|
|||||||||||||||||||
|
|||||||
|
|
|
Año V Nro. 349 - Uruguay, 31 de julio del 2009
|
|
Por lo que me voy enterando el Partido Nacional está metiéndose en un berenjenal, por tratar de conciliar las propuestas de Alianza Nacional, el sector de Larrañaga, con las de la UNA que lidera Lacalle. Y me imagino que no se han puesto a calcular objetivamente los inconvenientes que el endriago que están proponiendo crear les acarreará. Veamos objetivamente el problema. Un menor delinque. El Partido Nacional propone que se aplique el régimen vigente: Yo pregunto: ¿Si tiene menos de 13 años, el daño es menor? ¿Si tiene menos de 16 años y más de 13, el daño es menor? El daño es siempre el mismo, lo que cambia es el absurdo criterio de nosotros, de los jueces, del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. ¿Qué diferencia, aparte de la morfológica, hay hoy día, entre un individuo de 8 o 10 años y un adulto mayor de 18? Se me dirá que un adulto es más sabio. ¡Ridículo! Hoy día con la educación en déficit, seguramente saben más niños de 8 o 10 años que la mayoría de adultos que mantenemos con los planes de emergencia, e incluso que muchos de los que realizan las labores más rústicas para sobrevivir. La defensa que instintivamente hace el común criterio de la gente se fundamenta precisamente pues, en algo que hoy día no justifica esa sobreprotección. Esos individuos algunos de los cuales que no se elevan tres o cuatro palmos del suelo, aprietan con la misma facilidad que un adulto un gatillo o asestan un cuchillazo en el vientre de una persona con igual facilidad o más que un adulto. De modo que si el daño es el mismo, y la desventaja se ha tornado una ventaja por lo inesperado, ¿porqué esa consideración? ¿Acaso ellos, los delincuentes juveniles, tienen alguna consideración para con sus víctimas? ¡Siempre he dicho que es necesario antes que nada, desestimular el delito, sea quien sea el que delinque, debe ser apartado inmediatamente de la sociedad! Ahora bien, el plan que han pergeñado entre Alianza y la UNA, adolece como los planes en uso actualmente, de los mismos defectos. Fijémonos que pasa con un “menor” que a los 16 años comete uno de esos “delitos graves” que mencionan, por ejemplo, un asesinato. Ese “menor” es condenado a 10 años y recluido en ese Instituto Reformatorio especial que se creará, aparte del INAU y dependiente del “Ministerio de Familia”. ¿Han pensado que pasados los años ese menor estará conviviendo con sus más de 20 años y hasta los 26 con adolescentes recién ingresados de 16 años? ¿Qué diferencia con el Comcar, Libertad y similares? ¿Solamente la falta de hacinamiento? ¡Al principio! Sin ánimo de pontificar, creo que todo seguirá igual… El INAU seguirá como hasta ahora, los jueces seguirán haciendo la vista gorda como hasta ahora, los menores seguirán delinquiendo como hasta ahora, y nosotros seguiremos siendo rehenes de la lenidad de las autoridades con la delincuencia juvenil. Como decía antes: ¡Es necesario radiar del medio social a esa persona, tenga la edad que tenga! Yo recuerdo que de niño estuve en el Colegio la Sagrada Familia de la calle Agraciada cercano al Palacio Legislativo. Allí iban niños que vivían en calidad de pupilos en el mismo establecimiento. Asistían a clases de primaria y de secundaria y hacían de aquella casa su hogar. ¡Y no eran delincuentes! ¡Y sus padres PAGABAN para que residieran allí! Esto es lo que yo sostengo que debiera hacerse: Primero que nada, BAJAR LA INIMPUTABILIDAD A 16 AÑOS. En segundo lugar: Uno o más establecimientos, de puertas cerradas, en que se interne a los menores de 16 años que cometen delitos y donde sean obligados a cumplir con su educación primaria como mínimo y según la pena, hacer el liceo hasta cumplir 16 años. De esta única manera se lograría que se cumpliera la ley que establece que la enseñanza es obligatoria en el caso de esos menores que seguramente no concurren a centros de estudios y si lo hacen es por los beneficios de los planes sociales. Darle la custodia y responsabilidad de esos establecimientos a media docena de funcionarios adiestrados expresamente para contener a desaforados, así como los comúnmente legalizados “patovicas” y elegir entre los mismos internados, los que se muestren mas aplicados en cada clase, para colaborar con el orden. Y entonces sí, poner en manos de alguien capacitado como pienso que puede ser algún director de esos establecimientos privados que están habituados a trabajar con internados. Se me ocurre que la pena menor para un niño delincuente sea la de cumplir en ese establecimiento los años que le insuma egresar de primaria. Si a ese término del ciclo, aun le quedaran años de pena, y no llegara a los 16 años se le hiciera completar hasta cumplir esa edad, con el ciclo de enseñanza secundaria. De esta manera nos aseguraríamos que ese menor, recibiría completa, la obligatoria enseñanza. ¡Y más aún!: Por supuesto, como lo dice la ley y propone auspiciar el Partido Nacional, hacer de la patria potestad un cómplice del delito. ¡Que el menor sepa que no solo él pagará, sino que sus padres también purgarán por él con trabajos comunitarios o lo que fuere! Para desestimular más aún la delincuencia infantil, al fijar la pena, se le debiera computar, según la gravedad del delito cometido durante la minoridad, por lo menos el 50 % de la pena que le correspondería de ser adulto, y que esa pena comenzara a cumplirla al salir del instituto de pupilaje forzado, al cumplir los 16 años y pasar al correccional de los adultos, donde deberá pagar su sustento y atención, con trabajo en panadería, imprenta, mecánica o lo que fuera que se implementara para darle un oficio. ¡Pero eso sí, sin más pago por su trabajo que su mantención y su alojamiento! ¡Sería la mejor forma de compensar a la sociedad por el daño inferido, y se desestimularía al máximo el delito! ¿Que son trabajos forzados? ¡Si señor! ¡Son trabajos forzados, como lo son los que efectuamos día a día todos los honrados del mundo, obligados a sobrevivir de nuestro sustento! ¿Acaso no forzamos al que comete una falta menor, a “forzados” trabajos comunitarios? ¡Déjense de argüir esas estupideces de derechos humanos de esos delincuentes de la edad que sean, mientras vemos impotentes, cómo se pisotean a diario los nuestros! ¡Nada de mandar al menor, al otro día de haber delinquido, para a su casa! Ver: ¡PRESOS DE 12 AÑOS! Del 04/dic./007 ¡Sería absurdo que por quedar bien con los dictámenes de la ONU, sigamos siendo rehenes de una delincuencia protegida cada día más peligrosa! ¡En último caso, que el benemérito Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, venga a hacerse cargo de nuestro problema! EL ORDEN NO NACE, CON LA LEY SE ESTABLECE Y LA LEY SE IMPONE. ¡BASTA YA DE PAÑOS TIBIOS Y MIMOS! Gentileza de: Uruguay Perdido para Informe Uruguay
|