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Profecías Propias u Utopías Ajenas
por Cr. Ricardo Puglia
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Si el primero de marzo de 2010, asumiera el Sr. José Mujica como presidente electo de los uruguayos por haber obtenido de la ciudadanía -en la segunda vuelta- el voto favorable, muchas cosas sucederán que hoy ni aquellos que lo votan pueden imaginar.
Fortalecerá junto a Castro, Chávez, Correa, Morales, Lugo, Ortega y los restos del kirchnerismo la mayor alianza de la izquierda imperialista totalitaria de América Latina.
El nuevo programa del Frente Amplio se basa en “más izquierda”, lo que en otros términos significa entre otras cosas, el llamado a una Asamblea Constituyente para el cambio de nuestra Constitución que permita la reelección indefinida, la ampliación de los poderes del Ejecutivo y al estilo de la barra amiga, la intromisión en la vida de las familias, de las empresas y el control absoluto de cada acto ciudadano.
Quienes consideran al tupamaro Mujica un ser primitivo y superficial, juzgándolo sólo por sus incontinencias verbales, en las que derrocha truculencia, demagogia, diatribas y jerga, se llevarán una sorpresa
En los supermercados faltará el café, azúcar, aceites, harina, fideos, conservas, carnes y papel higiénico; en las farmacias escasearán medicamentos y los uruguayos tendrán temor a un nuevo ciclo de desabastecimiento provocando una mayor inflación de demanda. Los depósitos de residentes y no residentes buscarán plazas confiables.
Habrá control de precios de productos los que dejaran de ser rentables apareciendo el mercado negro y el contrabando. Se aumentarán las importaciones, nacionalizando algunos centros industriales de procesamiento de alimentos e instalando nuevos centros estatales de expendio. Las políticas del gobierno del MPP no favorecerán la inversión privada. Las nuevas leyes a crearse, relativas a los sectores de producción y comercialización serán punitivas para el empresario.
Los presidentes del Imperio Totalitario continuarán hablando de política y olvidarán hablar de proyectos de integración como el fallecido Gasoducto del Sur. Veremos la mayor ola de nacionalizaciones que jamás ha visto el Uruguay en toda su historia. Industrias Alimenticias, Frigoríficos y Mataderos con sus correspondientes cadenas de distribución – Carnicerías-, Curtiembres, Arroceras, Fábricas Embotelladoras de Bebidas con Alcohol y sin Alcohol, Bancos Privados, Fábricas de Celulosa y Papel, Textiles, Buques de Pesca, Imprentas, Taxis, Afaps y hasta Armadores de Autos, Camiones y Maquinaria Agrícola. La lista será mucho más larga que esta y la tendencia será a que la propiedad de las tierras y del capital esté en manos del Estado, donde la acumulación de poder será la máxima para incentivar la cultura de la pobreza.
Para los imperialistas totalitarios de izquierda es más sencillo regalar bolsas de comida, y salarios míseros asistencialistas, a un electorado que procuran sea dócil y cautivo de los intereses de la cúpula dirigente, al igual que lo fueron con la cúpula de la desaparecida URSS y sus satélites.
Más izquierda, significa la alteración, transformación y variación de las condiciones políticas, económicas y culturales, de un determinado segmento social – la llamada clase media – con la que ya empezaron el proceso el 01/03/2005. Esta variación va a implicar cambios de tipo retrógrado o de tipo progresista. El verdadero cambio social progresista, no está en las instituciones e instrumentos de la burguesía, sino en la construcción del poder popular, con un profundo sentido clasista donde la pobreza, la ignorancia y la enfermedad son los aliados de esta nueva clase populista.
La tarea más ardua no es hacer lo que es justo, sino saber qué es justo, tener el sueño del hombre libre, donde se construya para sí y para nuestros hijos, para darles una vida mejor, recogiendo de todos los uruguayos las esperanzas dispersas de 179 años de historia de nuestra primera Constitución.
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