Manifiesto Liberal de Oxford (1947)
Redactado por la Conferencia Internacional
Liberal y Progresista celebrada en el Wadham College de Oxford, Abril 1947
Nosotros, liberales de 19 países, reunidos
en Oxford, en una época de desorden, pobreza, hambre y temor provocados por dos
guerras mundiales;
Persuadidos de
que esta situación del mundo es, en gran parte, debida al abandono de los principios
liberales;
Expresamos nuestras convicciones
en esta Declaración:
I
1.
El hombre es, ante todo y sobre todo, un ser dotado de la facultad de pensar y
actuar bajo su propria autonomía, y de la capacidad de distinguir entre el bien
y el mal.
2. El
auténtico fundamento de la sociedad es el respeto a la persona humana y a la familia.
3.
El Estado es solamente el instrumento de la comunidad. No debe arrogarse ningún
poder que entre en conflicto con los derechos fundamentales de los cuidadanos
y con los requisitos esenciales de una vida creadora y responsable. Estos requisitos
son:
- Libertad
de la persona, garantizada por una administración de la ley y de la justicia independiente;
-
Libertad de conciencia y de creencias;
-
Libertad de palabra y de Prensa;
-
Libertad de asociación y de no asociación;
-
Libre elección de profesión;
-
Oportunidad para una educación plena y pluriforme, según las capacidades individuales,
con independencia del origen o de las riquezas;
-
Derecho a la propiedad privada y a la iniciativa individual;
-
Libertad de elección de los consumidores y oportunidad para la explotación total
de las riquezas del suelo y de la industria humana;
-
Seguridad frente a los riesgos de enfermedad, desempleo, incapacidad profesional
y edad;
- Igualdad
de derechos del hombre y de la mujer.
4.
Estos derechos y estos requisitos sólo están garantizados en una auténtica democracia.
La democracia auténtica es inseparable de la libertad política y se fundamenta
en el consenso consciente, libre e ilustrado de la mayoría, expresado a través
del sufragio libre y secreto, respetando al mismo tiempo las libertades y las
opiniones de las minorías.
II
1.
La supresión de la libertad económica lleva inexorablemente a la desparación de
la libertad política. Nos oponemos a esta supresión, ya sea debida a la propiedad
o el control del Estado o a monopolios, cártels y trusts privados. Sólo aceptamos
la propiedad del Estado respecto de aquellas empresas que caen fuera del ámbito
de los objetivos de la iniciativa privada o en las que ya no existe el juego de
la competencia.
2. El bien común
debe prevalecer y quedar garantizado frente a los abusos de poder de los grupos
de interés.
3. Es esencial una mejora
constante de las condiciones laborales, de la vivienda y del medio ambiente de
los trabajadores. Los derechos, deberes e intereses del capital y del trabajo
se complementan mutuamente. Las instituciones de asesoramiento y colaboración
de empleados y empleadores revisten una importancia vital para el florecimiento
de la industria.
III
El
servicio es complemento indispensable de la libertad. Todo derecho incluye un
deber. Para que las instituciones libres sean eficaces, todos los ciudadanos deben
tener clara conciencia de su responsabilidad moral frente a los demás y deben
participar activamente en las tareas de la colectividad.
IV
Sólo
podrán abolirse las guerras y restablecerse la paz mundial y la prosperidad económica
si todos los países cumplen las siguientes condiciones:
a.
Sincera adhesión a una organización mundial que agrupe a todas las naciones, sean
grandes o pequeñas, bajo una misma ley y unos derechos. Esta organización debe
estar dotada de poder suficiente para imponer el cumplimiento estricto de todas
las obligaciones internacionales libremente asumidas.
b.
Respeto al derecho de todos los pueblos de disfrutar de las libertades humanas
fundamentales.
c. Respeto a la lengua,
las creencias, las leyes y costumbres de las minorías nacionales.
d.
Libre circulación de ideas, noticias, bienes y servicios entre los pueblos, así
como libertad de desplazamiento dentro de y entre todos los países, sin limitaciones
de la censura, barreras comerciales proteccionistas ni restricciones en el cambio
de divisas.
e. Desarrollo de las
regiones retrasadas, en colaboración con sus habitantes, en interés tanto de estas
regiones como del mundo en su conjunto.
Invitamos
a todos los hombres y mujeres que hacen suyos estos ideales y estos principios
a colaborar con nosotros en el empeño de que sean aceptados en todo el mundo.
Es
bien sencillito, sin la dialéctica etérea de los partidos supuestamente "progresistas",
ni las rigideces de los programas de principios de los Partidos Tradicionales.
Es
evidente que lo que se pretende es la minimización del Estado, hecho por el que
vengo "remando" contracorriente desde hace años.
Déjen
a los privados hacer su trabajo; dejen que los privados manejen la economía y
verán cómo se solucionan muchísimos de los problemas. Ya escucho por allí, voces
destempladas, diciendo que los privados somos una "manga" de sátrapas, que el
único interés es la ganancia de dinero y que no importa otra cosa.
Aquí
tenemos dos cosas importantes: a) los privados ganaríamos mucho más si el Estado
fuese simplemente el que controla la educación, la salud,la seguridad y b) nos
importan muchísimas más cosas de lo que el imaginario público cree: nos interesa
el bienestar de nuestros trabajadores, remuneraciones acordes con su desempeño,
el medio ambiente y la economía de mercado; porque teniendo todo esto en órden
tendríamos un país en órden, y un país en órden atrae inversiones y si hay inversiones
hay crecimiento y si hay crecimiento hay trabajo y si hay trabajo hay más gente
que ingresa al circuito de consumo y así la máquina se retroalimenta.
Supongo
que se alzarán varios "visionarios" refutando estas palabras; me parece muy importante
que así se haga ya que en la discusión y en el discenso se construye la democracia.
Alvaro
Kröger