Año II - Nº 84 - Uruguay, 25 de junio del 2004
  1 Campaa Mundial Seguridad en la Red
 
- El elogio del tigre
- Que se elige este domingo
- Sólo un recuerdo
- 69 años
- Viejo barrio que te vas
- ¿Somos así?
- Comercio fronterizo: Barajar de nuevo
- Apuntes del Palmar Butiá
- La Matineé

- Apostillas de las Internas

- Programa de Principios del Partido Liberal
- Anécdotas Bancarias: El brazo del Banco República
- La enseñanza de los valores
- El Abulón
- ¿Ineptos, corruptos o cipayos?
- Chairando Ideas
- Hurgando en la web
- Así Somos
- Cuando los estudiantes vienen marchando
- Recuerdos de Estudiante
- La vitalización de los partidos
- La globalización, la crisis financiera y América Latina
- De las ideologías y las formas de Gobierno
- Bitácora Política
- Información Ciudadana
- La Cocina Uruguaya
- Rincón de Sentimientos
- El Interior también existe
- Olvidémonos de las Pálidas
- Las Locuras de El Marinero
- Correo de Lectores

 

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 
PROGRAMA DE PRINCIPIOS DEL PARTIDO LIBERAL
 
 
El Partido Liberal y sus miembros suscriben en todos sus términos lo establecido en el Manifiesto Liberal de Oxford de 1947.
En consecuencia, y de acuerdo con la tradición cívica de la República Oriental del Uruguay, su actividad política estará regida por los principios de democracia republicana, defensa de los derechos, las libertades y la iniciativa de los ciudadanos, tolerancia, igualdad, economía de mercado, libre comercio y solidaridad internacional.
 
En este marco, sus prioridades políticas serán, en el órden en que se presentan:
 
1) Bregar por el respeto incondicional de la Contitución vigente en cada momento, y por una Constitución que se limite a establecer los aspectos más generales y fundamentales de la asociación política de los ciudadanos uruguayos en la Nación que es la República Oriental del Uruguay.
 
2) Bregar por el respeto de los derechos Constitucionales y Republicanos de los ciudadanos individuales, entre ellos: el de propiedad, que necesariamente significa que sólo deban pagar los impuestos imprescindibles para el funcionamiento básico del Estado; el de justicia, que implica un sistema judicial igualitario y expedito; y el de iniciativa, que implica que el Estado no entorpezca la actividad privada.
 
3) Bregar por un Estado mínimo, en sus gastos y en su actividad, cuyos cometidos se limiten a la prestación eficaz y eficiente de los servicios públicos escenciales, a saber: educación, justicia, salud y seguridad.
 
4) Bregar por un Poder Judicial unificado, e independiente en su funcionamiento y en su presupuesto.
 
5) Bregar por un Poder Legislativo eficiente y austero, cuyo presupuesto sea sujeto a control y transparente, y esté de acorde con sus verdaderas necesidades de funcionamiento.
 
Casa del Partido:
Joaquín Requena 1039
Tel: (02) 419 4351
 

Manifiesto Liberal de Oxford (1947)

Redactado por la Conferencia Internacional Liberal y Progresista celebrada en el Wadham College de Oxford, Abril 1947


Nosotros, liberales de 19 países, reunidos en Oxford, en una época de desorden, pobreza, hambre y temor provocados por dos guerras mundiales;

Persuadidos de que esta situación del mundo es, en gran parte, debida al abandono de los principios liberales;

Expresamos nuestras convicciones en esta Declaración:

I

1. El hombre es, ante todo y sobre todo, un ser dotado de la facultad de pensar y actuar bajo su propria autonomía, y de la capacidad de distinguir entre el bien y el mal.

2. El auténtico fundamento de la sociedad es el respeto a la persona humana y a la familia.

3. El Estado es solamente el instrumento de la comunidad. No debe arrogarse ningún poder que entre en conflicto con los derechos fundamentales de los cuidadanos y con los requisitos esenciales de una vida creadora y responsable. Estos requisitos son:

- Libertad de la persona, garantizada por una administración de la ley y de la justicia independiente;

- Libertad de conciencia y de creencias;

- Libertad de palabra y de Prensa;

- Libertad de asociación y de no asociación;

- Libre elección de profesión;

- Oportunidad para una educación plena y pluriforme, según las capacidades individuales, con independencia del origen o de las riquezas;

- Derecho a la propiedad privada y a la iniciativa individual;

- Libertad de elección de los consumidores y oportunidad para la explotación total de las riquezas del suelo y de la industria humana;

- Seguridad frente a los riesgos de enfermedad, desempleo, incapacidad profesional y edad;

- Igualdad de derechos del hombre y de la mujer.

4. Estos derechos y estos requisitos sólo están garantizados en una auténtica democracia. La democracia auténtica es inseparable de la libertad política y se fundamenta en el consenso consciente, libre e ilustrado de la mayoría, expresado a través del sufragio libre y secreto, respetando al mismo tiempo las libertades y las opiniones de las minorías.

II

1. La supresión de la libertad económica lleva inexorablemente a la desparación de la libertad política. Nos oponemos a esta supresión, ya sea debida a la propiedad o el control del Estado o a monopolios, cártels y trusts privados. Sólo aceptamos la propiedad del Estado respecto de aquellas empresas que caen fuera del ámbito de los objetivos de la iniciativa privada o en las que ya no existe el juego de la competencia.

2. El bien común debe prevalecer y quedar garantizado frente a los abusos de poder de los grupos de interés.

3. Es esencial una mejora constante de las condiciones laborales, de la vivienda y del medio ambiente de los trabajadores. Los derechos, deberes e intereses del capital y del trabajo se complementan mutuamente. Las instituciones de asesoramiento y colaboración de empleados y empleadores revisten una importancia vital para el florecimiento de la industria.

III

El servicio es complemento indispensable de la libertad. Todo derecho incluye un deber. Para que las instituciones libres sean eficaces, todos los ciudadanos deben tener clara conciencia de su responsabilidad moral frente a los demás y deben participar activamente en las tareas de la colectividad.

IV

Sólo podrán abolirse las guerras y restablecerse la paz mundial y la prosperidad económica si todos los países cumplen las siguientes condiciones:

a. Sincera adhesión a una organización mundial que agrupe a todas las naciones, sean grandes o pequeñas, bajo una misma ley y unos derechos. Esta organización debe estar dotada de poder suficiente para imponer el cumplimiento estricto de todas las obligaciones internacionales libremente asumidas.

b. Respeto al derecho de todos los pueblos de disfrutar de las libertades humanas fundamentales.

c. Respeto a la lengua, las creencias, las leyes y costumbres de las minorías nacionales.

d. Libre circulación de ideas, noticias, bienes y servicios entre los pueblos, así como libertad de desplazamiento dentro de y entre todos los países, sin limitaciones de la censura, barreras comerciales proteccionistas ni restricciones en el cambio de divisas.

e. Desarrollo de las regiones retrasadas, en colaboración con sus habitantes, en interés tanto de estas regiones como del mundo en su conjunto.

Invitamos a todos los hombres y mujeres que hacen suyos estos ideales y estos principios a colaborar con nosotros en el empeño de que sean aceptados en todo el mundo.


Es bien sencillito, sin la dialéctica etérea de los partidos supuestamente "progresistas", ni las rigideces de los programas de principios de los Partidos Tradicionales.

Es evidente que lo que se pretende es la minimización del Estado, hecho por el que vengo "remando" contracorriente desde hace años.

Déjen a los privados hacer su trabajo; dejen que los privados manejen la economía y verán cómo se solucionan muchísimos de los problemas. Ya escucho por allí, voces destempladas, diciendo que los privados somos una "manga" de sátrapas, que el único interés es la ganancia de dinero y que no importa otra cosa.

Aquí tenemos dos cosas importantes: a) los privados ganaríamos mucho más si el Estado fuese simplemente el que controla la educación, la salud,la seguridad y b) nos importan muchísimas más cosas de lo que el imaginario público cree: nos interesa el bienestar de nuestros trabajadores, remuneraciones acordes con su desempeño, el medio ambiente y la economía de mercado; porque teniendo todo esto en órden tendríamos un país en órden, y un país en órden atrae inversiones y si hay inversiones hay crecimiento y si hay crecimiento hay trabajo y si hay trabajo hay más gente que ingresa al circuito de consumo y así la máquina se retroalimenta.

Supongo que se alzarán varios "visionarios" refutando estas palabras; me parece muy importante que así se haga ya que en la discusión y en el discenso se construye la democracia.

Alvaro Kröger