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20 de Septiembre de 1835
Revolución Farroupihla: un sueño postergado
por Julio Dornel
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El pueblo brasileño se apresta a conmemorar un nuevo aniversario de la Revolución Farroupihla.
Una vez más las autoridades civiles, militares y eclesiásticas mancomunadas bajo los ideales republicanos y democráticos por los cuales el pueblo riograndense pagó todos los precios imaginables, se apresta a conmemorar una de las gestas más representativas de su devenir histórico.

Quedaron por el camino las vidas y los bienes de muchos riograndenses que lo entregaron todo en defensa de la honra y de sus ideales para que no se apagara la llama criolla de la Libertad.
Es posible que todo hubiera comenzado en el año 1834 cuando Bento Goncalvez fuera denunciado como rebelde y acusado de mantener negociaciones secretas con el caudillo uruguayo Juan Antonio Lavalleja para lograr la independencia de Río Grande del Sur.
En esa oportunidad fue llamado a la Corte Imperial en Río de Janeiro y luego de entrevistarse con el Ministro de Guerra fue absuelto y recibido en forma triunfal en Porto Alegre.
Sin embargo los conservadores consiguieron finalmente su destitución como comandante militar de la Provincia de Río Grande.
Esto fue el puntapié inicial de la Revolución Farroupihla que dio comienzo el 20 de septiembre de 1835 y que se mantendría durante 10 años. ¿Quién era el Jefe de esta insurrección? BENTO Goncalvez DA SILVA. Un caudillo rioplatense de mucho prestigio, de pocas palabras, sereno, valiente y servicial.
Por allí anduvieron junto a Bento Goncalvez da Silva, Davi Canavarro, José Garibaldi y Antonio de Souza Neto, escribiendo en distintas circunstancias paginas inolvidables de la epopeya Farroupihla.
Corresponde señalar en este nuevo aniversario, que el pueblo riograndense sigue contando como entonces con el brío cívico y el coraje heredado de tantas generaciones que lucharon por una patria común pero defendiendo simultáneamente su autonomía de gestión administrativa como un derecho elemental de sobrevivencia.
Este pueblo farrapo continúa hoy exigiendo las reformas necesarias para que este proceso natural con mas de 150 años de reivindicaciones logre cristalizar sus aspiraciones del pasado, para que se conjuguen con las realidades del presente venturoso que vive el país continente.
No dudamos que llegará el día en que la historia escribirá un nuevo capitulo del reclamado y soñado lema de la República de Piratiní; LIBERTAD IGUALDAD Y HUMANIDAD.
Es posible, sin embargo que el Movimiento que llevó a Río Grande a proclamar su República separándose del Imperio haya sido una exigencia de justicia, una protesta altiva y consciente contra la prepotencia del poder central que subyugaba los intereses económicos del pueblo riograndense.
Tampoco dudamos que el ideario de los “farrapos” abrió nuevos caminos para la evolución social y política del Estado que alimentaba motivaciones económicas no satisfechas. De esta manera aquellos farrapos se transformaron en un verdadero símbolo de rebeldía contra el poder central, pretendiendo cambiar la estructura institucional pasando de la patria monárquica a la República Federativa descentralizada. Muchos hombres que fueron portavoces de esos ideales republicanos, identificados con las aspiraciones populares quedaron por el camino, ofrendando sus vidas por encima de toda circunstancia.
Sin pretender en ningún momento una intromisión de carácter político que no corresponde, queremos señalar que todavía son muchos los que sueñan con los ideales de aquel movimiento revolucionario. Ellos luchaban contra un estado autoritario que no defendía los Derechos Humanos ni respetaba las individualidades de los ciudadanos, ni las ideas de avanzada de los farrapos que pretendían su autonomía para la República de Piratiní, reclamando que los impuestos recaudados quedaran en los propios municipios y no que se fueran para construir edificios suntuosos para la Corte.
¡Que coincidencia!: Estos personajes que evocamos hoy y que muy bien podrían ser Bento, Canavarro y Souza Neto podríamos inscribirlos junto otros tres revolucionarios americanos que sacudieron el yugo de la Corona Española y que fueron Bolívar, San Martín y nuestro Artigas.
Pensamos sin embargo que la Revolución Farroupihla no ha merecido la atención que correspondía por parte de los historiadores, salvo algunos riograndenses que con justificado orgullo exaltan el sacrificio farrapo que durante 10 años de cruentas batallas pretendieron detener las exigencias de la Corona.
Cuando repasamos la historia del Continente y llegamos a la Revolución Farroupihla impregnada de un fervor cívico casi religioso, surge la figura de Bento Goncalvez que por encima de las tormentas, del caos, de la envidia y de las tiranías más despóticas supo luchar denodadamente para que no decayeran los más puros ejemplos de libertad, patriotismo y abnegación que fueron los signos agrados de la Revolución Farroupihla.
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