en un modelo de economía desintegrada – funcional al 3 y 2 - y así las “soluciones” son un parche más en la coyuntura...

phr@internet.com.uy
Junio 2004