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En el 2009 los nietos de españoles
podrán gestionar la nacionalidad
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por Graciela Vera
Periodista independiente
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Falta aún la aprobación legislativa pero ya están los acuerdos políticos y todo hace pensar que ahora no habrá inconvenientes en que los nietos de españoles nacidos en el exterior puedan adquirir la nacionalidad de sus abuelos.
El asunto no se consiguió así como así, debió sacarse de un proyecto de Ley e introducirse en otro, pero lo que cuenta es el resultado final aunque para llegar a él, nosotros quisiéramos expresar nuestros pensamientos.
Ser ciudadano es una asignatura complicada cuyas múltiples materias comenzamos a aprender, muchas de ellas desde muy pequeños, casi desde antes de tener uso de razón.
Esto es lo que sucede con el chantaje consentido que los niños ejercen sobre los padres y los padres sobre los niños en las vísperas de fechas determinadas como la llegada de los Reyes Magos, el cumpleaños, la conmemoración del Día de los Niños.
Y así como los padres consiguen que durante al menos esos días sus hijos traigan las mejores notas, aprueben más exámenes, se levanten más temprano, ordenen su habitación y hasta realicen algunos encargos sin protestar y con prontitud los niños son conscientes de que a cambio de ello obtendrán el regalo previamente solicitado.
Pasado el tiempo los niños habrán aprendido lo necesario para actuar como padres y, al igual que éstos ejercer de ciudadanos y por ende estar en condiciones de entrar en un juego de extorciones más sutiles pero no por ello menos beneficiosas para las partes.
Porque en este ingenioso juego todos dan y todos reciben y todos tienen un común: son ciudadanos, aunque unos se conforman con ese título y otros lo han adornado –o embromado- con la etiqueta de políticos.
Las pautas están reguladas y en todos lados –hablamos de países cuyos gobiernos se rigen dentro de un régimen democrático- la práctica del juego es cíclica y notoriamente marcada en las vísperas.
Vísperas de un proceso electoral que pone sobre el tapete el mercadeo a cambio de votos.
Y así un camino rural que el tiempo ha ido transformando en poco más que un trillo de cabras se ve de la mañana a la noche invadido por máquinas, peones y siempre, invariablemente un jerarca que dejará constancia de que la obra ‘antes del día de las elecciones’ se convertirá en una calzada de categoría superior a la que los aún asombrados vecinos esperaban obtener.
Grandes ciudades, pequeños pueblos, aldeas casi desiertas se ven envueltas en un frenesí de hago y repongo que muchos ciudadanos pensarán, porqué no se realizaron en los años anteriores pero que todos valoran y tendrán en cuenta a la hora de emitir el sufragio.
Como los gobernantes de turno esperan que se consideren como puntos a su favor todas las leyes y decretos que se han aprobado en los últimos meses beneficiando económica o socialmente a los ciudadanos de los que se aguarda como contrapartida el olvido de los que de alguna manera los han perjudicado.
Un chantaje consentido cívicamente y muy protestado por los políticos opositores.
Pero si de todos estos juegos logramos beneficios ¿de qué nos podemos quejar los ciudadanos votantes?
Bienvenidos sean las promesas electorales y bienvenidas sean sus cumplimientos aunque unos y otros tengan visos de eso, de lo que antes estuvimos hablando.
El PSOE había prometido durante su anterior campaña preelectoral, dar la nacionalidad a la tercera generación de españoles radicados fuera de las fronteras de España.
Una promesa que a esta altura del calendario le resultaba imprescindible cumplir porque finalizando ya su legislatura el tema parecía olvidado hasta que un tirón de orejas hizo que se incrustara, un poco quirúrgicamente, en la Ley de Adopción Internacional.
Pero por más buenas intenciones la aprobación de ésta, antes de terminar la actual legislatura, está aún en veremos y los ciudadanos votantes ya comenzaban a impacientarse y reclamar la ‘pactada contrapartida’.
Quedan pocas semanas para el final de la legislatura, quedan pocas oportunidades y se avecinan tantas discusiones y reclamaciones que el PSOE temiendo quedarse sin moneda de canje realizó dos jugadas de maestro de ajedrez.
Primero consiguió que los Partidos, incluso su más acérrimo enemigo, el PP, dieran su apoyo para aprobar este año la Ley de Memoria Histórica.
Segundo y con ello un casi seguro jaque-mate, logró que se incluyera en esta última la nacionalización de los nietos de emigrantes.
Rescatando su valía como negociador pre electoral, el PSOE está a un punto de cumplir su compromiso de aprobar la tan mentada, a esta altura, nacionalización de los nietos durante su actual periodo de gobierno. En las últimas horas Jesús Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos Exteriores explicó las ventajas que tendría la aprobación dentro de la Ley de Memoria Histórica: “Hubo españoles que perdieron la nacionalidad porque tuvieron que exiliarse de España a consecuencia de la Guerra Civil, eso no es justo, que tuvieran que perder la nacionalidad, es decir, el vínculo con su país. Españoles que tuvieron que renunciar a la nacionalidad porque los países a los que llegaron aplicaban el derecho de suelo y por tanto no admitían doble nacionalidad, e hijos y nietos de españoles que no pudieron tener la nacionalidad porque era exigible que el español de origen hubiera nacido en España”.
En definitiva poco cambia en cuanto a lo que se lograba a través de la Ley de Adopción Internacional, pero ahora hay seguridad en un casi cien por ciento de que en el 2007 habrá una sanción.
Eso sí, los plazos siguen dando que hablar.
No habrá apertura del periodo de nacionalización de los nietos de españoles hasta el año 2009.
El Gobierno señala que esta demora es forzosa debido a la necesidad de adecuar los Consulados para la realización de los trámites.
Pero ahora sí podemos decir que vemos luz a la final del túnel. Los nietos de españoles que han nacido en el exterior podrán tener la nacionalidad de sus abuelos y, hasta las demoras son beneficiosas en algunos casos porque tendrán tiempo de hacerse de todos los documentos que se les vayan a pedir y de planificar el tiempo que tendrán que no superará, en primera instancia, los dos años.
Ahora comienza otro periodo de toma y daca, esta vez entre políticos porque el PSOE no comparte la opinión de otros sectores sobre la necesidad de reformar la ley electoral para regular y acotar el derecho al voto de los españoles que viven en el extranjero, especialmente en las elecciones municipales y autonómicas.
El terreno se viene moviendo desde Galicia y puede llevar a otro tiempo de chantajes consentidos porque no se puede detener la aprobación de la Ley de Memoria Histórica y sin lugar a dudas, los planteamientos sobre el voto saldrán a relucir en la discusión aunque ya hay voces que piden la separación de los debates.
La pasada semana, Emilio Pérez Touriño, presidente de la Xunta de Galicia donde el tema resulta casi urticante, admitió en el Parlamento gallego que se hacía imperiosa la necesidad de promover un debate a fondo sobre la limitación del ámbito de participación electoral de los emigrantes para sintonizar con la opinión democrática mayoritaria.
Cuando entre en vigor en 2009 la disposición adicional de la Ley de Memoria Histórica que permite nacionalizarse a hijos y nietos de extranjeros, se estima que más de un millón de personas, entre los que hay más de 150.000 descendientes de gallegos, podrían acogerse y, si no hay reforma electoral, votar en las generales, municipales y autonómicas.
Pero no importa como ni bajo que parámetros, lo que importa es que los descendientes de españoles podrán obtener la nacionalidad española a partir del 2009.
Una excelente noticia de la que, confesamos, como se venía manejando el asunto creímos que no íbamos a poder hacernos eco. Almería, en el sur del norte, 25 de octubre 2007
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