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Germán: Carretilla espacial y mostrador
por Julio Dornel
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Hace algunos años en el semanario ZONA CHUY destinábamos algunas páginas a la evocación de varios personajes que por distintas razones representaban un capítulo especial de la historia fronteriza.
Uno de ellos fue sin ninguna duda GERMÁN, figura llamativa de la frontera que durante más de 40 años desfiló con su carretilla “espacial”, último modelo por las calles de nuestra ciudad.
Fue sin proponérselo uno de los adelantados del transporte local, realizando viajes interminables desde los comercios brasileños hasta las agencias del transporte interdepartamental.
Sus carretillas contaron siempre con los últimos adelantos imaginables, pasando por luces reglamentarias, dirección, caja de cambios, radio y trasmisor para comunicarse según él con el centro de operaciones o con algún comercio donde se abastecían sus clientes.
Fue durante muchos años el personaje infaltable de nuestra principal avenida. Supo transportar mercaderías y personas, reclamando a viva voz su competencia con las unidades de ONDA.
Su centro de acción estuvo siempre en las proximidades de los comercios más importantes, el Hotel Chuy y los bares del “Pato” Casal y del “Indio” Castillos, donde recargaba las pilas.
Conocido por propios y extraños este personaje de la bohemia fronteriza ha sido motivo de muchas notas periodísticas y posando alegremente para los sorprendidos turistas junto a su carretilla.
El anecdotario fronterizo lo recuerda con cariño por haber mantenido una vigencia permanente entre las preferencias populares. La trilla callejera y el contacto con las vivencias de estos personajes, han ofrecido siempre material suficiente para el anecdotario local no siempre con mucha veracidad.
Durante los últimos años también utilizaba un reloj despertador que si bien no funcionaba estaba destinado a contabilizar los kilómetros recorridos.
Solía pedir alguna colaboración para el “café” que luego se transformaba en un vaso de vino, que servía para reabastecer y continuar noche adentro, con su carretilla vacía de equipaje pero llena de sueños e ilusiones.
Tenía una filosofía muy especial, recogida en la calle para encarar distintas situaciones que podían llegar al enojo cuando se trataba de cobrar algún viaje de costo elevado, utilizando una tarifa que sobrepasaba lo razonable, si es que lo razonable entraba en el universo de GERMAN.
Transitaba lentamente por las calles de la frontera, alimentando su imaginación con la radio y el trasmisor, soñando quizás con mil fantasías que nunca pudo realizar. Su mundo estuvo rodeado de generosos fantasmas que intentaban atormentarlo, pero que desistían inmediatamente al encontrarse con un “niño feliz” y conforme con el mundo que le había tocado.
Sus preferencias estaban centralizadas en las en las trasmisiones deportivas, informando al instante los resultados de los partidos jugados en Montevideo.
En algunas oportunidades utilizaba el vocabulario de algunos relatores como Carlos Solé o Heber Pinto, para señalar que la “contienda había sido electrizante y espectacular” sin saber lo que esto significaba. Para Germán los goleros seguían siendo los “golkee-per” que soportaban el “asedio” de los “players” contrarios.
En 1971 con la puesta en el aire de Radio Chuy, le agregó un nuevo trasmisor a la carretilla para recibir en directo los informativos y las noticias sociales, dando preferencia a los casamientos, nacimientos y aniversarios, incluyendo las necrológicas.
En otras oportunidades pregonaba la venta de yuyos medicinales señalando las propiedades de la carqueja, cedrón, carnicera, manzanilla, malva, ruda y otras plantas naturales que iba recomendando para distintas enfermedades.
Germán Silvera nació en San Luis en el año 1930 y tras una infancia repartida entre San Miguel, Santa Vitoria y Chuy, falleció en Montevideo en 1989, víctima de insuficiencia cardiaca.
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“Una imagen transita la calle
“por la pista de la vida va Germán
“conocido personaje de mi pueblo
“estirando madrugadas en el bar.
“Sonrisa de la calle, viaje sin destino
“carretilla espacial y mostrador,
“una mueca de rabia en el camino
“un espejo, la radio y trasmisor.
“Un soplo del Este, le apago la vida
“mientras deliraba una navidad,
“se durmió al volante de su carretilla
“y el último viaje fue una realidad.
“Hoy la carretilla, ha quedado sola
“razones eternas, amor terminal
“curva peligrosa, la muerte al final
“y el podio del cielo, recibe a Germán.”
Tema musicalizado y grabado
por Nelson “Pindingo” Pereyra.
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