| ¿Escogiste
el amor?
Pues
ahí tienes todas las semillas de la vida. Ahí
tienes la siembra de la fe, del dolor, de las lágrimas
y de los milagros.
El
momento más luminoso es encontrarlo, el más
decisivo es arraigarlo y el de mayor rendimiento, cultivarlo
y saber vivirlo todos los días.
Recuerda
que buscar amor no es amarse, y vivirlo a medias es
como no haberlo conocido. Hay que darse por entero.
¡Cuántas
vetas ocultas llevabas sin saberlo! ¡Cuánto
que aprender tu corazón, que volar tu pensamiento,
que decir tus palabras y que iluminar tu alma!
¡Cuántas
vetas ignoradas y cuántos manantiales cerrados
estallan de pronto inundándote la vida!
No
concibas el amor tan perfecto que te resulte irrealizable
ni tan imperfecto, que te resulte vulgar.
No
cierres la llave a la sinceridad y la confidencia, porque
detrás de esa puerta se mudarán el silencio
y la incomunicación, y poco a poco te irán
despojando de todo lo que tienes.
Las
cosas del amor no son de fuerza, sino de entendimiento;
no se imponen, hay que dejar que broten solas. No lo
derroches, pero tampoco lo restrinjas. No lo reclames,
ni lo fuerces, ni lo exijas: gánatelo, merécetelo
y dale cuerpo haciéndolo renacer muchas veces.
Es
mejor la confianza que el encubrimiento, ceder que mentir,
comprender que empecinarse, probar que rechazar, convencer
que obligar.
Piensa
antes de obrar. No juzgues con precipitación.
No te exaltes, no te apasiones. Busca el justo medio,
el equilibrio, el aplomo.
El
respeto es esencial: si fallas, el amor se resquebraja
y perece. Es como haberle dado el golpe de muerte.
El
amor es lo único que alivia el dolor. Es como
un aceite suavizante para lo áspero, lo reseco,
lo duro que encierra la vida.
Cuando
se ama, el corazón no es rígido, es ondulante
como si lo movieran la brisa y la condescendencia. El
rencor es tan corto que va derecho por el camino del
perdón. La cicatrización es tan rápida,
tan imperceptible, que casi no da tiempo a las disculpas
y las explicaciones. Con esta cadena de perdones se
hace el amor.
Y
con ese amor se hace la vida.
A los que escogieron el amor
Autora:
Zenaida Bacardí de Argamasilla
Libro:
Cartas para una vida
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