Año II - Nº 105 - Uruguay, 19 de noviembre del 2004

 

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

 

ALARMA RADIACTIVA
EN PALOMARES

HORA DE ENFRENTARSE
A LA VERDAD

por Graciela Vera
Periodista independiente
Las autoridades españolas dicen que no hay peligro porque la contaminación radiactiva no está en el aire y para evitar que los movimientos de tierra producidos por las excavaciones para construir viviendas o la remoción provocada por los arados preparando la tierra para cultivos, decide, cuatro décadas después de que dos bombas dejaran escapar plutonio en Palomares, expropiar los terrenos contaminados.

EL ACCIDENTE DE PALOMARES
SE CONJUGA EN TIEMPO PRESENTE

El 16 de marzo de 1966 un bombardero B-52 de la fuerza aérea de los Estados Unidos y el avión nodriza en el que se aprestaba a repostar a 10.000 metros de altura, chocaron en pleno vuelo sobre el sureste español (entre los Paralelos 37º y 38º Latitud Norte) http://www.gtiuruguay.com/informeuruguay/articulos/07032003Almeria.htm

El B-52 portaba cuatro bombas de hidrógeno de 1,5 megatones varias veces mas potentes que las que destruyeron Hiroshima y Nagasaski y que cayeron sobre la zona de Palomares al norte de Cabo de Gata.

Las bombas, de siete metros cada una no estaban 'cebadas' por lo que no explotaron a pesar de que sus detonadores estallaron. Tres de los artefactos cayeron en tierra, el cuarto estuvo perdido en el Mar Mediterráneo a 8 kilómetros de la costa durante 80 días.

De las tres bombas que cayeron en tierra dos se ficcionaron y dejaron escapar polvo radioactivo que el fuerte viento de poniente -dirección hacia el mar- que ese día se sentía sobre esta parte de la costa almeriense, se ocupó de desparramar.

En ningún momento los pobladores fueron alertados de la gravedad de la situación, incluso la prensa debió esperar los acontecimientos y sacar sus propias conclusiones para medianamente adentrarse en lo que estaba sucediendo.

El gobierno de España fue informado de la situación por los consejeros militares de la Embajada de los Estados Unidos al tiempo que desde ese país partía rumbo a España un equipo militar que tenía como cometido minimizar los efectos de la catástrofe.

Hasta aquí la historia 'vendida' a los medios y a la gente. La real, las verdaderas consecuencias de aquellos escapes de radioactividad se trataron de ocultar tanto por los americanos como por las autoridades españolas que incomprensiblemente durante treinta y ocho años procuraron restar trascendencia a la mucha importancia que debían haberle dado a los hechos.

Posiblemente en lugar de echar tierra sobre lo ocurrido en Palomares los responsables de la seguridad española deberían haber evitado que se tapara con tierra por parte de los americanos los restos de una contaminación que tardará miles de años en desaparecer.

¿Hubo intereses que pudieran conjugarse por encima de la seguridad de las personas?

En la actualidad se habla de que se quería evitar frenar el desarrollo de una zona turística por excelencia pero todos sabemos que el 'boom' edilicio de la costa cercana es relativamente nuevo. Por aquel entonces Palomares era un poblado casi desconocido por los propios españoles que tenían que buscarlo en muy buenos mapas para poder ubicarlo.

Los intereses de la última década por silenciar el problema serían entendibles pero no loables; los de los primeros tiempos, para ser entendidos nos llevarían a remover muchos libros y planos urbanísticos y quizás ni siquiera de esa investigación surjan los verdaderos motivos que llevaron al gobierno de la época a brindar espectáculos como el famoso 'baño de Fraga' y permitir que los americanos actuaran decidiendo que era lo mejor para la comarca.

Y lo mejor seguramente hubiera sido no repostar combustible sobre una tierra habitada.

Lo cierto es que a casi cuatro décadas de ocurrido el accidente los alcances del mismo no se disiparon, quizás se olvidaron por algunos o se ignoren por la mayoría, pero siguen latentes y lo seguirán durante varios cientos de años.

Por mucho tiempo la pregunta fue si Alguna Administración que tuviera el cometido de velar por la salud y el bienestar de los españoles se ocuparía algún día de realizar controles efectivos y no farsas inútiles en seres humanos, animales terrestres y marinos, reino vegetal y mineral que tengan vinculación con las casi 230 hectáreas que fueron directamente afectadas por la radioactividad.

CUANDO LA CAJA DE PANDORA SE ABRE

El 17 de octubre de 1995 el Consejo de Seguridad Nacional aportó al Congreso de Diputados información que establece que el material contaminado (tierra) que fue colocado en barriles y retirado de la zona se limitó al entorno que presentaba mayor presencia de radiación, menos del 0,97 por ciento del área afectada y que el resto del terreno fue 'labrado, regado y sepultado bajo medio metro de tierra buena.

Ese 0,97 de material radioactivo recogido llenó 5.500 barriles que supuestamente fueron trasladados a los EE.UU.

Desde que comencé a investigar sobre estos sucesos he sentido enormes deseos de acceder a un contador Geiger y con él funcionando recorrer lo alto de Sierra Alhamilla, precisamente dirigirme a una hoya donde los lugareños suponen que puede haber algo anormal ¿pueden ser 5.500 barriles de tierra radioactiva ese algo anormal?

¿Fueron enviadas las 1.400 toneladas de tierra removidas a Carolina del Sur o continúan en Almería?

El informe señalado con el número 021275 del Consejo de Seguridad Nacional que se entregó al Congreso de los Diputados en 1995 dice que en un pozo construido con esa finalidad fueron enterradas 'cantidades sin determinar' de la tierra removida.

¿Podrían ascender esas cantidades indeterminadas a 5.500 barriles de tierra contaminada con radioactividad? ¿Podría acaso ese pozo estar en medio de una hoya en lo alto de Sierra Alhamilla?

Los controles realizados en aquel momento y con posterioridad, tanto por la Junta de Energía Nuclear como por otros organismos, han sido tan burdamente escasos y mal enfocados que es preferible creer que los intereses creados para ocultar la gravedad de los hechos fueran de tal magnitud que justificaran, si eso es posible, la burlesca ironía conque se daba vía libre a la construcción de urbanizaciones de lujo, hoteles, y toda una infraestructura que dio a las zonas aledañas a Palomares un potencial turístico de primera magnitud.

El Dr. Pedro Antonio Martínez Pinilla puede ser considerada la única persona que ha realizado hasta ahora un seguimiento serio y continuado de la situación.

Se trata de una de las mayores eminencias en patologías relacionadas con la radioactividad y, al haber encontrado en varias webs una entrevista realizada por Javier Matamala García, editor de la web Almediam nos permitimos transcribirla textualmente ya que su lectura despejará dudas y permitirá aclarar conceptos.

Otros estudios realizados por el Departamento de Física de la Universidad Autónoma de Barcelona han permitido conocer que muestras de placton recogidas en el golfo de Vera contienen cantidades muy superiores de radiación que otras recogidas en otras zonas del mar Mediterráneo.

Continuando con los interrogantes cabe preguntarnos, si realmente no hay motivos de preocupación ¿porqué los EEUU continúan preocupándose por el accidente ocurrido hace 38 años?

AUTORIDADES CONSCIENTES DEL PROBLEMA

Se detiene la construcción en la zona afectada y se prohíbe todo tipo de actividad agrícola

El CIEMAT (Centro de Investigación Energética y Medio Ambientales) ya había alertado de que los restos de plutonio existentes en zonas próximas al lugar donde cayeron las bombas se estaban desintegrando y transformando en americio y que sería necesario acometer un plan de investigación antes de realizar en la zona actividades agrícolas o urbanísticas que pudieran provocar el afloramiento de la contaminación.

Entre los años 1988 y 1904 fueron encontrados restos de plutonio en 29 personas y de americio en seis. Hace algunos meses la Presidenta del CSN (Consejo de Seguridad Nuclear), Teresa Estevan Bolea dijo que se pondría en marcha una investigación para comprobar el grado de 'posible' contaminación radiactiva y en caso de encontrarla proceder a la descontaminación.

Como medida preventiva se evitará toda remoción de tierras en la zona. Seguimos haciendo preguntas ¿no habrá pasado ya demasiado tiempo de cultivos y construcciones en el lugar?. Quizás pero siempre es valedero comenzar en algún punto.

Ahora esperamos los estudios, y saber como se piensa descontaminar algo que por 38 años ha ido penetrando y que posiblemente demore siglos en desaparecer del ambiente?

Quizás sea hora de que España exija responsabilidades al el gobierno de los EEUU y el mismísimo Tribunal de la Haya.