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Año III - Nº 209
Uruguay, 24 de noviembre del 2006
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historia paralela

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humor político

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Luis Tappa La gran mentira
La gesta de los “33”,
comienzo y final de una historia

* Luis Tappa
 
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La cruzada de los “33 Orientales”  jamás tuvo la intención de crear un estado independiente. Distintos factores, alejados profundamente de las intenciones y el sentir que impulsaba a los hombres que iniciaron la gesta libertadora, que era el mismo sentimiento del pueblo Oriental, coadyuvaron para que finalmente se perdiera, o se desviara, la verdadera finalidad que perseguían quienes se sublevaron al invasor, de quienes los siguieron, quienes ayudaron y quienes lucharon.

Pero no se trató en absoluto de una lucha solitaria de la Provincia Oriental, se trató de las luchas de la unión, que luego desembocaría en la llamada guerra argentino-brasilera

Muchos intereses, externos e internos, lograron hacer que no se lograra el objetivo, el proyecto unionista culminaría convirtiendo la Provincia Oriental en República Oriental del Uruguay.
 
El estado independiente, posterior a la Provincia Oriental, es hijo ilegal de la cruzada libertadora, está muy claro, ello se refleja fielmente en la proclama de la independencia.

Claro, ya por entonces se estaba jugando otro partido en muchos escritorios europeos y rioplatenses. Inglaterra digitalizaba lo que sería su mejor movida en esa partida de ajedrez, seguir partiendo en pedazos a la ya recontrapartida América del Sur.

A pesar de la derrota brasileña en los campos de Ituzaingó, a manos del ejército de la Unión comandado por Alvear, la guerra no había terminado ni se podía decir que los brasileños estaban vencidos definitivamente, quienes sí, verdaderamente perdieron la guerra, fueron las Provincias Unidas.
Tengamos presente que esa guerra no se perdió en el campo de batalla, se perdió en la mesa de negociaciones y fue causada por ingleses, brasileños y unitarios rioplatenses.

Existen miles de libros que tratan temas históricos, a pesar de que, si bien en términos generales aparecen muchas coincidencias, muchos de ellos fallan en lo medular y se cuenta una historia acomodada, “editada”, muchas veces fiel a ciertos criterios, generalmente políticos y partidarios; demasiadas palabras lindas que pretenden disimular acontecimientos ocultando intenciones.

Es común la trascripción de documentos escritos o, cartas de personajes que tuvieron alguna actuación en determinados sucesos, sin embargo, muchas se pueden considerar cartas tramposas, porque en realidad no dicen nada o dan una falsa idea de la realidad.
La verdad se descubre en cartas que hablan directamente, sin protocolos diplomáticos, escritas sin tapujos, donde se pueden observar, en toda su magnitud, las verdaderas intenciones que delatan las palabras.

En este contexto podríamos citar como realmente ilustrativas y, de una claridad que no da lugar a dos interpretaciones, las cartas de Rivera a Ramírez como prueba de la gran traición o, en las que reconoce el genocidio Charrúa.

También hay otras que desnudan inequívocamente la forma en que se manipularon diferentes situaciones, cosas que podrían haber pasado desapercibidas en la historia, pero sin embargo, quedaron finalmente como testimonio de una verdad irrefutable.
 
Los ingleses y Lord Ponsomby

El propio Lord Ponsomby, representante de Inglaterra, sería quien manejaría la política que a la postre decretaría, no solo la muerte de la Provincia Oriental, sino la suerte de las Provincias Unidas, traicionadas vilmente en las tratativas de paz por Manuel García, Ministro y emisario del unitario y más fiel representante de la oligarquía porteña, Bernardino Rivadavia, fanático centralista que ya se encontraba enfrentado a los federales de las demás provincias.
 
Lord Ponsomby, enviado y mediador inglés, participó activamente en las tratativas de paz de 1827, fue el artífice intelectual de la “gran manganeta”. Refleja en sus cartas a Londres, claramente y, sin dejar lugar a dudas, el espíritu que privó en la creación del nuevo Estado. Fue el triunfo unitario y la derrota federal.

“…parece que los intereses y la seguridad del comercio británico serian grandemente aumentados por la existencia de un Estado en el que los intereses públicos y privados de los gobernantes y pueblo fuesen tales que tuviesen como el primero de los objetivos nacionales e individuales, cultivar una amistad firme con Inglaterra"

“…debemos perpetuar una división geográfica de Estados…”

La libre navegación por el Río de la Plata, el acceso a sus grandes afluentes y la creación de un estado fiel a los intereses ingleses, tuvo mucho que ver con lo sucedido posteriormente; pero eso solo fue una pequeña parte de las enormes ambiciones que movieron los hilos que terminaron en convertir la Provincia Oriental en un pequeñísimo y aislado territorio, metido como cuña y, asfixiado entre dos enormes y poderosas naciones.

 “… La literatura oficial y cipaya lo ha encumbrado al rango de héroe nacional, lo identifica con la creación de nuestra nacionalidad” (el autor se refiere a Ponsomby)

“… Pero su política consistió en destruir la visión artiguista de una gran Confederación de pueblos en el Río de la Plata”

"El cónsul norteamericano Forbes lo expresa con mas crudeza en una carta dirigida a su gobierno en junio de 1826:
 "Lo que yo había predicho se cumple; se trata nada menos que de la erección de un gobierno independiente y neutral en la Banda Oriental bajo la garantía de Gran Bretaña... es decir, solo se trata de crear una colonia británica disfrazada"
Fuente: http://letras-uruguay.espaciolatino.com/trias/estado_tapon.htm
Vivian Trías - Montevideo - 1954
Más claro echarle agua.

El voto que el alma pronuncia

Lo que sigue es parte de la Declaratoria de la Independencia de la Florida y algo que  jamás se menciona.

“El 25 de agosto de 1825, la Sala de Representantes aprobó dos Leyes constitucionales; por la primera se declaró la independencia, y por la segunda se dispuso la unión a las Provincias Unidas del Río de la Plata

“La Honorable Sala de Representantes... declara: Que su voto general, constante, solemne y decisivo, es y debe ser por la Unión con las demás Provincias Argentinas, a quien siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce…”
Fuente: http://www.escueladigital.com.uy/historia/independencia/independencia.htm

¡Y así se votó!, esta es la verdad de la milanesa.
Considero que, adjudicarles a esos hombres lo que nunca pretendieron apunta a desinformar y es parte de la novela histórica que se ha armado, nos hacemos trampa en el solitario y queremos creer lo que no fue.  
Nuestros niños son las primeras víctimas y crecen con un concepto equivocado de la razón y motivos de nuestra independencia y formación como Estado soberano. 
 
Al respecto, en el editorial del diario “La República” de fecha 20/04/06,  Julio Guillot hace  referencia a esos sucesos.

“Pero lo que interesa destacar es cómo se reitera la idea falsa de que los caudillos que emprendieron aquella gesta heroica estaban animados de espíritu independentista. Lavalleja, Oribe y el resto de los patriotas que cruzaron el río lo hicieron para iniciar la sublevación contra la ocupación brasileña, pero no para hacer de la Provincia Oriental --entonces Cisplatina-- un estado independiente”
Fuente: http://www.larepublica.com.uy/lr3/?a=nota&n=208525&e=2006-04-20

Resumiendo, demasiados intereses, extranjeros y locales, se mancomunaron e intervinieron como factor decisivo para el nacimiento de un Estado que por entonces, el pueblo oriental no deseaba.
De esa manera todo se confabulaba para cerrar definitivamente las puertas a la confederación.

Resulta totalmente ilógico y, a mi criterio no resiste el más mínimo análisis pensar que, (si no hubiese existido la presión y la garantía de un respaldo ingles) el pueblo Oriental hubiese deseado y aceptado verse convertido en una pequeña nación independiente y, abandonar al resto de las provincias hermanas para quedar solos, absolutamente solos, a merced de las pretensiones brasileñas o posibles futuras reivindicaciones territoriales argentinas. No, se trató de otra cosa.

Podemos sentirnos muy orgullosos de ser uruguayos y de la cruzada libertadora, yo lo estoy, pero no es tergiversando los sucesos de entonces que vamos a incentivar el sentimiento patriótico, tenemos el derecho, ya desde la escuela, a saber lo que somos, porqué lo somos y los motivos que llevaron a la creación de nuestra República.

El final de la historia

Con los reclamos de Brasil, la enorme presión ejercida por los ingleses y la connivencia de muchos personajes unitarios de la fauna oligarca, comercial, política y caudillesca del Río de la Plata, bajo la máscara de la Convención Preliminar de Paz para poner fin a la guerra argentino-brasilera, se llevarían a cabo las primeras tratativas en Río de Janeiro, se firmarían en Montevideo el 28 de agosto de 1828 y, se ratificarían un 4 de octubre. Se dejan asentadas entonces las bases para crear un estado independiente, algo muy alejado de nuestras raíces y de la lucha de José Artigas.

De esa forma se condimenta el estofado que se venía cocinando desde mucho antes. Allí se pone punto final a las aspiraciones unionistas, pasaríamos a ser un estado más, independiente-dependiente, resultado de muchas confabulaciones y la necesidad que tenía Argentina de poner fin a la guerra.

La Provincia Oriental, la de Artigas, dejó de existir en ese mismo momento.
 
Demasiados dislates se cometieron entonces, entre ellos y, como muestras del apuro e improvisación conque todo se manejó, podemos mencionar que se crea un estado independiente, pero no se establecen sus límites territoriales; es así que se deja las puertas abiertas a futuros reclamos que, luego serían fuente de más conflictos.

El 18 de julio de 1830 flamearon en nuestra Plaza Mayor, hoy Plaza de la Constitución, las banderas de quienes fueran nuestros enemigos y opresores; algunos historiadores dicen que fue una ofensa que no estuviera la bandera de Artigas, y yo digo que él, jamás hubiera permitido que su bandera flameara en la oportunidad.
 
Años más tarde, invitado a volver, Artigas manifestaría;  “Ya no tengo patria”

¿30 de julio, 25 de agosto, 28 de agosto, 4 de octubre? ¿1825, 1828, 1830? ustedes elijan, hay para todos los gustos.

Solo se que, un 25 de agosto de 1825, se llevó a cabo una asamblea y se aprobó una ley que jamás llegó a cristalizar.
 
“33”, ¿Hombres o, simplemente un símbolo masónico?

Debemos resaltar que no todos eran Orientales, había argentinos y paraguayos entre ellos. Muchos historiadores difieren con este número (33) y afirman que fueron más. Varias listas circularon entonces y jamás quedó muy claro, por ejemplo, en “Los libertadores de 1825”, del historiador uruguayo Aníbal Barrios Pintos, se da cuenta de hasta 48 integrantes en la expedición.

Pertenecían a la logia, aparentemente masónica, “Los Caballeros Orientales”, curiosamente, masones o no, el número 33 es un importante símbolo de la masonería. ¿Será esta la razón de la versión oficial?

¿Cuántos fueron? Nunca lo sabremos con certeza.

Por esa época abundaban en América (aún siguen existiendo) sectas o, logias masónicas, condimentadas cada cual a su gusto, pero tan diferentes entre si que, salvo sus misteriosos ritos, nada tenían en común, muchas defendían ideales tan encontrados como los del unitario masón Rivadavia y la logia Lautaro de San Martín, por ejemplo.
Pero esto es otro tema y daría bastante para escribir y hablar.
Fuente: http://www.lapatriagrande.com.ar/ejercito.htm

 Nuestra historia, o mejor dicho, lo que nos han contado, principalmente en los centros de enseñanza, es solo una enorme telaraña armada para abreviar y disfrazar.

Obtenida la independencia llegó el tiempo de la política. Fue una época en la que entraron a tallar los intereses cudillescos, intereses muy personales por cierto.
Las nuevas luchas cambiarían los colores patrios por el nuevo color de las vinchas o, divisas que, sujetando una cabellera y adornando una frete, un sombreo, atadas a la empuñadura de un sable o la moharra de una lanza, convertirían al país nuevamente en un caos que volvería a regar de sangre los campos de la patria.

Pero…
 
…se olvidaron de contarnos que, exceptuando  a José Gervasio Artigas, el gran Oriental, que pasó una importante parte de su vida luchando a campo abierto, que durmió en tolderías Charrúas, que fue el más tenaz defensor de la libertad de los pueblos y los oprimidos; ese Artigas, que vivió y murió en la más absoluta pobreza, que fue traicionado y perseguido, los demás, varios de esos hoy llamados patriotas, terminarían su pasaje por la historia jugándose, en luchas fraticidas, grandes intereses personales.

El Artigas del que yo hablo es el de los profundos conceptos democráticos, el de la claridad meridiana de una avanzada concepción político filosófica y, que sigue siendo más moderno, actual y leal que la mayoría de los políticos que rigen o han regido los destinos de esta nación.

Tan vigente, hoy como ayer, sus preceptos democráticos han de ser el ejemplo y la luz que ilumine el camino de todos los orientales.

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