“REGIÓN
DE LOS PALMARES RUMOROSOS,
LA DE MIS DIOSES LARES,
VOY
A SURCAR TUS AMBITOS HERMOSOS
EN ALAS DEL CANTAR DE MIS CANTARES.
..............................”
MIGUEL
DINEGRI COSTA (ACENTO, ROSTRO Y PULSO DE ROCHA)
El
Palmar Butiá (Butia capitata [Martius] Beccari) es un ecosistema único
en el mundo y se le ubica en el Este de nuestro país y en el Estado
de Río Grande del Sur (Brasil).
Ocupa una superficie que ronda las setenta
mil hectáreas y el Departamento de Rocha tiene el privilegio de poseer
la mayor concentración de estos palmares, particularmente en la región
de Castillos (Lagunas Negra y de Castillos, y la zona Norte de Valizas) y de San
Luis.
La palma butiá es una especie que se desarrolla en suelos bajos
y húmedos, ocasionalmente se los ubica en serranías en forma aislada
y se considera que los ejemplares adultos que se observan actualmente superan
los trescientos años de edad, tomando en cuenta la introducción
de la ganadería en nuestro país.
FICHA
TÉCNICA:
Nombre
Común: Palmera Butiá
Nombre Científico: Butia capitata
(Martius)Beccari
Sinonimia: Coco capitata Martius, Syagrus capitata (Martius)
Glassman
Familia: Palmae
Características: Estípite robusto,
recto, ensanchado en la base, de hasta diez metros de altura y cincuenta centímetros
de diámetro aproximadamente. Hojas curvadas, glaucas de tres metros de
largo, pinnaticompuestas, color verde ceniza.
Floración: Primavera-Verano
(monóicas, en un mismo vástago desarrollan flores femeninas y masculinas.
No todos los años florece y fructifica, existen períodos de alternancia).
Fructificación:
verano-otoño (frutos: drupas ovoides de color amarillo a anaranjado de
sabor dulce a agridulce, acuosos y aromáticos, su carozo o coco dispone
en su interior de dos a tres semillas comúnmente llamadas almendras).
En
nuestro país subsisten otras cinco especies de palmeras:
Ø
Butiá (Butia capitata)
Ø Yatay (Butia yatay)
Ø Caranday (Trithrinax campestris)
Ø Chirivá o Pindó (Arecastrum romanzoffianum)
Ø Yatay Poñi (Butia paraguayensis)
Actualmente
el palmar butiá corre serios riesgos de extinción. En materia legislativa
existen dos leyes que protegen a la palma y al palmar en su conjunto: Leyes Números
9872 del año 1939 y la 15939 del año 1987 (Título IV-Capítulo
I Artículo 25). Estas leyes no propenden o estimulan a regenerar nuevos
individuos dentro del ecosistema del palmar por diversos factores que se explicitará
más adelante en el presente trabajo.
En el año 1976 la UNESCO
declaró a los bañados del Este Reserva de Biosfera. Los palmares
butiá están estrechamente vinculados a estos humedales y por ser
un ecosistema único en el mundo se le considera Patrimonio de la Humanidad.
La
única regeneración de palmas que se observa, ocurre a los costados
y
a lo largo de las rutas 9 y 16 en las inmediaciones de la ciudad de Castillos.
Se estima que esta situación se ve favorecida porque actualmente no se
desarrolla la tropa o arreo de ganado a pie. Esta antigua modalidad de traslado
de ganado compactaba el suelo y destruía las plántulas de palma.
De no adoptarse políticas de gestión efectivas que impliquen
la regeneración de nuevos ejemplares, con el transcurso del tiempo tendremos
como únicos testimonios del palmar los que crecen a la vera de las referidas
rutas. La superficie que ocupa el palmar en estas condiciones es ínfima
si se la compara con el área originaria.
Con motivo del festejo del
centenario de la Jura de la Constitución en el año 1930 se realizó
en Montevideo un Congreso de Biología con participación de investigadores
extranjeros. En esta oportunidad visitaron Castillos junto al Director del Jardín
y Museo Botánico del Prado. En este evento se llegó a la conclusión
de que era conveniente que el gobierno interviniera tomando medidas eficaces para
la protección del palmar organizando un servicio forestal con científicos,
botánicos y zoólogos para vigilar la siembra y el trasplante de
las palmas nuevas. Además se destacó la importancia de la región
de Castillos porque reúne una serie de ecosistemas como ninguna otra del
país (Uruguay) para un laboratorio biológico por las formaciones
y asociaciones características del país, por ejemplo: sierras, campos,
bañados, arenales, palmares, arroyos, lagunas de agua dulce y la costa
salada del océano. Plantearon la conveniencia de crear en esta zona de
Castillos un parque natural, un monumento nacional que no podría ser tocado.
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Ven,
intérnate conmigo
Recorriendo los palmares...
Allí hay místicos
cantares
Del primer tiempo testigos...
Allí
hay hombres y mujeres
Luchando. Haciendo la Vida.....
Allí hay niños.
ellos cuidan
Que sigan los amaneceres.......
Ven,
el Palmar tiene voz
Con arrullos de mil aves.....
Catedral. que da en sus
naves
Aleluyas al Buen Dios.......!
HUMBERTO
OCHOA ( La Catedral del Palmar........)
QUE
SE SABE DE LA ECOLOGÍA DEL PALMAR?
Indicábamos
que el palmar como ecosistema está corriendo serios riesgos de extinción,
por lo que es necesario generar políticas de conservación y desarrollo
de nuevos palmares. Actualmente se han efectuado investigaciones sobre la biología
de la palma butiá y sobre la ecología del palmar que conforman. La
investigación, en gran medida, se centra en la sistemática, distribución,
densidad, características del palmar y obviamente de la palma.
El Museo
y Jardín Botánico de la Intendencia Municipal de Montevideo es quien
tomó la iniciativa de dicho emprendimiento y actualmente existen ONG’s locales
que también se están sumando a este esfuerzo.
Actualmente existen
escasos relictos de palmar con características de un ambiente sano, y los
estudios realizados comprueban su alta diversidad biológica.También
se comprobó la existencia de gran variedad de formas de asociación
con otras especies vegetales: palmar ralo en praderas bajas, palmar asociado al
bosque autóctono, a altos pajonales, o disperso en serranías.
En
las primeras décadas del siglo veinte, según crónicas de
la época, llamaba la atención la escasez de palmas jóvenes,
lo que ya predecía la disminución paulatina de los palmares. Ya,
en esa ocasión, se reclamaba al gobierno que actuara organizando las tareas
de investigación con científicos, botánicos y zoólogos
a los efectos de comenzar con una siembra y trasplante de ejemplares nuevos mediante
viveros adecuados a este fin. También se puso énfasis en la creación
de un Parque Natural con carácter de Monumento Nacional.
La extensión
ocupada por la especie palma butiá se encuentra en un alto grado de degradación,
aún persisten nuevas y urgentes interrogantes de la ecología del
palmar como ecosistema y las conexiones tróficas que en él acontece
en sus estados puros o en los lugares donde se vincula con diferentes formas de
producción agropecuaria.
De continuar la degradación ambiental
de estos ricos ecosistemas se estará destruyendo una formidable diversidad
genética de invalorable valor potencial.
IMPEDIMENTOS
PARA LA REGENERACIÓN
DE NUEVOS INDIVIDUOS
Ya
señalábamos que existe gran urgencia en proteger al ecosistema en
su conjunto, que viene sufriendo un acelerado proceso de disminución de
individuos en toda su extensión. Desde hace más de dos siglos los
renuevos de palma no sobreviven como acontecía antes de la introducción
de la ganadería, o los hace en lugares muy aislados e inaccesibles donde
el ganado no logra llegar.
La ganadería entonces, esta jugando un rol
importante al ingerir los renuevos o plántulas mezclada con la pastura
natural o selectivamente, consumiendo las hojas tiernas de las palmas jóvenes
en la temporada estival.
La labranza de la tierra también sería
una protagonista importante, afectando especialmente los ejemplares de talla pequeña.
El lento crecimiento de la especie, multiplica el problema. También incide
el pisoteo del ganado que compacta el suelo, especialmente en ambientes húmedos,
creando dificultades para la germinación y normal desarrollo de la especie.
Tampoco se descarta la competencia por la luz y particularmente por nutrientes
con las pasturas naturales. Además, las poblaciones de parásitos
y consumidores especializados de la palma (Coleópteros Curculiónidos,
Brúchidos, etc), se ven aumentadas al existir menor proporción de
ejemplares de palma vigorosos y resistentes.
Otro factor que estaría
incidiendo es la disminución de especies animales que escarifican y dispersan
las semillas de palma y que colaboran en la etapa de germinación ( Roedores
Cricétidos, etc.)
“..............El
bosque de palmeras debe haber sido sembrado por la misma Mano Suprema, que diseminó
por la faz de la tierra todas las especies. Sea cual sea su origen las gallardas
palmeras se han convertido en un símbolo del solar rochense. Altivas y
soberbias, enmarcando su paisaje han sido testigos de sus gestas heroicas, inconmovibles
han asistido al devenir de sus generaciones y la flauta de sus copas milenarias
seguirán entonando los himnos de su creciente grandeza”
(Tierra
Mía del diario LA MAÑANA del 19/09/80)
RIQUEZA
CULTURAL.
El palmar,
a través del tiempo fue una fuente importante de recursos económicos para numerosas
pequeñas empresas familiares y aún hoy se siguen obteniendo diversos productos.
Entre
las diversas actividades productivas se destacan:
Ø Fábricas de crin vegetal que en un principio
estuvieron ubicadas en el medio rural, en el propio palmar y luego se radicaron
en la ciudad de Castillos; elaboraban crin vegetal a partir de la hoja de palma
para la fabricación de suelas para zapatillas. También se utilizó para el relleno
de muñecas, colchones, asientos y respaldo de sillas y de vehículos, para armar
limpia pies o felpudos. A la crin vegetal se la preparaba adecuadamente para ser
empleada en fabricación de escobillones y para los cilindros de las barredoras
mecánicas.
Ø Hubo una planta fabril que extrajo aceite
de la almendra del coco de butiá y se logró elaborar jabón de coco que fue utilizado
en forma experimental por el personal de esta planta industrial. Un voraz incendio
dio por el suelo a este emprendimiento local.
Ø Las hojas de palmas se las utilizó para
el quinchado de viviendas, graneros y resguardo de ganado.
Ø La penca era usada como combustible
en las cocinas a leña, hornos de campaña y de panaderías.
Ø La corteza del tronco de la palma butiá
era muy preciada por los herreros como un buen elemento abrasivo en las fraguas.
También fue utilizado en el medio rural para la construcción de bateas para dar
de beber agua o dar de comer ración al ganado. Existen relatos que con el tronco
se construían las paredes de galpones y graneros, luego se revocaban de barro.
Su parte fibrosa fue un elemento de limpieza de utensilios domésticos, jugando
el rol de la esponja de aluminio o de alambre. Del tronco se confeccionaron macetas
para plantas ornamentales, y la fibra interior, una vez descompuesta, era usada
como un excelente abono orgánico.
Ø De los cocos se extraían las almendras
para la elaboración del café de coco. La almendra también fue utilizada como alimento
de aves y de cerdos, y para consumo humano.
El coco también fue un buen combustible en los hogares rurales. Se utilizó además,
mezclado con la tierra del cupí (termitero) para construir pisos de viviendas
y galpones.
Ø Antiguamente se cortaban o talaban las
palma butiá para extraerles la savia, que luego era cocida a fuego lento para
obtener la miel de palma tan apreciada por los lugareños. Esto significaba la
muerte del ejemplar.
Ø Según crónicas que datan de a fines
del siglo diecinueve, en el Palmar de la Laguna Negra existió una fábrica que
elaboraba aguardiente o vino de palma a partir de la savia extraída de los troncos
a través de su cogollo. A esta bebida se le llamó Arak.
Ø En este siglo (19) ya se evaluaba con
carácter de “valiosa industria de la extracción del aceite de almendra”.
Ø Actualmente la cultura productiva del
palmar se limita a la producción artesanal de diversos productos a partir de su
fruto: el butiá. Entre lo que podemos destacar: miel, licor o caña, vino, helados,
jalea, mermelada y salsa que se emplea para aderezar carnes magras. Mientras que
de la almendra se produce el “café de coco” y “licor de almendras”.
“Castillos
es una ciudad que conserva su historia y sus leyendas. Además de sus antiquísimos
fortines y sus viejas construcciones, posee algo característico y original:
los famosos Palmares, donde los gauchos acorralaban el ganado, en aquellos tiempos
de bravura y reciedumbre criolla.
Esos palmares que aún permanecen tercos
y estáticos; fueron testigos atentos de muchas arreadas, sintieron los
silbidos de los lazos, los mugidos, y los gritos azuzantes y el ritmo frenético
del galopar; vieron muchos rostros crispados, músculos tensos, la audacia
de los gauchos y el terror espantado del alma animal. Muchas escenas se sucedieron;
iguales, distintas. muchos vientos crisparon sus hojas, haciéndolas gritar
a ellas también junto a los gritos roncos de la rodada y entre la confusión..........y
quizás se sientan ahora un poco tristes y un poco melancólicas,
en esa soledad, sin voces y sin galopar, recordando tiempos de otrora con nostalgia
de animal abandonado. Y allí quedan, allí están, como esos
ancianos que han concluido su tarea en la vida, y que sólo meditan y sonríen,
constituyéndose en símbolos de vida misma y en esencia de historia.”
(Suplemento
especial de PUNTA DEL ESTE del 14/08/66 con motivo del centenario de la ciudad
de Castillos.)
ALGUNAS
HISTORIAS DEL PALMAR
Por
el año 1763 el Virrey Pedro de Cevallos mandó abrir con el “gallardo
cuerpo de gastadores y zapadores” una senda en el denso palmar en las proximidades
de la Laguna Negra y del Paso del Bañado en su expedición al este
de la Banda Oriental para el traslado del tren de carretas, pertrechos, artillería,
utilería y el ejército con el fin de conquistar la Fortaleza de
Santa Teresa donde estaban atrincherados los portugueses al mando de Tomás
Luis de Osorio.
Los Corrales de Palmas son otros testimonios de las historias
del palmar. En la región de Castillos existen cerca de una treintena y
hoy son el mudo testimonio de una riqueza cultural productiva cuyos orígenes
se establecen allá por el siglo XVIII en la Vaquería del Mar de
la Estancia del Rey El Palmar. La construcción de estos corrales tuvo el
objeto del manejo del ganado cimarrón y la tropilla baguala. Se indica
que desde las Misiones Jesuíticas Guaraníes venían a buscar
ganado a esta zona, tropeando varias decenas de miles de cabezas de ganado y caballos
hacia las referidas Misiones.
Orestes Araujo en su Diccionario Geográfico
del Uruguay editado en 1900 afirma: “...si las palmas contienen miel en abundancia,
las substancias sacarinas deben ser muchas y por consiguiente la elaboración
de azúcar fácil y productiva... “ (esto significa sacrificar las
palmas)
Araujo sostiene: “...hace ya tiempo planteóse en el palmar de
la Laguna Negra una fábrica regularmente montada para la extracción
del aguardiente. El ensayo por causas diversas, fue desgraciado, a este aguardiente
o vino se le conoció por el nombre de Arak...”
Estos corrales forman
parte de la riqueza histórica de la zona de Castillos. La mayoría
de ellos son de forma circular y de distintas dimensiones. Entre palma y palma
se utilizaron diversos elementos para cerrarlos en forma mas compacta, por ejemplo:
piedra, “banana silvestre”o “Bromelia”, especies espinosas de árboles y
arbustos, palo a pique y guasca (tira de cuero vacuno), etc. de los cuales aún
hoy quedan algunos testimonios.
Es perceptible en los troncos de las palmas
de los corrales un estrangulamiento o estrechamiento. La misma es atribuida al
stress producido por el trasplante, que en el momento de esta operación
afectaría a nivel del cogollo de la palma; esto estaría indicando
a que altura fue trasplantada.
También se maneja otra teoría
rescatada de la historia oral: entre palma y palma se cerraba con estacas bastantes
fuertes y altas como de tres varas las cuales estarían unidas a los troncos
por correas o tiras de cuero vacuno llamado “guasca” previamente humedecidos;
una vez que se seca genera una gran presión sobre las estacas y los troncos,
lo que habría generado los referidos estrangulamientos.
La utilización
habilidosa de piedras y elementos de cuero o guasca tendrían origen en
la utilización de numerosa mano de obra indígena guaraní
o tape originarios de las Misiones Jesuíticas, que arribaron conjuntamente
con el ganado a lo que hoy es el Departamento de Rocha.
EL
PALMAR CREADO POR EL HOMBRE
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Reseñábamos
que a principios del siglo veinte se reclamaban urgentes medidas de protección
y desarrollo de los palmares de Castillos.
En poco tiempo más ha de
cumplirse el centenario de lo que hoy es un magnífico ejemplo de dedicación
y visión de futuro llevado adelante por un vecino llamado Tiburcio Rocha.
He aquí la historia para que tomen ejemplo los gobernantes, gobernados,
organizaciones, y cada uno de nosotros; Don Tiburcio era un productor rural de
la zona de la Cueva del Tigre ubicado en el Cerro de los Rocha, un día
mientras efectuaba la limpieza de una parte de su campo que estaba cubierto por
la “banana silvestre” para laborear la tierra se encontró con un importante
número de palmas butiá pequeñas protegidas por la especie
antes señalada. Ante esta circunstancia procuró preservarlas; para
ello seleccionó un área de una hectárea de extensión
y trasplantó entre quinientas a seiscientas palmas. Esta operación
la realizó los días de niebla o de poca visibilidad para evitar
ser objeto de burlas por parte de los vecinos. Aún hoy recuerdan sus palabras:
“ yo aprecio mucho a las palmas, no les voy a dejar que se sequen, tampoco dejarlas
tiradas o quemarlas”, tampoco permitía que las destrozaran ya que “ las
planté para verlas bonitas”. Tuvo la precaución de alambrar el predio
y formar un cerco de “bananas silvestres” con el fin de proteger el acceso al
palmar.
Observando “el palmar de Tiburcio” se aprecia una cierta simetría
en el espacio entre cada palmera y una linealidad en los bordes. Comentan que
cada dos años aproximadamente efectuaba la limpieza de los troncos extrayendo
o eliminando pencas que las utilizaba luego como leña de la cocina o el
horno de pan. Cuando precisaba hojas de palma para el quinchado de su vivienda,
galpón o granero efectuaba el corte de una cantidad determinada de hojas
por ejemplar con un sentido sustentable; A los cachos de butiá no los cortaba
hasta que la palma no tuviera la altura de un ejemplar adulto. Encerraba a la
piara de cerdos dentro del palmar para que comieran cuando los frutos estuvieran
maduros.
Don Tiburcio mantuvo en secreto el éxito de sus trasplantes
y recién luego de llegar a una edad avanzada lo dio a conocer: “hay que
marcar la hoja de la palma que se orienta hacia la salida del sol y trasplantarla
en la misma orientación, a ese punto cardinal”. Hoy la mayoría
de las personas que van a trasplantar una palma butiá lo tienen en cuenta.