Año III - Nº 150 - Uruguay, 30 de setiembre del 2005

 
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Apocalipsis ya
* Luis Tappa
 

El mundo está presenciando, azorado, como paulatinamente y aunque en estos últimos tiempos se ha acelerado, el deterioro ambiental y ecológico del planeta se hace cada vez más evidente y con consecuencias catastróficas.

No se trata solo del pronóstico que, desde hace mucho tiempo, vienen realizando científicos de todo el mundo, ya es una realidad a la que estamos enfrentados, realmente asusta.

Constantemente los estudiosos del tema advierten las consecuencias a que nos exponemos si se continúa por el mismo camino.

Estamos llegando al punto sin retorno, el delicado equilibrio en que se encuentra nuestro planeta actualmente, se puede romper en cualquier momento.

Catástrofes por todos lados, en la zona del caribe era normal que se produjeran estos fenómenos y tornados que estamos apreciando hoy día, pero no con la asiduidad y la fuerza de ahora, es uno tras otro y con consecuencias cada vez más graves.

En la zona del golfo de México, que por naturaleza es donde se dan más asiduamente estos fenómenos, no ocurrían más de 4 o 5 por año en épocas pasadas, en el correr del 2005 van 17, y todos sabemos lo que pasó.

Ha comenzado a darse en Europa tormentas y tornados que rara vez sucedían.

España vivió situaciones extremas y en estos momentos sufre la peor seca de su historia, el resto de Europa está sumido en inundaciones, olas de calor insoportables o tormentas de nieve jamás vistas.

En algunos lugares de Brasil cayeron hasta 70cm de nieve, algo insólito, para un país en el que prácticamente es verano todo el año. En Uruguay soportamos fenómenos atmosféricos como jamás habíamos visto.

Hace bien poco tuvimos un temporal, ciclón, o como quieran llamarle, que trajo impresionantes lluvias y vientos que alcanzaron velocidades cercanas a los 200 kph en algunos lugares.

¿Fue casual? ¡No! No fue casual, y estoy seguro de que esto se volverá a repetir, comenzaremos a vivir de aquí en más un cambio de clima que nos afectará a nosotros también y traerá fenómenos atmosféricos a los que no estábamos acostumbrados.

No hace mucho sucedió lo del Tsunami, y si bien es cierto que esto pasó en una zona que se considera de riesgo, también debemos tener en cuenta que la mano del hombre pudo haber aportado su granito de arena.
Hasta mis manos llegó un informe, en el que se mencionan importantes fuentes, y donde se dice que por esos días se habrían realizado experiencias atómicas submarinas en la zona, no pretendo hacerme eco de la noticia, pero ya ha recorrido el mundo y es fácil encontrar datos sobre el tema en Internet.

Si esto es cierto, solamente a gente demente, y con muy poco aprecio por la salud de nuestro planeta y la vida de la gente se le puede haber ocurrido.

Realizar experiencias atómicas submarinas precisamente en ese lugar, es cosa de locos.

Los países nombrados como los autores de los experimentos, aparentemente, no han confirmado ni desmentido esta noticia que ha dado la vuelta al mundo, ¡Cuando el río suena!...

Los muertos por todas estas catástrofes que están sucediendo casi a diario, se cuentan por millones.

Mientras muchos países están dispuestos a aceptar un control de sus actividades industriales, el más grande causante del deterioro ambiental, los EEUU, se niega terminantemente a colaborar en la disminución de la emanación de gases que están provocando el recalentamiento, parece que no les importa nada, están colocando al mundo al borde del colapso ecológico.

Mientras tanto, la atmósfera se seguirá llenando de gases y la tierra de basura plástica, que tardarán siglos en degradarse, las chimeneas y los vehículos seguirán vomitando humo y más humo mientras el planeta continuará calentándose, y vale también en el sentido figurado que nosotros le damos a esa palabra.

Brasil es otro de los países que también ha colaborado, y mucho, en el deterioro ambiental; de la selva amazónica, pulmón del mundo, cada vez queda menos, es fácil comprobarlo en las fotos satelitales, donde se nota que el grueso de esta selva va quedando al norte de Brasil y en los alrededores del río Amazonas, lo demás desapareció, se quemaron millones de hectáreas de bosques para beneficio de algunos terratenientes que aun practican la esclavitud.

No tienen derecho, si el interés de los poderosos y las grandes empresas en seguir explotando el planeta hasta la extinción de sus recursos, y las consecuencias que esto va a traer, no les interesa, a nosotros, simples mortales... ¡si!.

El mundo es de todos, no es de ellos, es la nave en la que todos viajamos por el espacio y debemos cuidarla para poder vivir y seguir viajando en ella.

Nosotros, los actuales tripulantes, estamos de paso, y tenemos la obligación de cuidar nuestro vehículo para los que vendrán, que también tendrán sus derechos, como los tenemos hoy todos los habitantes del planeta.

Parece que todavía no se han dado cuenta de que el poder y las enormes fortunas que hoy puedan ostentar se terminarán con la tierra, viven en un mundo ficticio donde el dinero manda pero el planeta es Rey, y cuando este no soporte más atropellos, se vengará de quienes lo castigan, pero lamentablemente pagaremos todos.

Ellos viven un ilusión que más temprano que tarde reventará como pompa de jabón, después no habrá nada que puedan comprar con su dinero, y para nada les servirá tanto poder acumulado, y tampoco las inmensas fortunas amasadas a costa de nuestro futuro.

Podrán ser muy felices hoy, pero tanto atropello lo pagarán sus propios hijos.

El gran poder están destruyendo el planeta y a sus habitantes.

Ha llegado la hora de parar, mañana puede ser demasiado tarde.