Seguridad Ciudadana La educación ha
perdido humanismo | |
La
movilización popular generada en esta ciudad ante los reiterados hechos
de violencia que se vienen registrando en los últimos meses, acapara la
atención de los medios y preocupa a las autoridades locales que en algunas
oportunidades se ven superadas sin poder determinar las causas y sus posibles
soluciones. Para
el periodista Gualberto Cos, estamos viviendo una situación realmente preocupante
donde las soluciones reclamadas por la población no aparecen por ningún
lado. "La cotidianeidad
se exalta, momento a momento, en la convivencia con hechos de violencia. Eufemísticamente
llamados "problemas de seguridad ciudadana", son objeto de infinidad
de interpretaciones parcializadas según el punto de vista de quien las
efectúa. Así, educadores, sociólogos, sicólogos, policías,
juristas, políticos, deportistas, etc. dan su versión del "problema"
y todos ellos fundamentados sobre atendibles y válidos argumentos. Muy
bien graficado por un filósofo quien asimiló el "problema de
la violencia", como el "lanzamiento de una piedra sobre el agua de un
estanque". El fenómeno genera una serie de círculos concéntricos
que se diluyen con la distancia y debe ser observado en su doble sentido: desde
el hecho hacia los círculos más difusos y viceversa. Encontramos,
frente al hecho, explicaciones y muchas veces justificaciones, que derivan del
medio social: conductas, privaciones, limitaciones, patologías, etc. pero
con el error conceptual de focalizarlo dentro de los "círculos más
nítidos". De tal forma, los medios de comunicación informan
permanentemente sobre episodios de violencia que son sólo consecuencias
y cuyas causas las remiten, apenas, a los "círculos más nítidos".
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Gualberto
Cos (periodista independiente) | | |
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cambios de conductas derivados de los reordenamientos geopolíticos - "círculos
más difusos" - no los racionalizamos en nuestra vida diaria y sin
embargo inciden en ella. Como ejemplo, a mediados de la década del 50 queda
formulada la bipolaridad en una lucha por la hegemonía planetaria y comienza
la nunca formalmente declarada "Guerra Fría" introduciendo nuevas
formas de enfrentamiento: los campos de batalla lejos de los centros de poder
y los combatientes elegidos en otras naciones pero digitados desde los centros.
Mundo capitalista (o primer mundo) versus Mundo comunista (nunca nombrado como
segundo mundo) tratando de alinear al resto (nosotros, el tercer mundo). Tal "lucha"
abarcó todos los frentes y tuvo en los campos de la estética, la
ética y la moral sus batallas donde, paradojalmente, fue derrotado quien
no combatía: el humanismo. Participante activo en las sociedades de ambos
mundos, el derrotado, donaba su perfil positivo, progresista y evolucionista en
el concepto que la humanidad debía crecer armónicamente no violentando
la naturaleza (que incluía, obviamente, al Hombre). Caza de brujas,
Maccartysmo, por un lado, persecuciones y exterminio de disidentes por el otro
inciden sobre intelectuales serviles en ambos bandos y comienza a perfilarse una
guerra lateralizante que retarda el natural proceso evolutivo de la humanidad.
Manifestaciones distintas acentúan, en la segunda mitad de la década
del 60, las contradicciones internas de ambos mundos: fin de los colonialismos,
guerra de guerrillas, conferencia de la OLAS, concierto de Woodstock y la aparición
del fenómeno contestario Hippie, el Mayo francés, llegada del hombre
a la Luna. Ese espectro multiforme de manifestación humana ha tenido
su correlato en nuestra existencia, en tanto que países tributarios de
los presuntos ganadores; en realidad, pagadores activos de los déficits,
aventuras y despilfarro ajenos. Cuando a mediados de la década del 80,
se cae el segundo mundo y triunfa la economía de mercado sobre la otra
alternativa económica, el capitalismo, adúlteramente asimilado al
sistema democrático- republicano muestra su vitalidad salvaje y estrangula
las incipientes necesidades de los pueblos más explotados. Para financiar
los tributos son necesarias medidas extremas que postergan las necesidades elementales,
entre ellas, nada menos que las de seguridad, educación y salud, "recortes
presupuestales" que les llaman. Se ha puesto énfasis en los análisis
etológicos (conducta) de la violencia eludiendo los etiológicos
(origen y causas ). Por lo brevemente expuesto, y como muy bien lo señalara
Ulrich Beck, uno de los más serios inspiradores del Partido Verde alemán
y académicamente de los más capaces pensadores ecologistas, la solución
más rápida y efectiva contra el problema de la violencia es devolverle
a la Educación el Humanismo perdido aunque ello agreda al Marketing, al
Merchandinsing, la globalización y rescate al ser humano de la estupidez
y la enajenación del consumismo y la perenne insatisfacción y resentimiento
de los sectores pauperizados. Valores - hoy exóticos- como la Libertad
de pensamiento y su expresión, laicidad, solidaridad silenciosa y sin publicidad,
compromiso con la naturaleza, espiritualización de las relaciones humanas,
la tolerancia, son formalmente aceptados pero esencialmente traicionados. Así
, hoy asistimos al deplorable espectáculo de Jefes de Estado insultando
de la manera más vulgar a sus similares generando la violencia de la "pérdida
de referencias". Ante la discordancia de intereses, la descalificación
sembrando la semilla de una de las más sórdidas y reaccionarias
formas de gobierno, aunque para ello se sirva del efecto residual de la política
adversaria, la masificación. Como dirían nuestros abuelos: "aquellas
aguas trajeron estos lodos" y todo se resume a reacomodar el rumbo de nuestra
civilización, al fin y al cabo, de la historia del hombre actual sobre
la tierra sólo podemos documentar la milésima parte (cinco mil años
de civilización sobre cinco millones del paleolítico) y el egocentrismo
y la egolatría incentivados por el mercado bien puede desarticularse por
el reciclaje del Humanismo",
señaló finalmente Cos. |