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Año III - Nº 214
Uruguay, 29 de diciembre del 2006
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historia paralela

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humor político

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Raúl Seoane Jamás leí una estupidez tan grande
por Raúl Seoane
 
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          No soy periodista. No soy erudito. Sólo me dejo llevar por la razón. Analizo y descarto. Así me surgen las ideas que después plasmo en el papel. Nunca quise hacer artículos contestando otros artículos e intenté desde este Informe que otros no lo hicieran. Pero lo que acabo de leer es el colmo de los colmos e intentaré desmenuzar las estupideces publicadas.

          Si el lector quiere leer completo el artículo al cual me voy a referir, le ruego que haga click aquí. Igualmente utilizaré algunos párrafos para demostrar la cháchara vacía que nos llega desde Argentina.

          El diario de Entre Ríos en Internet, “Cronista Digital”, levanta un artículo publicado por el semanario entrerriano Análisis, escrito por el periodista Daniel Tirso Fiorotto, periodista del diario La Nación, y lo titula: Una tregua informativa en el tema de las pasteras: la búsqueda de soluciones y una idea para tomar en cuenta.

          Ni bien comienza el artículo, simplemente en el encabezado, los entrerrianos reconocen la derrota argentina en “La Guerra de las Papeleras”, ya que indican que: La lucha de Gualeguaychú puede dar frutos revolucionarios, y la situación idea es sacarle flores a la derrota.

          En el cuerpo del artículo de Daniel Tirso Fiorotto, el primer párrafo intenta  tocar la sensibilidad de los lectores cuando dice que “Frente a las distintas posiciones científicas y políticas en torno del conflicto por las pasteras, es legítimo intentar una visión integral que no desprecie la razón ni el corazón, una actitud de diálogo, creatividad, humildad; de reconocimiento de errores ajenos y propios, y una actitud comprensiva del otro, que en cualquier caso deberá ser la base de la solución al conflicto entre amigos. Lo que sigue es una búsqueda posible por la positiva, después de escuchar a muchos sectores involucrados y, además, ¿una solución revolucionaria en paz?”

          Sin embargo, comienza desprestigiando la facilitación solicitada por su presidente, y denostando la intervención del monarca español y del presidente argentino al decir que “después de 500 años tratando de sacarnos de encima la monarquía, la argentina convoca al rey para que nos “ayude”, y que lo haga desde un país, España, que es parte… ¿Desesperación?” Y . Indudablemente el gobierno argentino está desesperado por salir de un conflicto que los propios entrerrianos iniciaron, incrementaron, fogonearon y continúan manteniéndolo a pesar de las sucesivas derrotas que recibieron por parte de la comunidad internacional, y de las pruebas que indican que las plantas que se construyen en Uruguay NO contaminan.

          “También debe apuntarse aquí que, a juzgar por el resultado de la guerra de Malvinas, la lucha ambiental debe cuidarse de los riesgos del maximalismo”, continúa sanateando el periodista. Es indiscutible que la experiencia de Malvinas es algo que muchos argentinos no pueden olvidar, y es una referencia constante para evitar cometer errores del pasado. Ya lo adelantó el periodista y escritor Jorge Asís cuando publicó Las Malvinas de Entre Ríos

          Continúa diciendo que “quien conozca la historia de expulsión de habitantes por falta de expectativas y trabajo que ha sufrido todo el territorio entrerriano y en particular el sudeste; el éxodo rural, el destierro de miles de familias, el hacinamiento en los barrios de las grandes ciudades, y la concentración de la riqueza en distintos rubros, el campo en particular (los alrededores de Botnia, en ambas márgenes del río, son exponentes de ese problema también), como causas y consecuencias de un estado de cosas insostenible, de una estructura socioeconómica perversa”. No nos equivocamos cuando dijimos que Entre Ríos es una provincia argentina pobre, y el párrafo anterior de Tirso Fiorotto lo está confirmando. Pero para poder salir de esa pobreza hay que hacerlo con ideas, no con fantasías utópicas y totalmente alejadas de la realidad, y sin conocimiento alguno de los temas que toca, porque más adelante dice que en Entre Ríos hay “un tipo de producción en franca y abrupta tendencia a la uniformidad con la soja en manos de los pool de siembra que todo lo distorsionan, con el riego de toneladas anuales de agrotóxicos sin estudios oficiales de impacto acumulativo sobre la salud pública y la biodiversidad” pero no hace hincapié en que la soja es muchísimo más degradante de suelos que los eucaliptus que utiliza Botnia para producir pulpa de celulosa. Tampoco dice nada de la razón por la cual los terratenientes argentinos están dedicándose a la soja y que son: el alto precio que el producto tiene en el mercado internacional, y la falta de políticas agropecuarias que conduzcan al agricultor hacia producciones más diversificadas y necesarias para el país. Un ejemplo de esto es que los estancieros están dejando la cría de ganado y plantando soja, y que representa uno de los principales problemas de la falta de oferta cárnica en el mercado argentino.

          Luego, bajo el título de La utopía de un acuerdo ventajoso para todos, en el punto 4 dice “Iniciar en Entre Ríos, y en preferentemente en el departamento Gualeguaychú y departamentos aledaños, una Reforma agro industrial (le llamaremos Reforma) con la compra de 100.000 hectáreas y la selección y capacitación de nuevos colonos, hasta completar un total de 300.000 hectáreas recolonizadas en los próximos 5 años. Iniciar cursos urgentes de selección, capacitación, y programas de inversión en infraestructura y maquinarias e insumos básicos para sostener la colonización sustentable, con planes de apertura de mercados crecientes…” Lisa y llanamente una reforma agraria “a la argentina”. Pero lo que es peor, es que esa pseudo progresista reforma agraria  es para “microemprendimientos turísticos en arroyos, ríos y lagunas; huertas bajo cubierta, aromáticas, frutas cítricas, duraznos nueces, arándanos y sus pymes industriales derivadas; pollos y gallinas, cabras, icticultura, tambos; producción de ñandúes, yacarés. Pymes alimentarias, fábricas de muebles, de aberturas; servicios, empresas de construcción y viales, y todos los rubros de microindustrias asociadas a la actividad primaria, incluida la pesca sustentable” lo que demuestra la falta total de conocimientos del articulista Daniel Tirso Fiorotto, porque Entre Ríos es uno de los principales productores argentinos de “pollos y gallinas”, y uno de los mayores contaminantes ambientales son los desechos de esta producción, porque el gobierno entrerriano nunca se preocupó de poner reglas claras para la eliminación de los residuos derivados de la faena de pollos.

          Incongruentemente, Tirso Fiorotto en el punto 7 de su dislate, propone Garantizar a las provincias vinculadas a la cuenca del Plata la sustentabilidad del recurso ictícola, con vedas rigurosas en la pesca del sábalo y otras especies y prohibiciones en las exportaciones. Entonces me pregunto ¿es sustentable la promoción de industrias ictícolas con vedas y prohibiciones? ¿Pensará el escriba que existen inversores que levantarán una industria que, desde el vamos, tiene vedas y prohibiciones? ¡Qué incoherencia!

          Lo que no parece entender, Tirso Fiorotto, es:

  1. Que la producción primaria, sin industrialización, no contiene mano de obra intensiva.
  2. Que los microemprendimientos turísticos en arroyos, ríos y lagunas, competirían abiertamente con Ñandubaysal, y si todo este conflicto está “manijeado” por los dueños de este balneario, ¿permitirán que pequeños empresarios les hagan competencia?
  3. La icticultura en ríos tan contaminados como los de Entre Ríos, es imposible. Y esa contaminación proviene de las industrias asentadas en la provincia, tales como Curtiembres, Saladeros, Frigoríficos, etc.
  4. Tampoco sabe que para tener una industria de pesca sustentable debe tener mar, porque la pesca sustentable sobre el Río Uruguay es tan ínfima que sólo alcanza para consumo de la provincia, y alguna aledaña.

          En el punto 8 propone “Avanzar en la creación de reservas naturales principalmente en el departamento Gualeguaychú y departamentos aledaños, con prohibición total de tala de bosques nativos y protección de la fauna”, pero arteramente no habla de las miles de hectáreas que se plantaron de eucaliptus por una promoción forestal que realizó “el incorruptible” Jorge Busti, con vistas a la instalación de fábricas de pulpa de celulosa, las que hoy denosta.

Que los demás nos ayuden, nosotros no

          La inconsciencia de ideas parece ser el modus vivendi del escritor de marras. Bajo el título de Otros compromisos involucra a todos los que se le ocurre sin tener la menor idea.

          ¿Qué tiene que ver la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?, el gobierno de Brasil, el gobierno de Chile, el gobierno de España, el gobierno de Estados Unidos, el Banco Mundial. ¡Se olvidó de mi abuelita “la tuerta”!

          ¿Lo está proponiendo en serio el autor de la nota o es simplemente una humorada satírica? Porque de lo contrario sería el típico argentino: “Necesito guita. Invento una estupidez y me llueven los inversores, prestamistas y donadores” Pero, ¿a cambio de qué? ¿A cambio de tratar de torcer el capricho de cuatro gatos locos que se arrostran “la Verdad y la Vida” de la contaminación ambiental?

Qué poca imaginación

          ¡Qué falta de imaginación!... ¡Qué atropello a la razón y a la inteligencia!

          Hay una planta de pulpa de celulosa que iniciará su producción el próximo año. Está comprobado por tres diferentes análisis ambientales que NO contamina el medio ambiente, a pesar de que el mal llamado premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel, le arrima leña al fuego de la confrontación en lugar de buscar la paz.

          Otra planta de las mismas características se establecerá en Punta Pereira, y una tercera pidió autorización para instalarse sobre el Río Negro, en el centro uruguayo.

          La producción de dos plantas de celulosa no tienen suficiente materia prima para alimentar su producción. En corto tiempo, a pesar de la reforestación a la que están obligadas, deberán buscar nuevos mercados y proveedores para abastecerse. ¿Por qué no Entre Ríos? ¿Es tan corta y obtusa la visión de los entrerrianos? ¿No entendieron que las tres plantas de celulosa van a generar un polo de desarrollo en toda la región en la cual Entre Ríos se encuentra?

          Si la decisión de construir las tres plantas está firme e inamovible, es preferible que toda la región, no sólo Entre Ríos, comiencen a planificar el crecimiento de sus territorios teniendo en cuenta las necesidades que van a tener estas industrias.

          También, en determinado momento y con abastecimiento energético garantizado, se pueden promocionar empresas para la fabricación de papel, envases, cartonería, etc., aprovechando la pulpa de celulosa que está ahí nomás, cruzando el río.

          Con los desechos de la tala, los españoles de ENCE quieren montar una usina eléctrica para abastecer a la empresa y vender la energía sobrante a las poblaciones más próximas. ¿No puede hacerse lo mismo en Entre Ríos y tratar de paliar en algo la emergencia energética que tiene hoy la Argentina? También pueden utilizarse en la fabricación de “briquetas” de gran demanda en el viejo continente para calefacción.

          Lo que deben hacer los entrerrianos es exigir al gobierno argentino, conjuntamente con el uruguayo, que se involucren en el control ambiental de las plantas de Botnia y ENCE, para asegurarse de que no exista, por errores o desidia de alguna de las empresas, una contaminación mayor a la permitida internacionalmente.

          ¿Es tan corta la visión de los políticos, de los dirigentes, de los periodistas y del pueblo argentino que no pueden ver el futuro más allá de sus narices? ¿O es que la envidia y el orgullo herido por las inversiones que no pudieron obtener es más poderoso?

          Realmente, jamás leí una estupidez tan grande, y lo peor de todo es que la reproducen. Sólo me queda rematarlo con una frase de Eduardo Montes Bradley: "Los argentinos no resistimos la mirada en el espejo"

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