Bajo
el título de El departamento está con Miedo denunciábamos
la semana anterior desde esta columna, una situación de violencia que estaba
llegando a limites intolerables, con la reiteración de algunos hechos que
no coincidían con la acostumbrada y pacífica convivencia que había
disfrutado siempre la población rochense. Lamentablemente y cuando todavía
no nos habíamos recuperado de las malas noticias que procedían de
la capital departamental, somos sacudidos por un hecho criminal catalogado por
el Dr. Néstor Álvarez como “de salvajismo pocas visto y donde los
niños presentaban heridas corto-contusas, traumatismo y hundimiento de
cráneo, con un grado de violencia muy grande.” El hecho ocurrió
en una modesta vivienda de la calle Lisboa involucrando a tres hermanos de de
2, 6 y 14 años de edad. Resulta difícil saber cuál es la
tecla del computador que debemos presionar para redactar la nota que no pretende
tener carácter informativo, sino denunciar y calificar el hecho para que
las autoridades correspondientes, los psiquiatras, psicólogos, psicoanalistas
y demás profesionales que tratan los problemas de la mente humana analicen
las causas de este acto criminal. Pero al margen de este lamentable suceso debemos
señalar que la violencia está instalada en nuestra sociedad y que
no siempre obedece al mismo origen. La consulta inmediata a determinados profesionales
del medio nos permite centralizar las causas en la educación, valores familiares,
solidaridad, formación y situación económica. Para el escribano
Edgardo Sain-Esteven desde el comienzo de “ la civilización el ser humano
en diferentes circunstancias se ha visto expuesto a citaciones de violencia padeciéndola
o ejerciéndola. En nuestros días con la fluidez de las comunicaciones,
podemos apreciar actos de violencia en directo, sin importar de que parte del
planeta provienen. La violencia no se ha globalizado, sino que siempre existió,
pero ahora con los adelantos tecnológicos tenemos un bombardeo diario de
información acerca de los episodios violentos ocurridos en el mundo. De
tal forma la violencia se ha transformado en un protagonista de peso en la historia
de la humanidad.” Analizando algunos motivos de esta violencia el escribano Sain-Steven
manifestó que la misma puede “ desencadenarse por una infinidad de motivos,
pero que en su esencia el individuo que practica una agresión lo hace básicamente
por intolerancia, inconciencia, necesidad, odio, interés personal, vanidad,
envidia, afán de lucro, brutalidad, falta de amor, orgullo o ansias de
poder. Pero no solo practicamos violencia contra una persona agrediéndole
algunos valores personales como la vida, la libertad, la integridad física
sino que también realizamos actos de violencia contra la naturaleza sin
percibir que nos agredimos a nosotros mismos. En cuanto a la psicosis de la sociedad
en busca de mayor seguridad se recurre a sistemas de alarmas, seguridad vigilada,
perros, rejas, muros y puertas brindadas sin darnos cuenta que dichos actos son
el reconocimiento de que la vida en sociedad tiene carencias a las cuales todavía
no le hemos buscado una solución. Reconocemos un mayor incremento de la
violencia pero no nos cuestionamos soluciones que ataquen la raíz misma
del problema. Pensamos que la sociedad civil y cada uno de nosotros, debemos de
adquirir conciencia sobre nuestra cuota parte de responsabilidad ante este problema
dejando de sufrir este padecimiento lánguido , al cual sólo nos
interesamos si se nos toca el bolsillo a un amigo o familiar” El escribano Sain-Steven
finalizó diciendo que la “ única forma de reducir los índices
de violencia pasa por ser más tolerantes, que se respeten los códigos
de valores vigentes en la época que vivimos, que respetemos la libre expresión
del pensamiento, más allá de que pensemos distinto. Debemos sobre-valorar
la vida, su dimensión y su esencia y de esta forma defenderla.” Las declaraciones
del escribano Saint-Steven nos hacen pensar que estamos perdiendo el control de
sobre-vivencia y si bien en la crónica de hoy quisiéramos solamente
una respuesta a las muertes injustas de estos niños que todavía
no comenzaron a vivir, estas reflexiones nos están señalando una
escalada de violencia sin precedentes en materia infantil con un alto índice
de de agresiones físicas y violaciones de sus derechos mas elementales.