Año II - Nº 84 - Uruguay, 25 de junio del 2004
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1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 
APUNTES DEL PALMAR BUTIÁ
por Néstor Rocha

 

“REGIÓN DE LOS PALMARES RUMOROSOS,
LA DE MIS DIOSES LARES,
VOY A SURCAR TUS AMBITOS HERMOSOS

EN ALAS DEL CANTAR DE MIS CANTARES.
..............................”
MIGUEL DINEGRI COSTA (ACENTO, ROSTRO Y PULSO DE ROCHA)

El Palmar Butiá (Butia capitata [Martius] Beccari) es un ecosistema único en el mundo y se le ubica en el Este de nuestro país y en el Estado de Río Grande del Sur (Brasil).
Ocupa una superficie que ronda las setenta mil hectáreas y el Departamento de Rocha tiene el privilegio de poseer la mayor concentración de estos palmares, particularmente en la región de Castillos (Lagunas Negra y de Castillos, y la zona Norte de Valizas) y de San Luis.
La palma butiá es una especie que se desarrolla en suelos bajos y húmedos, ocasionalmente se los ubica en serranías en forma aislada y se considera que los ejemplares adultos que se observan actualmente superan los trescientos años de edad, tomando en cuenta la introducción de la ganadería en nuestro país.

FICHA TÉCNICA:

Nombre Común: Palmera Butiá
Nombre Científico: Butia capitata (Martius)Beccari
Sinonimia: Coco capitata Martius, Syagrus capitata (Martius) Glassman
Familia: Palmae
Características: Estípite robusto, recto, ensanchado en la base, de hasta diez metros de altura y cincuenta centímetros de diámetro aproximadamente. Hojas curvadas, glaucas de tres metros de largo, pinnaticompuestas, color verde ceniza.
Floración: Primavera-Verano (monóicas, en un mismo vástago desarrollan flores femeninas y masculinas. No todos los años florece y fructifica, existen períodos de alternancia).
Fructificación: verano-otoño (frutos: drupas ovoides de color amarillo a anaranjado de sabor dulce a agridulce, acuosos y aromáticos, su carozo o coco dispone en su interior de dos a tres semillas comúnmente llamadas almendras).
En nuestro país subsisten otras cinco especies de palmeras:

Ø    Butiá (Butia capitata)
Ø    Yatay (Butia yatay)
Ø    Caranday (Trithrinax campestris)
Ø    Chirivá o Pindó (Arecastrum romanzoffianum)
Ø    Yatay Poñi (Butia paraguayensis)

Actualmente el palmar butiá corre serios riesgos de extinción. En materia legislativa existen dos leyes que protegen a la palma y al palmar en su conjunto: Leyes Números 9872 del año 1939 y la 15939 del año 1987 (Título IV-Capítulo I Artículo 25). Estas leyes no propenden o estimulan a regenerar nuevos individuos dentro del ecosistema del palmar por diversos factores que se explicitará más adelante en el presente trabajo.
En el año 1976 la UNESCO declaró a los bañados del Este Reserva de Biosfera. Los palmares butiá están estrechamente vinculados a estos humedales y por ser un ecosistema único en el mundo se le considera Patrimonio de la Humanidad.
La única regeneración de palmas que se observa, ocurre a los costados
y a lo largo de las rutas 9 y 16 en las inmediaciones de la ciudad de Castillos. Se estima que esta situación se ve favorecida porque actualmente no se desarrolla la tropa o arreo de ganado a pie. Esta antigua modalidad de traslado de ganado compactaba el suelo y destruía las plántulas de palma.
De no adoptarse políticas de gestión efectivas que impliquen la regeneración de nuevos ejemplares, con el transcurso del tiempo tendremos como únicos testimonios del palmar los que crecen a la vera de las referidas rutas. La superficie que ocupa el palmar en estas condiciones es ínfima si se la compara con el área originaria.
Con motivo del festejo del centenario de la Jura de la Constitución en el año 1930 se realizó en Montevideo un Congreso de Biología con participación de investigadores extranjeros. En esta oportunidad visitaron Castillos junto al Director del Jardín y Museo Botánico del Prado. En este evento se llegó a la conclusión de que era conveniente que el gobierno interviniera tomando medidas eficaces para la protección del palmar organizando un servicio forestal con científicos, botánicos y zoólogos para vigilar la siembra y el trasplante de las palmas nuevas. Además se destacó la importancia de la región de Castillos porque reúne una serie de ecosistemas como ninguna otra del país (Uruguay) para un laboratorio biológico por las formaciones y asociaciones características del país, por ejemplo: sierras, campos, bañados, arenales, palmares, arroyos, lagunas de agua dulce y la costa salada del océano. Plantearon la conveniencia de crear en esta zona de Castillos un parque natural, un monumento nacional que no podría ser tocado.

Ven, intérnate conmigo
Recorriendo los palmares...
Allí hay místicos cantares
Del primer tiempo testigos...

Allí hay hombres y mujeres
Luchando. Haciendo la Vida.....
Allí hay niños. ellos cuidan
Que sigan los amaneceres.......

Ven, el Palmar tiene voz
Con arrullos de mil aves.....
Catedral. que da en sus naves
Aleluyas al Buen Dios.......!

HUMBERTO OCHOA ( La Catedral del Palmar........)

QUE SE SABE DE LA ECOLOGÍA DEL PALMAR?

Indicábamos que el palmar como ecosistema está corriendo serios riesgos de extinción, por lo que es necesario generar políticas de conservación y desarrollo de nuevos palmares. Actualmente se han efectuado investigaciones sobre la biología de la palma butiá y sobre la ecología del palmar que conforman. La investigación, en gran medida, se centra en la sistemática, distribución, densidad, características del palmar y obviamente de la palma.
El Museo y Jardín Botánico de la Intendencia Municipal de Montevideo es quien tomó la iniciativa de dicho emprendimiento y actualmente existen ONG’s locales que también se están sumando a este esfuerzo.
Actualmente existen escasos relictos de palmar con características de un ambiente sano, y los estudios realizados comprueban su alta diversidad biológica.También se comprobó la existencia de gran variedad de formas de asociación con otras especies vegetales: palmar ralo en praderas bajas, palmar asociado al bosque autóctono, a altos pajonales, o disperso en serranías.
En las primeras décadas del siglo veinte, según crónicas de la época, llamaba la atención la escasez de palmas jóvenes, lo que ya predecía la disminución paulatina de los palmares. Ya, en esa ocasión, se reclamaba al gobierno que actuara organizando las tareas de investigación con científicos, botánicos y zoólogos a los efectos de comenzar con una siembra y trasplante de ejemplares nuevos mediante viveros adecuados a este fin. También se puso énfasis en la creación de un Parque Natural con carácter de Monumento Nacional.
La extensión ocupada por la especie palma butiá se encuentra en un alto grado de degradación, aún persisten nuevas y urgentes interrogantes de la ecología del palmar como ecosistema y las conexiones tróficas que en él acontece en sus estados puros o en los lugares donde se vincula con diferentes formas de producción agropecuaria.
De continuar la degradación ambiental de estos ricos ecosistemas se estará destruyendo una formidable diversidad genética de invalorable valor potencial.

IMPEDIMENTOS PARA LA REGENERACIÓN
DE NUEVOS INDIVIDUOS

Ya señalábamos que existe gran urgencia en proteger al ecosistema en su conjunto, que viene sufriendo un acelerado proceso de disminución de individuos en toda su extensión. Desde hace más de dos siglos los renuevos de palma no sobreviven como acontecía antes de la introducción de la ganadería, o los hace en lugares muy aislados e inaccesibles donde el ganado no logra llegar.
La ganadería entonces, esta jugando un rol importante al ingerir los renuevos o plántulas mezclada con la pastura natural o selectivamente, consumiendo las hojas tiernas de las palmas jóvenes en la temporada estival.
La labranza de la tierra también sería una protagonista importante, afectando especialmente los ejemplares de talla pequeña. El lento crecimiento de la especie, multiplica el problema. También incide el pisoteo del ganado que compacta el suelo, especialmente en ambientes húmedos, creando dificultades para la germinación y normal desarrollo de la especie. Tampoco se descarta la competencia por la luz y particularmente por nutrientes con las pasturas naturales. Además, las poblaciones de parásitos y consumidores especializados de la palma (Coleópteros Curculiónidos, Brúchidos, etc), se ven aumentadas al existir menor proporción de ejemplares de palma vigorosos y resistentes.
Otro factor que estaría incidiendo es la disminución de especies animales que escarifican y dispersan las semillas de palma y que colaboran en la etapa de germinación ( Roedores Cricétidos, etc.)

“..............El bosque de palmeras debe haber sido sembrado por la misma Mano Suprema, que diseminó por la faz de la tierra todas las especies. Sea cual sea su origen las gallardas palmeras se han convertido en un símbolo del solar rochense. Altivas y soberbias, enmarcando su paisaje han sido testigos de sus gestas heroicas, inconmovibles han asistido al devenir de sus generaciones y la flauta de sus copas milenarias seguirán entonando los himnos de su creciente grandeza”
(Tierra Mía del diario LA MAÑANA del 19/09/80)

RIQUEZA CULTURAL.

El palmar, a través del tiempo fue una fuente importante de recursos económicos para numerosas pequeñas empresas familiares y aún hoy se siguen obteniendo diversos productos.

Entre las diversas actividades productivas se destacan:

Ø    Fábricas de crin vegetal que en un principio estuvieron ubicadas en el medio rural, en el propio palmar y luego se radicaron en la ciudad de Castillos; elaboraban crin vegetal a partir de la hoja de palma para la fabricación de suelas para zapatillas. También se utilizó para el relleno de muñecas, colchones, asientos y respaldo de sillas y de vehículos, para armar limpia pies o felpudos. A la crin vegetal se la preparaba adecuadamente para ser empleada en fabricación de escobillones y para los cilindros de las barredoras mecánicas.
Ø    Hubo una planta fabril que extrajo aceite de la almendra del coco de butiá y se logró elaborar jabón de coco que fue utilizado en forma experimental por el personal de esta planta industrial. Un voraz incendio dio por el suelo a este emprendimiento local.
Ø    Las hojas de palmas se las utilizó para el quinchado de viviendas, graneros y resguardo de ganado.
Ø    La penca era usada como combustible en las cocinas a leña, hornos de campaña y de panaderías.
Ø    La corteza del tronco de la palma butiá era muy preciada por los herreros como un buen elemento abrasivo en las fraguas. También fue utilizado en el medio rural para la construcción de bateas para dar de beber agua o dar de comer ración al ganado. Existen relatos que con el tronco se construían las paredes de galpones y graneros, luego se revocaban de barro. Su parte fibrosa fue un elemento de limpieza de utensilios domésticos, jugando el rol de la esponja de aluminio o de alambre. Del tronco se confeccionaron macetas para plantas ornamentales, y la fibra interior, una vez descompuesta, era usada como un excelente abono orgánico.
Ø    De los cocos se extraían las almendras para la elaboración del café de coco. La almendra también fue utilizada como alimento de aves y de cerdos, y  para consumo humano. El coco también fue un buen combustible en los hogares rurales. Se utilizó además, mezclado con la tierra del cupí (termitero) para construir pisos de viviendas y galpones.
Ø    Antiguamente se cortaban o talaban las palma butiá para extraerles la savia, que luego era cocida a fuego lento para obtener la miel de palma tan apreciada por los lugareños. Esto significaba la muerte del ejemplar.
Ø    Según crónicas que datan de a fines del siglo diecinueve, en el Palmar de la Laguna Negra existió una fábrica que elaboraba aguardiente o vino de palma a partir de la savia extraída de los troncos a través de su cogollo. A esta bebida se le llamó Arak.
Ø    En este siglo (19) ya se evaluaba con carácter de “valiosa industria de la extracción del aceite de almendra”.
Ø    Actualmente la cultura productiva del palmar se limita a la producción artesanal de diversos productos a partir de su fruto: el butiá. Entre lo que podemos destacar: miel, licor o caña, vino, helados, jalea, mermelada y salsa que se emplea para aderezar carnes magras. Mientras que de la almendra se produce el “café de coco” y “licor de almendras”.

“Castillos es una ciudad que conserva su historia y sus leyendas. Además de sus antiquísimos fortines y sus viejas construcciones, posee algo característico y original: los famosos Palmares, donde los gauchos acorralaban el ganado, en aquellos tiempos de bravura y reciedumbre criolla.
Esos palmares que aún permanecen tercos y estáticos; fueron testigos atentos de muchas arreadas, sintieron los silbidos de los lazos, los mugidos, y los gritos azuzantes y el ritmo frenético del galopar; vieron muchos rostros crispados, músculos tensos, la audacia de los gauchos y el terror espantado del alma animal. Muchas escenas se sucedieron; iguales, distintas. muchos vientos crisparon sus hojas, haciéndolas gritar a ellas también junto a los gritos roncos de la rodada y entre la confusión..........y quizás se sientan ahora un poco tristes y un poco melancólicas, en esa soledad, sin voces y sin galopar, recordando tiempos de otrora con nostalgia de animal abandonado. Y allí quedan, allí están, como esos ancianos que han concluido su tarea en la vida, y que sólo meditan y sonríen, constituyéndose en símbolos de vida misma y en esencia de historia.”
(Suplemento especial de PUNTA DEL ESTE del 14/08/66 con motivo del centenario de la ciudad de Castillos.) 

ALGUNAS HISTORIAS DEL PALMAR

Por el año 1763 el Virrey Pedro de Cevallos mandó abrir con el “gallardo cuerpo de gastadores y zapadores” una senda en el denso palmar en las proximidades de la Laguna Negra y del Paso del Bañado en su expedición al este de la Banda Oriental para el traslado del tren de carretas, pertrechos, artillería, utilería y el ejército con el fin de conquistar la Fortaleza de Santa Teresa donde estaban atrincherados los portugueses al mando de Tomás Luis de Osorio.
Los Corrales de Palmas son otros testimonios de las historias del palmar. En la región de Castillos existen cerca de una treintena y hoy son el mudo testimonio de una riqueza cultural productiva cuyos orígenes se establecen allá por el siglo XVIII en la Vaquería del Mar de la Estancia del Rey El Palmar. La construcción de estos corrales tuvo el objeto del manejo del ganado cimarrón y la tropilla baguala. Se indica que desde las Misiones Jesuíticas Guaraníes venían a buscar ganado a esta zona, tropeando varias decenas de miles de cabezas de ganado y caballos hacia las referidas Misiones.
Orestes Araujo en su Diccionario Geográfico del Uruguay editado en 1900 afirma: “...si las palmas contienen miel en abundancia, las substancias sacarinas deben ser muchas y por consiguiente la elaboración de azúcar fácil y productiva... “ (esto significa sacrificar las palmas)
Araujo sostiene: “...hace ya tiempo planteóse en el palmar de la Laguna Negra una fábrica regularmente montada para la extracción del aguardiente. El ensayo por causas diversas, fue desgraciado, a este aguardiente o vino se le conoció por el nombre de Arak...”
Estos corrales forman parte de la riqueza histórica de la zona de Castillos. La mayoría de ellos son de forma circular y de distintas dimensiones. Entre palma y palma se utilizaron diversos elementos para cerrarlos en forma mas compacta, por ejemplo: piedra, “banana silvestre”o “Bromelia”, especies espinosas de árboles y arbustos, palo a pique y guasca (tira de cuero vacuno), etc. de los cuales aún hoy quedan algunos testimonios.
Es perceptible en los troncos de las palmas de los corrales un estrangulamiento o estrechamiento. La misma es atribuida al stress producido por el trasplante, que en el momento de esta operación afectaría a nivel del cogollo de la palma; esto estaría indicando a que altura fue trasplantada.
También se maneja otra teoría rescatada de la historia oral: entre palma y palma se cerraba con estacas bastantes fuertes y altas como de tres varas las cuales estarían unidas a los troncos por correas o tiras de cuero vacuno llamado “guasca” previamente humedecidos; una vez que se seca genera una gran presión sobre las estacas y los troncos, lo que habría generado los referidos estrangulamientos.
La utilización habilidosa de piedras y elementos de cuero o guasca tendrían origen en la utilización de numerosa mano de obra indígena guaraní o tape originarios de las Misiones Jesuíticas, que arribaron conjuntamente con el ganado a lo que hoy es el Departamento de Rocha.

EL PALMAR CREADO POR EL HOMBRE

Reseñábamos que a principios del siglo veinte se reclamaban urgentes medidas de protección y desarrollo de los palmares de Castillos.
En poco tiempo más ha de cumplirse el centenario de lo que hoy es un magnífico ejemplo de dedicación y visión de futuro llevado adelante por un vecino llamado Tiburcio Rocha. He aquí la historia para que tomen ejemplo los gobernantes, gobernados, organizaciones, y cada uno de nosotros; Don Tiburcio era un productor rural de la zona de la Cueva del Tigre ubicado en el Cerro de los Rocha, un día mientras efectuaba la limpieza de una parte de su campo que estaba cubierto por la “banana silvestre” para laborear la tierra se encontró con un importante número de palmas butiá pequeñas protegidas por la especie antes señalada. Ante esta circunstancia procuró preservarlas; para ello seleccionó un área de una hectárea de extensión y trasplantó entre quinientas a seiscientas palmas. Esta operación la realizó los días de niebla o de poca visibilidad para evitar ser objeto de burlas por parte de los vecinos. Aún hoy recuerdan sus palabras: “ yo aprecio mucho a las palmas, no les voy a dejar que se sequen, tampoco dejarlas tiradas o quemarlas”, tampoco permitía que las destrozaran ya que “ las planté para verlas bonitas”. Tuvo la precaución de alambrar el predio y formar un cerco de “bananas silvestres” con el fin de proteger el acceso al palmar.
Observando “el palmar de Tiburcio” se aprecia una cierta simetría en el espacio entre cada palmera y una linealidad en los bordes. Comentan que cada dos años aproximadamente efectuaba la limpieza de los troncos extrayendo o eliminando pencas que las utilizaba luego como leña de la cocina o el horno de pan. Cuando precisaba hojas de palma para el quinchado de su vivienda, galpón o granero efectuaba el corte de una cantidad determinada de hojas por ejemplar con un sentido sustentable; A los cachos de butiá no los cortaba hasta que la palma no tuviera la altura de un ejemplar adulto. Encerraba a la piara de cerdos dentro del palmar para que comieran cuando los frutos estuvieran maduros.
Don Tiburcio mantuvo en secreto el éxito de sus trasplantes y recién luego de llegar a una edad avanzada lo dio a conocer: “hay que marcar la hoja de la palma que se orienta hacia la salida del sol y trasplantarla en la misma orientación, a ese punto cardinal”. Hoy la mayoría de las personas que van a trasplantar una palma butiá lo tienen en cuenta.