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EL
ACCIDENTE DE GOIANIA
¿por qué hoy?
* Diva E. Puig |
A casi 20 años, el accidente radiológico de
Goiania tiene un significado muy especial hoy, además
de por características propias, por ser un ejemplo
de qué podría suceder en la eventualidad de
que terroristas hicieran explotar una llamada " bomba
sucia" algo que los expertos consideran muy probable
y que, como aún no ha sucedido, el ejemplo de Goiania
sirve para mostrarnos el eventual escenario en que nos encontraríamos
, agravado porque en caso de atentado el lugar sería
elegido ex profeso y por sus repercusiones políticas,
además de las sanitarias, económicas y sociales
.
Algunos accidentes pasados involucrando material radiactivo
resaltan diferentes tipos de amenazas pasibles de ocurrir,
desde una simple amenaza en el orden interno hasta el terrorismo
internacional
El ejemplo del accidente de Goiania, hasta ahora el mayor
accidente radiológico en la historia, es demostrativo
de los efectos en la población:
En septiembre de 1987 ocurrió un accidente con un equipo
de teleterapia de cesio 137 abandonado en las instalaciones
que había ocupado el Instituto Goiano de Radioterapia
(IGR) en la ciudad del mismo nombre, capital del Estado de
Goiás, en Brasil.
El Instituto Goiano de Radioterapia era un instituto privado
de radioterapia de propiedad de un consorcio médico.
Las instalaciones para el tratamiento de pacientes de la clínica
incluían salas de teleterapia con cesio 137 y cobalto
60.
Dicho Instituto había cumplido con los trámites
correspondientes para la obtención de las licencias
que habían sido otorgadas por el ente regulador (Comisión
Nacional de Energía Nuclear: CNEN).
Sin embargo, a fines de 1985, ese instituto dejó de
funcionar en esas instalaciones y se mudó a otras instalaciones
nuevas. En tanto, la propiedad de los bienes de la clínica
se discutía judicialmente, y la unidad de teleterapia
de cobalto 60 fue trasladada a las nuevas instalaciones y
la de teleterapia de cesio 137 fue abandonada en su lugar
original por estar embargada.
La mayor parte de la clínica fue demolida al igual
que propiedades adyacentes. Las salas de tratamiento no fueron
demolidas pero estaban en estado ruinoso, abandonadas. El
hecho no fue notificado a la autoridad licenciante - Comisión
Nacional de Energía Nuclear: CNEN.
Personas extrañas penetraron en el local, y pensando
que estaban ante algo valioso quitaron el portafuente del
cabezal de irradiación del equipo, y lo llevaron a
la casa de uno de ellos donde trataron de desarmarlo y la
cápsula de la fuente se rompió.
Ello provocó que muchas personas recibieran altas dosis
de radiación, causadas por la exposición a la
radiación externa y contaminación interna. El
destello azulado que emanaba de la fuente de cloruro de cesio
radiactivo les hizo creer que se encontraban frente a un fenómeno
maravilloso y la alta solubilidad del cloruro de cesio contribuyó
a que se produjera una extensa contaminación de personas,
viviendas y medio ambiente. Trozos de la fuente fueron distribuidos
entre varios presentes, muchos de los cuales se los pasaron
por el cuerpo. Los restos del portafuente fueron vendidos
como material de desecho.
El accidente fue descubierto el 28 de setiembre de 1987.
Las consecuencias y repercusiones del accidente de Goiania
fueron semejantes a las de un accidente nuclear.
Se identificaron y monitorearon alrededor de 120.000 personas,
esto es el 10 % de la población de la ciudad, que a
esos efectos fueron llevadas al Estadio Olímpico de
la ciudad de Goiania.
Veinte personas requirieron tratamiento hospitalario. Algunos
sufrieron contaminaciones internas y exposiciones a dosis
extremas muy elevadas debido a la forma de manipular el polvo
de cloruro de cesio, incluso frotándolo sobre la piel
y comiendo con las manos contaminadas y por la vía
de la contaminación de viviendas, muebles, y artefactos
del hogar.
Cuatro de los irradiados más graves, entre ellos una
niña, fallecieron en los días siguientes y veintiocho
personas sufrieron quemaduras por radiación.
Las tareas se hacían más difíciles para
el personal que trabajaba allí por las altas temperaturas
de alrededor de 35 grados centígrados.
La descontaminación requirió la demolición
de siete viviendas y varios edificios y la remoción
de capas superiores del suelo de grandes zonas.
Se produjeron alrededor de 3.500 metros cúbicos de
desechos radiactivos.
Todos los hechos así como el sensacionalismo y el pánico
llevaron a actitudes de discriminación hacia los habitantes
de la ciudad de Goiania así como hacia los productos
provenientes del Estado de Goiás. Los problemas psicológicos
también fueron de entidad.
La respuesta demandó seis meses.
Hoy la Fundación Leide das Neves lleva el nombre de
la niña de 4 años que murió víctima
de las radiaciones en el accidente.
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