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Puerto Esperanza
por Cr. Ricardo Puglia
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La llegada al gobierno del Frente Amplio en 2005, puso un nuevo mojón en un país respetuoso de sus tradiciones y de su historia. Ese mojón ha significado para los integrantes de este gobierno el comienzo de un nuevo Uruguay, “de media izquierda”, - tan burgués y oligarca – como la lucha de clases aprendidas en los textos de Marx y Engels, doctrina generada a partir del descontento de la gente, cuya decadencia y ruina para millones de soviéticos determinó la caída del comunismo y de los países anexados.
Vemos como de a poco, la República Popular China, luego de pasar por un régimen comunista absoluto, está cambiando a un sistema capitalista en lo económico, cultural y social, pero siempre manteniendo sus ancestrales tradiciones. La sucursal soviética de la ex URSS en el Caribe ya no es subsidiada por sus ex socios políticos y para sus habitantes la isla adolece de libertad de expresión, de movilidad social, de ganar un salario digno para satisfacer las necesidades primarias y oportunidades que el mundo moderno ofrece en libertad.
No obstante, los Castro y su pandilla han sembrado su semilla en toda América Latina, y ella ha germinado en todos los países a través de los descontentos sociales y algunos malos gobiernos. El heredero de la siembra, el petrolero Comandante Chávez, dueño absoluto de un querido país como Venezuela, y los dineros públicos obtenidos con la riqueza petrolera, viene realizando una nueva siembra. Ésta es la mezcla de dinero y doctrina – revolución bolivariana -. Ha tenido éxito con ambos propósitos en países como Ecuador y Bolivia, donde sus presidentes son proclives ante cualquier planteo a decir, Yes, Hugo. Otros como la Argentina a quien ha ayudado en los años kirchnerianos, Uruguay en los vazquiztas, Paraguay en los luguistas y Honduras en los zelayistas han tratado de aprovechar las bondades del benefactor – siempre a cambio de algo-.
El peligro está acechando a nuestro querido Uruguay a través del amigo del Comandante, quien sabedor de sus intenciones para sumarnos al ALBA, legislar sobre la nacionalización de todo lo que convenga a la clase gobernante para mantenerla en el poder, la socialización popular, la expropiación de tierras y en definitiva vía el miedo y la falta de planes serios en educación, alcanzar el control de la sociedad hasta hacernos cómplices de problemas internos de otros países, intentando tener una fuerte injerencia política directamente o través de los organismos internacionales.
Cuando Artigas nos liberó del Imperio Español en la batalla de Las Piedras y continúo luchando por la federalización de las Provincias Unidas, proyecto de corte netamente criollo y autóctono, culminó con su exilio voluntario hasta la muerte. ¿Será esta la suerte de miles de uruguayos que vemos que con más izquierda como la proclamada por el candidato a la Presidencia por el partido de gobierno nos espera?
Como históricamente ha ocurrido, los partidos tradicionales tienen la experiencia y la responsabilidad de combatir con ideas, con propuestas constructivas, con la recreación de una política externa equilibrada, con miles de proyectos de inversión que esperan definiciones, con una política migratoria que ofrezca oportunidades a los nuestros y además y porqué no? tender a disminuir la presión tributaria, a la disminución de la deuda externa y al permanente déficit fiscal a que son proclives todos los gobiernos, inclusive este espantoso gobierno de media izquierda que cerrará 2009 con un 2.8%.
Confío en que existe un Puerto Esperanza para todos los uruguayos, con gobernantes nobles y honestos en su quehacer, que quieran a su país y a su gente y proyecten al Uruguay en el camino hacia el desarrollo económico, social y cultural que nunca debimos dejarlo de lado como Nación al importar modelos extranjeros ya fracasados.
© Ricardo Puglia para Informe Uruguay
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