 |
Santiago Bordaberry
por Helena Arce
|
| |
|
|
He leído su carta, donde defiende lo indefendible. En esa carta se suma a la paranoia paterna de descreer de la democracia, y entender aquella insana propuesta de su padre, como la solución a todos los males. Un grupo de “elegidos” dirigirían los destinos de los habitantes de este país. “UN GRUPO DE ELEGIDOS”, ¿quien sería el encargado de elegir a los elegidos, me pregunté siendo joven al leer el manifiesto de su padre?
¿El mandato divino? ¿Quién recibiría el mandato divino, el “elegido” y como se determinaría quien sería el elegido y quien elegiría al elegido? Valgan todas las redundancias en mis preguntas. Pero es lo que sucede cuando uno intenta analizar escritos sin sentido, solo le salen preguntas con las mismas palabras.
¿Se da cuenta que en su carta está usted reconociendo la culpa de su padre? Más allá de algunos errores históricos, la guerrilla Sr. Santiago Bordaberry, digno hijo de su padre, había sido derrotada, cuando su padre usó el sistema democrático liberal para encaramarse como Presidente de la República Oriental del Uruguay, buscando ser el dictador que exterminase a todos los “enemigos”, “al ordenamiento de toda la sociedad, cosa que, liberado el país de la agresión marxista y del lastre de sus compañeros ideológicos más conservadores los partidos políticos, se logró con gran rapidez”.
O sea a aquellos que amamos la democracia que usted tanto aborrece, incluso quienes nunca fuimos ni seremos marxistas, y dejar el camino libre para los iluminados por el “mandato divino de Cristo Rey”. Yo como creyente, le pido que no blasfeme, el pobre Jesús y su santa madre, deben estar revolcándose de dolor al ver de lo que los hombres son capaces de hacer en su nombre.
Sí, es cierto a su padre lo volaron del puesto de Presidente cuando hasta los mismos militares que comandaban el ejército en esa época, casi tan enajenados como él, comprendieron que su padre estaba a años luz de la enajenación de ellos.
Por no llorar, me dio risa en varios capítulos del libro que Campodónico escribió con la anuencia de su padre, sentí hasta pena por él, no hay dudas que su fanatismo religioso lo llevó al límite de la demencia.
Puedo entender el dolor de su hermano Pedro, defendiendo a su padre, confesándose demócrata, puedo creerle, aún.
Pero su demencial carta, donde pretende defender a su padre, me asusta. No puedo creer que un hombre joven, nacido en este país, arrastre semejante cúmulo de falta de sensatez.
¿Puede usted realmente creer que su padre fue un elegido divino, a los efectos de salvar a nuestro país de la democracia liberal? Pobre Dios, que culpa tendrá de los extremos en que los fanatismos demenciales, hacen caer a algunos hombres. .
Mire puedo hasta llegar a creerme el que no haya tenido que ver en los asesinatos que se le imputan.
Pero su padre deshonró la Constitución que juró honrar y defender, mancilló la democracia que utilizó para llegar a ser Presidente.
Por otro lado, no se la crea, su padre llegó, lamentablemente, de casualidad a ser Presidente. Pacheco Areco estaba tan convencido que sería reelecto, y quienes lo votaron también, que ni se fijaron quien iba a ser Presidente, si la reforma constitucional no se daba. Buena lección para el futuro, sobre todo ahora que surgen nuevamente vientos releccionistas en el panorama político.
Es cierto, había una gran división entre los uruguayos, fruto sin duda de iluminados que creyeron que por la fuerza se podía imponer un gobierno, por ello Pacheco Areco tenía en aquellas épocas tanto apoyo, pues él había derrotado a la guerrilla. Guerrilla que digan lo que digan, algunos tan demenciales como usted, solo que al otro extremo, los uruguayos aborrecían. Pero justo es decirlo, hasta Pacheco Areco actuó, dentro de la Constitución y las leyes. Esas mismas que su padre pisoteo.
Estamos en un país demócrata, donde todos somos iguales ante las leyes, distinguiéndonos unos de otros, solo por nuestros talentos y virtudes, como reza nuestra Constitución, por ello no será usted ejecutado, ni encarcelado, ni torturado, ni desaparecido por pensar distinto. Lo que si se hizo durante la dictadura con aquellos que pensaban distinto.
Sabe Bordaberry Junior, el problema no son los guerrilleros que combatieron, son los miles de uruguayos, encarcelados, torturados, eliminados o con suerte, exiliados por pensar distinto. El problema somos también, todos los que sin, por suerte haber tenido que probar los sinsabores de todos esos dramas, debimos vivir sin libertad y sin garantías, durante la dictadura.
En esas épocas, yo no podría escribir lo que estoy escribiendo, y como le dije en mi artículo anterior a su hermano Pedro, ustedes no podrían haber acompañado a su padre hasta el juzgado a declarar, ni pedir que lo cuiden porque está enfermo.
Una sola verdad dice en su carta, luego de que lo echaron, su padre se dedicó a su verdadera profesión, criar vacas, que es lo que debió haber hecho toda la vida, y nos habríamos ahorrado todos los uruguayos, ustedes incluidos, muchos sinsabores.
Ame a su padre, que lo dignifica, nada más respetado por el sentir de los uruguayos, demócratas liberales que el amor filial. Pero no se meta a opinar de política, ni de democracia, usted como su padre nada entiende de ello, ocúpese del campo me parece que allí va a estar mejor, criando vacas, que total ellas no saben de derechos humanos.
Pensé que por insustancial no debía contestar su carta, pero resulta que soy de las personas que creen que no se debe permitir que surjan voces como las suya, sin combatirlas, Hubo hace varios años, alguien que creyó y tuvo el poder de convocatoria para hacer creer a su pueblo, que era verdad que existían seres superiores, que quienes pensaban diferente eran traidores, y había que exterminarlos. También decía que no debía tenerse compasión de los más débiles, y llevó al mundo a la segunda guerra mundial, dejando un oprobio de indignidad a su paso, y por sobre todo muchísimo dolor. Por suerte para el mundo, usted nació en el laico Uruguay, donde sus palabras suenan en saco roto, causando indignación en algunos, y en otros dejándolos convencidos: heredó la locura paterna.
Su padre no es un mártir, las culpas antes o después se pagan. A él le tocó, tal vez, como a Al Capone terminar preso por un hecho diferente, al que realmente debía hacerlo terminar en la cárcel. Si el realmente no tuvo que ver con los crímenes que se le imputan, al estar en una democracia liberal, será absuelto de tales cargos, sin embargo ¿se preguntó si podrá zafar del atentado a la Constitución?
En uno de sus párrafos reclama para su padre, un juicio político por haber sido Presidente Constitucional, olvidando que el mismo dejó de serlo al convertirse por propia voluntad, en dictador. Sin embargo, que increíble que la misma persona que acusa a la democracia liberal de los males de este país, consagrada en la Constitución Nacional, quiera servirse de ella para sacar partido en la defensa de quien la bastardeó.
Yo soy creyente, no católica por cierto, le confieso no tengo religión alguna, creo en Dios, y mi fe no necesita de intermediarios, si bien por ello no desprecio religión alguna, todas ellas tienen en esencia principios compartidos: humildad, caridad, misericordia. Por ello como Jesús pienso que “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.”
A Dios le doy mi fe, y a la convivencia con mis conciudadanos la Constitución y las leyes.
Por ello termino de alguna manera como usted, solo que diciendo: “Un abrazo a todos confortados por la existencia de la Constitución, las leyes y el Estado de Derecho”
¡QUE VIVA LA DEMOCRACIA LIBERAL!
|