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Presidentes Izquierdistas Latinoamericanos, el fracaso de Chávez y los amigos de José Mujica
por Cr. Ricardo Puglia
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Los presidentes izquierdistas latinoamericanos podrían sufrir un revés en 2009, mientras menores ingresos por la exportación de materias primas limitan su capacidad para gastar en sus votantes pobres. Presidentes como Hugo Chávez y Evo Morales pertenecen a una generación de socialistas que han prometido transformar una región conocida por su amplia brecha en la distribución de la riqueza.
Esa promesa está amenazada por una caída en los precios de las materias primas de los países, que verán su plan de gastos puesto a prueba si la economía mundial no se recupera. El riesgo más claro es para Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina, que rechazan la economía de libre mercado. Comprometidos con un alto gasto social, podrían sufrir políticamente si recortan planes sociales para mantener los presupuestos balanceados.
En Brasil y Chile, presidentes moderados de centro izquierda han presidido un sostenido crecimiento durante años, mientras que Argentina se recuperó de estar cerca de la ruina ayudada por los precios de los granos y un boom en el consumo. Las reservas de divisas también deberían ayudar a los socialistas andinos a superar una nueva ronda de elecciones y votaciones en 2009, pero los bajos precios de las materias primas los podrían obligar a tomar decisiones económicas poco populares por primera vez en años.
Después de dilapidar en programas demagógicos y sin continuidad en Venezuela, y en promoción de su narcisismo, más de 700 mil millones de dólares; de haber dispuesto de una concentración de poder solo concebible en los déspotas tropicales (control de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial, regional, local, militar, policial, electoral, de fiscalía y contraloría); y de derrochar la gran popularidad con la cual llegó hace 10 años al poder mediante elecciones, los resultados de la gestión de Chávez dibujan un fracaso inocultable.
La pobreza creció en más de un 10%, el desempleo sobrepasa el 20%, - solo se reconoce un 12% -, porque oficialmente se cuentan como empleados los que sobreviven en la economía informal. La desocupación se entiende si se considera que en la década chavista han desaparecido entre 7 y 8 mil empresas, más o menos la mitad del aparato productivo privado nacional.
La inflación venezolana ronda el 30% anual, la más elevada de Latinoamérica y entre las más altas del planeta. Eso va paralelo al aumento de la dependencia venezolana del exterior, principalmente de Estados Unidos (el odiado imperio), ya que las importaciones llegaron al escandaloso umbral del 80% del consumo nacional.
Mientras tanto, el principal producto de exportación, el petróleo, se ha visto estremecido por la disminución de la producción, el corrosivo incremento de la burocracia sectaria, el aumento de la deuda de la empresa PDVSA y el arrasamiento de la capa gerencial calificada. Se perdió todo sentido de auditoria y control del gasto público, la corrupción se ha desenfrenado de tal modo, que resulta imposible precisar el monto de lo despilfarrado. Lo que sí es obvia y ominosa es la prepotencia impune con que se pasean los nuevos millonarios del chavismo, a los que el pueblo llama la “boliburguesía”.
Todo lo anterior sería suficiente para hacer irrebatible el fracaso de Chávez, pero hay más, la inseguridad se ha hecho tan espantosa en Venezuela que ya nadie puede vivir tranquilo. Sin estar en guerra con otro país, en los nueve primeros años de Chávez se produjeron más de 2 mil secuestros y más de 100 mil homicidios. Sin contar que de los robos, atracos, agresiones a los ciudadanos y otras fechorías, por ser tan innumerables, es imposible llevar estadísticas.
Ni hablar o referirnos al deterioro de la infraestructura pública (calles, carreteras, puentes, edificaciones); al desabastecimiento hasta de leche y pan; a los 130 ministros que Chávez ha cambiado en menos de una década y a sus más de 70 familiares cercanos incorporados al poder; al ventajismo electoral, los presos políticos, los exiliados, el atropello a los disidentes y los zarpazos contra los medios y la libertad de expresión, las listas negras, el odio de clases, el soborno social y el miedo impuesto a la ciudadanía. Nunca en la agitada historia de Venezuela, un caudillo populista había salido tan caro e inútil.
¿Qué sucederá en Uruguay si tuviéramos más populismo que el actual en tiempos de vacas flacas?
Los amigos del tupamaro José Mujica, - Chávez y Kischner - , serán los salvadores ideológicos de más izquierda y más recursos para integrarse a la Revolución Bolivariana ahora que el precio del petróleo y la soja bajaron dramáticamente o es la hora de más impuestos a toda la población?
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