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¿Se está muriendo la OEA?
por Marcelo Ostria Trigo (Perfil)
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¿Está vigente y efectiva la Organización de los Estados Americanos? ¿Sigue siendo la confiable organización que orgullosamente se proclama como la más antigua del mundo? ¿El notable logro de la aprobación en 2001 de la Carta Democrática Interamericana, es reconocido como instrumento idóneo para preservar las libertades democráticas de sus miembros?
La verdad es que la OEA, en esta su virtual agonía, ya ha renunciado a ser la que afiance la paz y la seguridad hemisférica y a promover y consolidar la democracia representativa. Este abandono de acciones y principios, se advierte en los afanes de crear organismos políticos paralelos, como la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). Se advierte, entonces, que en esta dispersión hay la intención de quebrar la unidad americana, largamente preservada, y así enfrentar a los Estados Unidos, en nombre de un populismo, ahora llamado “socialismo del siglo XXI”, inventado para sustentar ideológicamente el experimento autocrático de Hugo Chávez Frías.
Esta Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se ha estrenado con la consideración de la reciente crisis política de Bolivia que, en otros tiempos, hubiera merecido el tratamiento del organismo hemisférico: la OEA, poniendo en ejecución la Carta Democrática Interamericana. Pero sucede que los intereses, más allá de postular la paz, la democracia y la preservación del Estado de Derecho en Bolivia, estuvieron dirigidos a evitar que los Estados Unidos participen en la consideración de la crisis, dejando de lado a la OEA.
Aunque el extremismo de Hugo Chávez no tuvo el buscado éxito en la cita de Santiago por la más serena acción del presidente brasileño, y no se condenó al gobierno norteamericano, ni se aprobó la salvaje intención del presidente venezolano de aplicar medidas militares en Bolivia, se ha puesto en evidencia que la OEA está políticamente quebrada.
En esto, por supuesto, hay una gravísima responsabilidad del actual secretario general de la OEA José Miguel Insulaza (el “Pendejo”, según Chávez) totalmente inclinado a favorecer la imposición antidemocrática en Bolivia, usando, inclusive, a dos de sus ayudantes incondicionales: Caputo y Stein, en una reciente comedia electoral..
Insulza, siendo sólo el funcionario de mayor rango de la OEA -supuestamente libre de influencias de los gobiernos- ha logrado el propósito siniestro de fracturar la organización. En realidad, es notorio que éste funcionario ahora está influyendo para consolidar la división entre los miembros de la Organización, ante la pasividad de muchos gobiernos, que son miembros de este antiguo esquema internacional que tuvo luces y sombras, y que ahora languidece.
Inclusive en Chile se lamenta el sectario manejo de Insulza en los conflictos en América del Sur. Un senador de ese país –sus declaraciones han sido profusamente difundidas- afirmó: “Hay que tener respeto para que organismos como la OEA tengan vigencia”. Y dijo: “Nos jugamos como país para que (José Miguel) Insulza fuese elegido secretario general, y ahora que lo es, resulta que la OEA no existe para los conflictos sudamericanos”. El senador concluye en que el órgano competente para conocer posibles infracciones al principio democrático es la OEA o sea en una materia en la que los principios democráticos puedan estar siendo alterados. "De allí que nos sorprenda –añadió– que el Secretario General de la OEA, en vez de reclamar la jurisdicción del organismo, anuncie que se unirá a la cumbre, lo que, sin duda, confirma que sigue sin hacer la pega y anda repartiendo currículo".
Así, con un Insulza como simple observador en la Unasur, y notoriamente alineado con Chávez y con el populismo de Evo Morales, es comprensible que la OEA languidezca…
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