Las
soprendentes declaraciones de la primera dama británica
aparecen en una biografía sobre su marido que se
publicará en marzo y de la que da extractos The Times
Cherie
Blair dice de George Bush que es un "presidente ilegítimo"
que "robó el cargo presidencial a Al Gore"
El
libro es obra del el escritor y periodista inglés
Philip Stephens. Se titula 'Tony Blair: La creación
de un líder mundial' y estáprevisto que salga
a la calle este mes de marzo, pero el londinense The Times
acaba de sacar unos extractos. Walter Oppenheimer escribe
en El País que lo que aparece ahí, según
escribe no indica que la mujer de Tony Blair quiera mucho
a la George Bush o tenga mucho respecto por el actual presidente
de EEUU o excesivo cariño a su esposa Laura.
Los Blair
y los Bush, ¿se quieren o se odian? Si hubiera que
hacer caso de lo que dicen en público, los dos matrimonios
han forjado una amistad inquebrantable al calor de su lucha
común contra el terrorismo. Pero los hechos vienen
a demostrar más bien lo contrario: el presidente
no deja de mostrar desdén tras desdén hacia
el primer ministro a pesar del apoyo político y militar
que éste le ha dispensado en la guerra de Irak. Philip
Stephens, columnista político del Financial Times,
añade ahora datos privados para sumar a la especulación.
Según una biografía sobre Blair, que aparecerá
en marzo próximo, titulada Tony Blair: la creación
de un líder mundial, quien de verdad no soporta a
los Bush es la mujer del primer ministro, la abogada Cherie
Booth.
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Geoffrey
Robinson, uno de los más veteranos e influyentes
diputados laboristas, no supo ayer qué contestar
a esta pregunta en un almuerzo en la Asociación
de la Prensa Extranjera en Londres: "Tony Blair
qué prefiere, ¿que Bush sea reelegido
o que pierda las elecciones?". Si Bush pierde,
Blair se quedaría aislado en defensa de la
campaña de Irak, lo que para él sería
un desastre político.
Pero,
si gana Bush, ¿qué gana Blair? El presidente
estadounidense ha dejado al primer ministro en
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numerosas ocasiones
en la estacada. No quiso ceder en la guerra del acero entre
europeos y norteamericanos en su reciente visita a Londres,
en otoño, acaparada por la reina Isabel II. Los ciudadanos
británicos apresados en Afganistán siguen detenidos
en Guantánamo (Cuba) a pesar de las constantes peticiones
de Blair.
La última
bofetada ha sido quizás la más sonora: al
convocar una investigación sobre los fallos de inteligencia
en Irak, el presidente ha aguado la fiesta que el primer
ministro aún estaba celebrando tras el dictamen del
juez lord Hutton y le ha obligado a abrir una investigación
similar.
Pero ahora
parece que las tensiones entre los Blair y los Bush empezaron
el mismo día en que George W. Bush consiguió
la presidencia por un puñado de votos en Florida,
donde su hermano Jeff es el gobernador. A juicio de Cherie,
Bush "le robó" la presidencia a Al Gore,
revela el libro de Stephens.
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Mientras
atravesaba el Atlántico junto a su marido,
camino de la primera visita al nuevo presidente, Cherie
se pasó el viaje lamentándose de tener
que ponerle buena cara "a esa gente". Para
alivio de Blair y su equipo de ayudantes, el comportamiento
de Cherie fue impecable, relata el libro de Stephens,
según las informaciones divulgadas días
atrás por The Times.
Pero
las cosas no fueron tan bien cuando, unos meses
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después,
en el verano de 2001, los Bush le devolvieron la visita a
los Blair. Las dos parejas cenaban a solas, sin ayudantes,
cuando Cherie, que como abogada especializada en derechos
humanos es una firme militante contra la pena de muerte, empezó
a lanzar diatribas contra la pena capital, autorizada en más
de 150 ocasiones por George W. Bush cuando era gobernador
de Tejas.
Aunque Blair
comparte los mismos puntos de vista que su esposa en esa
cuestión, el primer ministro no sabía cómo
ponerse. Blair no pudo ocultar su incomodidad cuando Philip
Stephens le preguntó acerca de aquella cena en una
de sus entrevistas preparatorias de la biografía
del primer ministro.
Según
Downing Street, residencia del primer ministro británico,
Cherie Blair "siempre ha tenido una buena relación
con el presidente Bush y por supuesto han discutido de muchos
asuntos, incluida la pena capital. Pero las discusiones
han tenido siempre buen talante", escribe The Times.
Las versiones
que circulan sobre la amistad entre Laura Bush y Cherie
Blair son contradictorias. Algunas versiones señalan
que Cherie no soporta a Laura porque la considera "cerrada,
obtusa y demasiado conservadora". Pero Philip Stephens
afirma en su libro que, aquella misma noche, Laura Bush
puso en apuros a su marido al dejar claro que tenía
una visión mucho más liberal que el presidente
en temas como el aborto.