Año II - Nº 79 - Uruguay, 21 de mayo del 2004
Sí, quiero
El hogar de una nueva familia
Educación Pública ¿Tolerancia y reflexión?
Nos contaron una historia de amor
Barbarie en la frontera
INFORME ESPECIAL: Buscando las causas en lugar de los efectos
ENTREVISTA: Gas Vehicular, tarifas, crisis social y financiera

Comenzó el invierno...

¿A dónde va tanta sangre derramada?
Sucedió en España
Y va otro... pero...
Rondan Martínez y "Artigas Compañero"
Un tiempo de hipócritas
Así somos
Hurgando en la web
La guerra del petróleo
Una introducción a la investigación de la Fé y la Religiosidad - Conclusiones
De Internet a Bruselas
Un policía rural del paraje Sarandí de los Amarales
Desde las cenizas...
Información Ciudadana
La Cocina Uruguaya
Rincón de Sentimientos
El Interior también existe
Olvidémonos de las Pálidas
Las Locuras de El Marinero
Correo de Lectores

 
SI, QUIERO
por Graciela Vera
Periodista independiente

C

uando el sábado 22 de mayo de 2004 Felipe de Borbón y Letizia Ortiz respondan con un “Si” a la pregunta del Obispo que consagrará su unión, culminará lo que parece haber comenzado como un cuento de hadas.

Con hadas buenas y hadas maléficas. Con simpatizantes y detractores. Con confiados e incrédulos, hasta con quienes aún dicen que hay más conveniencia que amor y los que aseguran que el amor existente entre la pareja resulta imposible de ocultar por ésta.

P

ara quienes venimos de repúblicas constitucionales, los países monárquicos, aún aquellos que como España tienen una Monarquía Constitucional en la que el Rey no gobierna, nos resultan extraños, difíciles de comprender y la reverencia, la inclinación de cabeza nos queda un poco fuera de nuestros conceptos de dignidad.

Los entretelones que dibujan las líneas sucesorias, los títulos nobiliarios y hasta la continuidad de una casa real forman parte de una historia mas complicada que lo que a simple vista creemos entender. Basta darnos cuenta que la sucesión futura, para permitir que una mujer pueda acceder al trono estará condicionada a una reforma de la Constitución.

S

in embargo y como no se discute que la forma más simpática de aprender es la que lleva una impronta de amor en su historia, pretendemos dejarnos llevar por ésta que tenemos delante para aprender algo más de la realeza.

Lo cierto es que desde hace seis meses los españoles viven pendiente de una boda por demás esperada: la de su Príncipe Heredero.

E

sperada porque a los 36 años se aguarda que un príncipe tenga hijos que aseguren la continuidad de la monarquía.

Pero así como esperada por una parte también debemos decir que es rechazada por grupos radiales que rechazan esa continuidad monárquica.

T

emida porque las novias o amigas del príncipe no cumplían los requisitos que los monárquicos exigían para una futura reina.

Muchas veces España vivió los noviazgos del Príncipe. Menos espectaculares si se quiere que los de otros herederos y sin los escándalos que otras monarquías nos han acostumbrado pero como cada uno sabe donde le aprietan los zapatos, las elecciones del príncipe hacían fruncir la nariz pero ahora estamos ante la que parece ser la definitiva, una elección pensada con el corazón pero en la que no estuvo ajena la cabeza ya que dicen algunos círculos cercanos que de haber existido oposición de la Casa Real o Las Cortes posiblemente la cabeza habría vencido al corazón.

C

ontrovertida porque la elección recayó en una española, profesional, periodista, mujer de nuestra época pero con un pasado como profesional y como ciudadana de a pie.

Letizia, la nieta de un taxista, ha coqueteado políticamente con la izquierda y su madre pertenece a Comisiones Obreras.

Podríamos decir que la monarquía debe modernizarse y ser aceptado el cambio pero hay quienes la prefieren chapada a la antigua y aún ponen el acento en el anterior matrimonio de la elegida.

No importaría que fuera plebeya, eso ha pasado a segundo plano. La elegida del Príncipe es una mujer divorciada y a pesar de que poco a poco y no dudamos que con el esfuerzo de una acelerada educación para convertirse en princesa, ha ido derribando los “molinos de viento” y conquistando los “bastiones” que parecían más inexpugnables, Letizia Ortiz no ha sido exculpada aún.

Y LLEGA EL 22 DE MAYO

Un 22 de mayo que pasará a la historia, eso no lo duda nadie. La cobertura que tendrá la boda a nivel internacional supera con creces la de otros herederos reales.

Nunca sabremos si fueron invitados todos los que tenían que serlo o si todos los que lo fueron debían estarlo. Al menos sabemos que el día abuelo del príncipe, don Leandro de Borbón, hijo bastardo del abuelo del príncipe, no reconocido oficialmente por la casa real, ese no estará.

Al menos don Alejandro no tendrá que preocuparse por las instrucciones que recibieron los otros casi mil quinientos invitados.

Mil quinientos invitados entre los que se encuentran los representantes de cuarenta casas reales y treinta Jefes de Estado y que se reunirán con posterioridad de la ceremonia en el llamado Patio del Príncipe del  Palacio Real donde un toldo gigante cubrirá el patio donde se instalarán 129 mesas donde será servido el almuerzo donde serán platos predominantes los mariscos y la carne de aves.

Previniendo que entre los invitados haya vegetarianos también se elaborarán menús a base de verduras de altísima calidad.

Después de la ceremonia religiosa los príncipes recorrerán las calles madrileñas e irán hasta la Basílica de Atocha. Durante ese tiempo se servirá un cóctel en los salones del Palacio porque nada ha quedado fuera de control y salvo imprevistas lluvias todo está cronometrado minuto a minuto.

Almería, 20 mayo 2004