Año III - Nº 150 - Uruguay, 30 de setiembre del 2005

 
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Contestación a "Los Judíos y las Moscas"
Javier Fuentes - Tenerife/España

Aunque probablemente Doña Pilar Rahola jamás se enterará, vaya este texto a modo de respuesta a su conferencia "Los judíos y las moscas".

La irresponsable declaración de que "Los nuevos antisemitas no se reconocen como tales" encierra una infamia que, si no fuera tan seria, simplemente resultaría ridícula.

Declara Ud. alegremente que aún quienes NO TIENEN NADA de antisemitas, lo son, pero SOLO UD. y vaya uno a saber cuántos iluminados más de esa "izquierda progresista" a la que dice pertenecer (aún cuándo sea denostada por los "gurús del dogma"), se dan cuenta.

Y para apoyar tal dislate cita una frase de Martin Luther King de hace cuarenta años, seguramente por citar a alguien de ideario reconocible y color significativo.

Mire señora, resulta bastante triste que después de todo lo visto y oído sobre la realidad que vive el pueblo palestino bajo la política de Ariel Sharón y sus secuaces, pueda usted hablar tan suelta de cuerpo de "manipulaciones informativas", haciendo precisamente eso, o sea, pretender manipular la información para así demonizar a cualquier crítico de las carnicerías que se perpetran a diario en los campos de refugiados palestinos, envolviéndolos en esos manidos sobretodos del "antisemitismo", "antisionismo" ó "antiloquesea".

Por supuesto que existen terroristas, fundamentalistas, fanáticos de todo tipo y pelaje. Sin embargo elude Ud. (como casi todo el mundo) una definición que permita determinar con precisión qué es terrorismo y qué no lo es. Qué es un asesinato indiscriminado de civiles porque sí, y qué es defenderse con lo único que se tiene a mano de agresiones regulares a manos de un Estado con todos los medios y el apoyo de la superpotencia dominante.

No alcanzo a comprender muy bien qué es lo que le permite a usted establecer el "pro-palestinismo" de la prensa. Será que no lee con atención ó que selecciona de manera incorrecta, porque le podría citar sin levantar el dedo del teclado docenas de medios que, bajo el prisma de su simpleza adjetiva, podrían perfectamente tildarse de "pro-israelíes" y pro-todas las demás cosas que Ud. quiera. Prensa en la cual, dicho sea de paso, se pueden leer regularmente barbaridades y ligerezas tan disparatadas como las que Ud. esgrime.

La teatralidad con que manifiesta Ud. su consternación sobre la "banalización" del holocausto, además de desautorizar cualquier manifestación ulterior al respecto, no hace más que dejar sentado, por enésima vez, que uno de los verdaderos problemas radican en la utilización sistemática de tales atrocidades como herramienta de propaganda con la cual se ha pretendido justificar cualquier disparate por parte de los gobiernos israelíes, y en particular del actual, presidido por un individuo cuyas intenciones distan mucho de ser respetables. La lista de asesinatos selectivos, territorios arrasados, masacres permitidas y alentadas es tan poco edificante, que se la dejo como materia de estudio antes de su proxima diatriba pro-israelí. Tal vez le ayude a encontrar un poco de equilibrio. Si no se puede recordar a un gobierno que ya hace rato no vivimos en una época en la cual valga el "ojo por ojo", ya no sé que nos queda: si les decimos que no pueden ir por el mundo haciendo a los demás lo que le han hecho a ellos, somos antisemitas. Da la impresión que el sufrimiento judío es intocable, pero es que además es la base de justificación del que ellos mismos inflingen a otros seres humanos. Esto es aberrante.

Usted acusa tal vez demasiado. Recurre al trillado "antiamericanismo" (como recurre a todos los demás "anti"), sin preguntarse cuál sería el porqué, en el supuesto caso de que existiera tal como Ud. lo presenta, o sea, como una pataleta histérica sin ton ni son, sin fundamento y sin razón, cosa de la que me permito dudar. Plantea usted la existencia de ciertos conceptos como algo establecido e indiscutible, cayendo en las mismas generalizaciones que le permiten demonizar a cualquier crítico de Washington o Tel Aviv. Midiendo con la misma vara, podría decir que los estadounidenses resultan ser "antifranceses" hasta el punto del boicot al nombre de las papas fritas y los ríos de vino por los arcenes, pero sería una intrascendencia. ¿Me comprende Ud.?

Probablemente debería sentarse a pensar acerca de muchas cosas. Por ejemplo, que el pueblo judío no es "EL" pueblo, sino "UN" pueblo. Uno más en un mundo pletórico de culturas y formas de vida, que por desgracia parecen no haber sido "elegidos" por ninguna divinidad para nada supramundano, y que simplemente tratan de seguir adelante, habiendo sido víctimas muchos de ellos, en términos históricos, de cosas mucho peores que el holocausto. Han sido víctimas incluso de la extinción como culturas, y en formas tan infinitamente salvajes que la conciencia humana debería estremecerse de solo considerarlo. Pero eso parece no importar. La ÚNICA gran vergüenza de la humanidad parece que deba ser la barbarie nazi contra el pueblo judío. Debería Ud. informarse un poco acerca de las innnumerables bestialidades que el ser humano ha perpetrado contra sí mismo, y tal vez se preguntaría dónde está realmente la intención de la propaganda.

Me hace gracia encontrar en su panfleto calificativos como los que utiliza para describir a Arafat como un "viejo autoritario, corrupto y sangriento", porque caracteriza perfectamente la profundidad de su análisis. Es normal que a alguien que razona con argumentos de tal calado no se le pueda pedir equidistancia.

Mire, aunque Ud. no lo crea, yo también vivo en Europa, y no sé exactamente si vivir en Europa para un judío puede ser difícil (aunque lo dudo mucho, a juzgar por su poder y prosperidad general), pero me gustaría que me dijera honestamente si no lo es para un árabe en un momento en el cual cualquier persona de color sospechoso es caracterizado como terrorista a priori, tiroteado en el metro, encarcelado sin juicio, recelado por el racismo que alimentan los xenófobos y estigmatizado por la religión que practica.

Por norma considero como una amenaza a cualquier país que desarrolle y acumule armamento nuclear por una sencilla razón: si un día llega al gobierno un elemento peligroso, puede ocurrir cualquier cosa. No me importa si el país en cuestión se llama Corea del Norte, Estados Unidos, Israel, Irán, India ó Rusia. Considero un auténtico horror que hoy en día se permita que las haya en manos de un individuo acusado ante los tribunales internacionales de crímenes de guerra, y de otro cuyo país no sólo las ha utilizado contra la población civil provocando la mayor matanza simultánea de la historia de la humanidad, sino que en nombre del fundamentalismo religioso y el saqueo de recursos petrolíferos, y basándose en mentiras demostradas como tales, ha devastado la cuna de la civilización torturando, saqueando y causando decenas de miles de muertos inocentes.

Según sus más que discutibles categorías conceptuales tal vez eso me convierta en un "antisemita-antiamericano", pero en tal caso mi conciencia no tiene nada de qué preocuparse. Habría que ver qué ocurre con la suya.

Bajo ese reiterativo esquema estigmatizador de cualquiera que se oponga a la barbarie, siempre y cuando se ose considerar como tal, por ejemplo, las "políticas" de las actuales administraciones estaounidenses e israelíes, se esconde un mecanismo retroalimentado desde hace tal vez demasiado tiempo que da por hecho que cualquier cosa que exponga ante la opinión pública la realidad de los crímenes y el pillaje con que se sustentan nuestras democracias occidentales debe ser inmediatamente contrarrestado con acusaciones de "traidor", "antialgo", "pro-terrorista" o cualquiera del amplio abanico de trivialidades que despliega Ud. en el texto que nos ocupa.

Afortunadamente pilla Ud. cada vez menos desprevenidos. Sin embargo no está de más, una vez cada tanto, recordar que siguen quedando por ahí personas como Ud. cuyo "pensamiento" podríamos caracterizar (utilizando esa adjetivación que le resulta a Ud. tan atractiva) como proamericano, racista, antiárabe, xenófobo, patológicamente prosionista y que, en definitiva, desprecia Ud. todo sufrimiento infringido al pueblo árabe por los ejércitos de ocupación de Palestina, plenamente justificados y legitimados por las barbaridades que el pueblo judío padeció hace 60 años. Nos queda claro.

Termino con un par de precisiones.

Las ONG's no están en los bares de Telaviv tal vez porque debajo de esos mismos bares están los arsenales nucleares con sus ojivas apuntando a todas las capitales de la región, que ya los protegen lo suficiente. Eso sin hablar del Muro de la Vergüenza, las bocas de los tanques vomitando fuego contra los niños de los campos de refugiados o las excavadoras de ese nuevo caballo de Atila que actúan para que no crezca más la hierba.

Resulta perfectamente lícito razonar que el reconocimiento de la legitimidad del Estado de Israel esté supeditada, como mínimo, a la existencia y legitimidad de un estado Palestino. Cuando los propios israelíes violan sistemáticamente cuanta resolución de las Naciones Unidas se les ponga por delante, o evitan que prosperen gracias a sus socios WASP, es lógico pensar que las víctimas de tales circunstancias estén en su derecho de desconocer la resolución que fabricó artificialmente ese tapón en las puertas de Oriente Medio para desmembrar palestina, exiliar a tres millones de personas, hacinar a los que quedaron en campos de refugiados donde trabajan a diario los asesinos "selectivos" del sionismo, tener bajo control los recursos petroleros de la zona y estrechamente vigilados a sus legítimos dueños.

Hace un par de días murió Wiesenthal. Espero que en el futuro se reconozca también a algún Palestino ilustre que haya dedicado su vida a perseguir y llevar hasta donde haga falta a los responsables de Sabra, Chatila, Faluya, Guantánamo, los campos de Gaza y todo ese largo etcétera de atrocidades que para Ud., seguramente, no serán más que el merecido castigo a unos cuantos terroristas salvajes que un día amenazaron al sufrido pueblo elegido y a nuestra magnífica y refinada civilización occidental.