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SI,
QUIERO
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por
Graciela Vera
Periodista independiente
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uando el sábado
22 de mayo de 2004 Felipe de Borbón y Letizia Ortiz respondan
con un “Si” a la pregunta del Obispo que consagrará su unión,
culminará lo que parece haber comenzado como un cuento de
hadas.
Con hadas buenas
y hadas maléficas. Con simpatizantes y detractores. Con confiados
e incrédulos, hasta con quienes aún dicen que hay más conveniencia
que amor y los que aseguran que el amor existente entre la
pareja resulta imposible de ocultar por ésta.
ara quienes
venimos de repúblicas constitucionales, los países monárquicos,
aún aquellos que como España tienen una Monarquía Constitucional
en la que el Rey no gobierna, nos resultan extraños, difíciles
de comprender y la reverencia, la inclinación de cabeza nos
queda un poco fuera de nuestros conceptos de dignidad.
Los entretelones
que dibujan las líneas sucesorias, los títulos nobiliarios
y hasta la continuidad de una casa real forman parte de una
historia mas complicada que lo que a simple vista creemos
entender. Basta darnos cuenta que la sucesión futura, para
permitir que una mujer pueda acceder al trono estará condicionada
a una reforma de la Constitución.
in embargo
y como no se discute que la forma más simpática de aprender
es la que lleva una impronta de amor en su historia, pretendemos
dejarnos llevar por ésta que tenemos delante para aprender
algo más de la realeza.
Lo cierto es
que desde hace seis meses los españoles viven pendiente de
una
boda por demás esperada: la de su Príncipe
Heredero.
sperada porque
a los 36 años se aguarda que un príncipe tenga hijos que aseguren
la continuidad de la monarquía.
Pero así como
esperada por una parte también debemos decir que es rechazada
por grupos radiales que rechazan
esa continuidad monárquica.
emida porque
las novias o amigas del príncipe no cumplían los requisitos
que los monárquicos exigían para una futura reina.
Muchas veces
España vivió los noviazgos del Príncipe. Menos espectaculares
si se quiere que los de otros herederos y sin los escándalos
que otras monarquías nos han acostumbrado pero como cada uno
sabe donde le aprietan los zapatos, las elecciones del príncipe
hacían fruncir la nariz pero ahora estamos ante la que parece
ser la definitiva, una elección pensada con el corazón pero
en la que no estuvo ajena la cabeza ya que dicen algunos círculos
cercanos que de haber existido oposición de la Casa Real o
Las Cortes posiblemente la cabeza habría vencido al corazón.
ontrovertida
porque la elección recayó en una española, profesional, periodista,
mujer de nuestra época pero con un pasado como profesional
y como ciudadana de a pie.
Letizia, la
nieta de un taxista, ha coqueteado políticamente con la izquierda
y su madre pertenece a Comisiones Obreras.
Podríamos decir
que la monarquía debe modernizarse y ser aceptado el cambio
pero hay quienes la prefieren chapada a la antigua y aún ponen
el acento en el anterior matrimonio de la elegida.
No importaría
que fuera plebeya, eso ha pasado a segundo plano. La elegida
del Príncipe es una mujer divorciada y a pesar de que poco
a poco y no dudamos que con el esfuerzo de una acelerada educación
para convertirse en princesa, ha ido derribando los “molinos
de viento” y conquistando los “bastiones” que parecían más
inexpugnables, Letizia Ortiz no ha sido exculpada aún.
Y
LLEGA EL 22 DE MAYO
Un 22 de mayo
que pasará a la historia, eso no lo duda nadie. La cobertura
que tendrá la boda a nivel internacional supera con creces
la de otros herederos reales.
Nunca sabremos
si fueron invitados todos los que tenían que serlo o si todos
los que lo fueron debían estarlo. Al menos sabemos que el
día abuelo del príncipe, don Leandro de Borbón, hijo bastardo
del abuelo del príncipe, no reconocido oficialmente por la
casa real, ese no estará.
Al menos don
Alejandro no tendrá que preocuparse por las instrucciones
que recibieron los otros casi mil quinientos invitados.
Mil quinientos
invitados
entre los que se encuentran los representantes de cuarenta
casas reales y treinta Jefes de Estado y que se reunirán con
posterioridad de la ceremonia en el llamado Patio del Príncipe
del Palacio Real donde un toldo gigante cubrirá el patio
donde se instalarán 129 mesas donde será servido el almuerzo
donde serán platos predominantes los mariscos y la carne de
aves.
Previniendo
que entre los invitados haya vegetarianos también se elaborarán
menús a base de verduras de altísima calidad.
Después de
la ceremonia religiosa los príncipes recorrerán
las calles madrileñas e irán hasta la Basílica
de Atocha. Durante ese tiempo se servirá un cóctel en los
salones del Palacio porque nada ha quedado fuera de control
y salvo imprevistas lluvias todo está cronometrado
minuto a minuto.
Almería, 20
mayo 2004
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