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Gigantes, Atlántida, Lemuria…
Las civilizaciones perdidas
por Fernando Pintos
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En el ya lejano miércoles 12 de enero de 1983, «El Debate» (aquel insólito «Diario principista del Partido Nacional» que se publicaba una vez por semana… Lo cual significa que no pasaba de semanario) publicó, dentro de la serie «Los reportajes polémicos de Fernando Pintos» uno, que se tituló «El misterio de los continentes perdidos». Como los de aquella serie pertenecían casi invariablemente a la categoría del reportaje/entrevista, la voz cantante le correspondió al Profesor Hugo Montaldo, presidente del Centro Gnóstico de Estudios Antropológicos y Culturales de Montevideo. Veamos el contenido de aquel texto.
«…¿Existió realmente la Atlántida? ¿Habrá sido la Lemuria algo más que un mito transmitido de generación en generación? ¿Existieron razas de gigantes que reinaron sobre la Tierra mucho antes de la aparición del «Homo Sapiens»?... Nadie lo puede afirmar con precisión, al menos de este lado del conocimiento humano… Mas, para la Antropología Gnóstica no hay lugar a dudas, tal cual lo afirmó en el curso de este reportaje el profesor Hugo Montaldo. Un reportaje que, por la temática tratada, tiene que dar espacio a un sinfín de preguntas de difícil contestación.
Si algo ha apasionado siempre al hombre, es el misterio. En nuestro tiempo, podemos hablar de una escuela intelectual, una corriente de pensamiento, que ha resucitado viejos mitos y defiende teorías no aprobadas por la ciencia y el conocimiento oficiales. Por ejemplo, está el tema de los continentes perdidos, Lemuria y Atlántida. Se admite que Atlántida es un continente legendario, que según Platón (y otros autores de la Antigüedad), estuvo situado frente al estrecho de Gades, al oeste de las famosas columnas de Hércules… Algunas fuentes han situado su existencia en un punto equidistante entre los archipiélagos de Canarias y Azores. Según lo sabido (y admitido), la Atlántida habría sido hundida en el mar por un cataclismo.
Los geólogos admiten la «posible» existencia de un continente que se habría hundido en el océano Atlántico, durante el período Terciario (de dos a tres millones de años atrás). ¿Existió entonces la Atlántida? Quién sabe… Demasiado extenso es el océano Atlántico, con sus 110 millones de kilómetros cuadrados, como para investigarlo en detalle y con certeza… Más nebuloso, todavía, es lo que ahora sabemos sobre la Lemuria, supuesto continente del cual se habría desprendido, hace unos 50 millones de años, la isla de Madagascar. Sin embargo, hay un hombre que puede hablar con propiedad y absoluto convencimiento sobre la historia de los continentes perdidos. Ese hombre es el profesor Hugo Montaldo Pareja, presidente del Centro Gnóstico de Estudios Antropológicos y Culturales. Y este, claro, es otro reportaje polémico.
—Profesor Montaldo, ¿en qué se basa para afirmar la existencia del legendario continente perdido de Atlántida con tal seguridad?
—Digamos que existen muchísimos materiales que lo prueban. Existen testimonios recogidos y textos distintos y antiguos, en documentos gráficos como mapas, y también en monumentos y esculturas… Y algo que también es muy importante y entra en el terreno del gnosticismo: el testimonio de los grandes maestros de la Antigüedad, que aún hoy en día y mismo en Occidente, afirman que por medio del desarrollo de sus facultades psíquicas han podido comprobar, más allá del tiempo y el espacio, la realidad de diferentes culturas y civilizaciones anteriores a la nuestra.
—Quisiera que fuese más específico al respecto, y citara algún ejemplo de fácil comprensión.
—Existe, dentro de los documentos gráficos —tales como los mapas de Piri Reis o Phillipe Buache—, una clara demostración de la existencia de una civilización anterior a la nuestra que poseía conocimientos profundos sobre las costas del continente Antártico, actualmente bajo los hielos, y de otras características geográficas de nuestro continente americano que, recientemente, fueron confirmadas en el Año Geofísico Internacional de 1968, aplicando las técnicas más modernas… Solamente un pueblo con conocimientos iguales o superiores a los nuestros podía haber hecho los originales de estos mapas, cuya síntesis ha llegado hasta nosotros y hemos hecho mención. En el caso del mapa de Phillipe Bauche, extraído de mapas griegos antiquísimos, se puede observar el continente Antártico constituido por dos islas de tierra firme, actualmente cubiertas por decenas de metros de hielo. O bien, existió una civilización poderosa con conocimientos suficientes como para levantar cartas marinas anteriores a que los hielos cubrieran este continente, o bien los antiguos tenían una técnica igual o superior a la actual, y eso les permitía observar y copiar el contorno terrestre cubierto por los hielos…

En Yí 1387, Piso 1º, funciona diariamente (a partir de las 19:30 horas) el Centro Gnóstico de Estudios Antropológicos y Culturales. Allí se dictan cursos y seminarios de Antropología y Psicología. Todos los sábados se dictan conferencias públicas desde las 19:00 horas, con régimen de libre acceso. Más de doscientas personas concurren a los distintos cursos dictados en el Centro Gnóstico, que cuenta con filiales en Salto, Paysandú y Las Piedras, y cuya presidencia ejerce el profesor Hugo Montaldo Pareja.

—Insistiré en que me gustaría que usted concrete algunos ejemplos más gráficos y directos que refuercen sus teorías… Algo que, digámoslo así, las haga más evidentes o creíbles.
—Nos podemos referir, en forma precisa, a la Esfinge del desierto egipcio. Este monumento de piedra fue realizado por la Sociedad de Akaldan, que en la Atlántida realizaba este tipo de trabajos: esculturas como monumento a la trascendencia humana… Esta sociedad escapó del hundimiento de su tierra natal en el océano Atlántico, y se estableció en el sur de África. Luego, fueron remontando el continente hacia el Ecuador, para instalarse finalmente a orillas del Nilo y construir allí esta maravillosa esfinge. En otros lugares del planeta han dejado otros testimonios, otras esfinges, cubiertas algunas por los desiertos o sumergidas otras por las aguas… El Egipto antiguo fue prácticamente una enorme colonia atlante… Varias sociedades de iniciados repoblaron estas tierras, luego que fueran sacudidas por terribles cataclismos. Las pirámides fueron templos de iniciación, donde los hierofantes realizaron los augustos misterios del fuego y se convertían en hombres dos veces nacidos, o sea, en verdaderos adeptos. La esfinge del desierto complementa estos conocimientos que poseían, mostrándonos al hombre realizado e integrado en todos los elementos de la naturaleza: Tierra, Aire, Agua y Fuego. Símbolo del maestro autorrealizado que es dueño de su naturaleza interior y por ende de la exterior.
—Todo esto que usted afirma no está registrado ni aceptado por la Historiografía ni la Ciencia oficiales. ¿En qué fuentes, rigurosas, confiables y comprobadas, se basa usted para afirmar tales cosas con esa seguridad?
—Bueno, la Ciencia oficial, la Historiografía, carecen de los medios necesarios para poder llegar a estas conclusiones en virtud de que fundamentan sus postulados en lo estrictamente observable y mensurable; por aquello que pueden catalogar y comprender los sentidos. Y esos conocimientos han sido invariablemente cambiados a medida que el tiempo ha transcurrido… Los testimonios gnósticos se fundamentan en el desarrollo consciente y voluntario de las capacidades cognoscitivas que permitan recorrer el mundo de las causas, donde ha quedado registrado en un permanente presente lo que ha sido y sería la Historia de la Humanidad. Los grandes maestros de todos los tiempos: Krishna, Pitágoras, Hermes Trimegisto, Madame Blavatsky, consiguieron el despertar absoluto de sus conciencias y percibir en éxtasis profético el futuro de esta Humanidad o el pasado remoto, donde hallaron las culturas atlante, lemur, etcétera.

El término «gnosis» significa «conocimiento experimental o vivencial». Ese conocimiento implica un despertar permanente de la conciencia del individuo y un desarrollo psicológico constante, para llegar a lo que se ha definido como “conciencia total”. Se busca así desarrollar las potencialidades psicológicas de cada individuo. A nivel mundial, existe un movimiento gnóstico (con sede en México y extendido por los cinco continentes) que es una escuela de formación donde se enfatizan estudios antropológicos y culturales: ciencia, arte, filosofía, psicología o mística. El movimiento gnóstico busca organizar a todos sus adeptos y perfeccionarlos en el conocimiento. En Uruguay, los gnósticos están agrupados en el centro presidido por el profesor Montaldo.

—Quiere decir que todo este conocimiento que usted expresa, le viene a través de medios que podríamos definir como no convencionales. Esto es, debido a las experiencias de ciertos individuos iniciados en secretos o misterios infranqueables para el común de la Humanidad…
—En parte sí. Y por otro lado, de la pura lógica que resulta del estudio de la piedra, de los textos antiguos, de las tradiciones, de los vestigios de ciudades otrora habitadas por los gigantes, tanto lemures como atlantes…
—¿Diría usted que la Historia y la Ciencia oficiales han echado, a sabiendas, tierra y olvido sobre estos temas que estamos tratando?
—No lo diría así. Pero sí enfatizo que en muchos aspectos han olvidado u obviado realidades que perfectamente pueden llegar a cambiar lo que conocemos hoy como historia de la Humanidad. Tal vez condicionados por el dogma evolutivo y/o materialista, y por un cierto orgullo que determinados investigadores poseen respecto a los antiguos hombres que poblaron la Tierra, que por ser anteriores a nosotros los catalogan como sinónimos de atraso e ignorancia, cuando en algunos casos los hechos están demostrando que esta civilización se encuentra en el mismo estadio que en la época de las cavernas. Pues aún no hemos asimilado la primera lección de cualquier sociedad civilizada: aprender a convivir. Del supuesto hombre de las cavernas al actual, sólo existe una diferencia: complicación. Antes, arrojaban lanzas; ahora, tiran misiles. Pero aquellos hombres que trascendieron su propia condición, sus debilidades y nos enseñan el camino a seguir, fueron diferentes. No los entendemos. No compartimos sus filosofías… Y hoy, sus métodos o doctrinas nos resultan absurdos por el momento en que vivimos.
—Usted mencionaba gigantes prehistóricos. Razas perdidas y olvidadas… ¿Acaso el famoso Goliat de la Biblia es uno de los últimos representantes de tales razas?
—Así es. Y más aún: si recorremos esos capítulos del Génesis, vamos a hallar una frase que expresa claramente la existencia de una civilización anterior integrada por gigantes.
—Si esos gigantes existieron, ¿a qué causas se debió su desaparición?
—Porque en todo proceso natural, a la ley de la evolución que acompaña el desarrollo de una civilización, se encuentra una ley gemela pero opuesta: la involución. Y estas culturas, al igual que el imperio romano, al igual que los imperios egipcio o azteca, y mismo igual que esta gran civilización aria que vivimos hoy en todo el planeta, culmina en lo que los orientales denominan «la Edad de Hierro»… Etapa final de un proceso involutivo y decadente.

Profesor Hugo Montaldo: 34 años, casado. Intensa actividad periodística a través de programas de radio, televisión y medios escritos (diarios y revistas). Vinculado desde 1976 al movimiento gnóstico, ha realizado diversos cursos de capacitación, convirtiéndose (1977) en presidente del Centro Gnóstico de Estudios Antropológicos y Culturales. Ha participado en congresos internacionales, dirigiendo a nivel nacional numerosos cursos, seminarios, conferencias y actividades análogas…

—Vamos a hablar, ahora, sobre la presunta existencia de un continente llamado Lemuria…
—Antes de la Antártica, existió un pueblo que habitó en el Océano Pacífico y fue la Lemuria. Vestigios de ella son la isla de Pascua y algunas otras de Polinesia… Y Australia misma. Lograron construir una poderosísima civilización, profundamente asociada a la naturaleza en lo que la Biblia cita como el paraíso edénico… Allí, la Humanidad estaba formada por Adán, o sea, los lemures. Esta raza era hermafrodita. Luego surgió la división de los sexos y vino Eva (hombre y mujer). Adán fue creado macho y hembra a la vez. Luego, vino la polarización sexual de la humanidad y el hombre y la mujer cayeron en la degeneración sexual animal. Comieron del fruto prohibido… El génesis hebraico es un tratado de Kábala hermético, absolutamente simbólico y significativo. Los lemures eran gigantes, los legendarios cíclopes de la mitología grecolatina…
—¿Por qué desapareció la Lemuria?
—Por cataclismos que sacudieron a todo el planeta, como consecuencia de la verticalización del eje terrestre, y pavorosas explosiones volcánicas que sumergieron aquellas tierras en el fondo del océano, hace decenas de miles de años.
—Y la Atlántida, ¿aproximadamente hacia qué época desaparece?
—Unos diez mil años antes de Cristo, poco más o menos…».
© Fernando Pintos para Informe Uruguay
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