Año II - Nº 79 - Uruguay, 21 de mayo del 2004
 
Sí, quiero
El hogar de una nueva familia
Educación Pública ¿Tolerancia y reflexión?
Nos contaron una historia de amor
Barbarie en la frontera
INFORME ESPECIAL: Buscando las causas en lugar de los efectos
ENTREVISTA: Gas Vehicular, tarifas, crisis social y financiera

Comenzó el invierno...

¿A dónde va tanta sangre derramada?
Sucedió en España
Y va otro... pero...
Rondan Martínez y "Artigas Compañero"
Un tiempo de hipócritas
Así somos
Hurgando en la web
La guerra del petróleo
Una introducción a la investigación de la Fé y la Religiosidad - Conclusiones
De Internet a Bruselas
Un policía rural del paraje Sarandí de los Amarales
Desde las cenizas...
Información Ciudadana
La Cocina Uruguaya
Rincón de Sentimientos
El Interior también existe
Olvidémonos de las Pálidas
Las Locuras de El Marinero
Correo de Lectores

 
Barbarie en la Frontera

Bajo el título de El departamento está con Miedo denunciábamos la semana anterior desde esta columna, una situación de violencia que estaba llegando a limites intolerables, con la reiteración de algunos hechos que no coincidían con la acostumbrada y pacífica convivencia que había disfrutado siempre la población rochense. Lamentablemente y cuando todavía no nos habíamos recuperado de las malas noticias que procedían de la capital departamental, somos sacudidos por un hecho criminal catalogado por el Dr. Néstor Álvarez como “de salvajismo pocas visto y donde los niños presentaban heridas corto-contusas, traumatismo y hundimiento de cráneo, con un grado de violencia muy grande.” El hecho ocurrió en una modesta vivienda de la calle Lisboa involucrando a tres hermanos de de 2, 6 y 14 años de edad. Resulta difícil saber cuál es la tecla del computador que debemos presionar para redactar la nota que no pretende tener carácter informativo, sino denunciar y calificar el hecho para que las autoridades correspondientes, los psiquiatras, psicólogos, psicoanalistas y demás profesionales que tratan los problemas de la mente humana analicen las causas de este acto criminal. Pero al margen de este lamentable suceso debemos señalar que la violencia está instalada en nuestra sociedad y que no siempre obedece al mismo origen. La consulta inmediata a determinados profesionales del medio nos permite centralizar las causas en la educación, valores familiares, solidaridad, formación y situación económica. Para el escribano Edgardo Sain-Esteven desde el comienzo de “ la civilización el ser humano en diferentes circunstancias se ha visto expuesto a citaciones de violencia padeciéndola o ejerciéndola. En nuestros días con la fluidez de las comunicaciones, podemos apreciar actos de violencia en directo, sin importar de que parte del planeta provienen. La violencia no se ha globalizado, sino que siempre existió, pero ahora con los adelantos tecnológicos tenemos un bombardeo diario de información acerca de los episodios violentos ocurridos en el mundo. De tal forma la violencia se ha transformado en un protagonista de peso en la historia de la humanidad.” Analizando algunos motivos de esta violencia el escribano Sain-Steven manifestó que la misma puede “ desencadenarse por una infinidad de motivos, pero que en su esencia el individuo que practica una agresión lo hace básicamente por intolerancia, inconciencia, necesidad, odio, interés personal, vanidad, envidia, afán de lucro, brutalidad, falta de amor, orgullo o ansias de poder. Pero no solo practicamos violencia contra una persona agrediéndole algunos valores personales como la vida, la libertad, la integridad física sino que también realizamos actos de violencia contra la naturaleza sin percibir que nos agredimos a nosotros mismos. En cuanto a la psicosis de la sociedad en busca de mayor seguridad se recurre a sistemas de alarmas, seguridad vigilada, perros, rejas, muros y puertas brindadas sin darnos cuenta que dichos actos son el reconocimiento de que la vida en sociedad tiene carencias a las cuales todavía no le hemos buscado una solución. Reconocemos un mayor incremento de la violencia pero no nos cuestionamos soluciones que ataquen la raíz misma del problema. Pensamos que la sociedad civil y cada uno de nosotros, debemos de adquirir conciencia sobre nuestra cuota parte de responsabilidad ante este problema dejando de sufrir este padecimiento lánguido , al cual sólo nos interesamos si se nos toca el bolsillo a un amigo o familiar” El escribano Sain-Steven finalizó diciendo que la “ única forma de reducir los índices de violencia pasa por ser más tolerantes, que se respeten los códigos de valores vigentes en la época que vivimos, que respetemos la libre expresión del pensamiento, más allá de que pensemos distinto. Debemos sobre-valorar la vida, su dimensión y su esencia y de esta forma defenderla.” Las declaraciones del escribano Saint-Steven nos hacen pensar que estamos perdiendo el control de sobre-vivencia y si bien en la crónica de hoy quisiéramos solamente una respuesta a las muertes injustas de estos niños que todavía no comenzaron a vivir, estas reflexiones nos están señalando una escalada de violencia sin precedentes en materia infantil con un alto índice de de agresiones físicas y violaciones de sus derechos mas elementales.