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Un gobierno que no se cansa de violar
por María Marty
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Todos pensamos que con la oposición que tuvo el gobierno al aumento de las retenciones al campo, había aprendido una importante lección. Cualquier infante hubiese entendido que el campo era el pretexto y la situación del momento, pero que la oposición de los argentinos tenía raíces en un concepto mucho más profundo: la negación a concederle al gobierno la atribución de violar los derechos del individuo.
Los argentinos hemos sido ovejas muy obedientes y poco quejosas al robo que los gobiernos nos han infringido para pagar su ineficiencia y sed de poder. El aumento y la creación de impuestos ridículos, dejarían sin palabras a los padres de nuestra constitución.
Una vez más, el gobierno de Cristina demuestra no entender absolutamente nada y tener un poder de abstracción tan limitado como el de una hormiga. Para obtener dinero para sus débiles arcas, va probando distintos métodos y víctimas.
Lo que ella no comprende es que ya nadie cree en la “bondad” detrás de sus intenciones. Y, aunque la creyéramos, ningún argentino, no importa de qué sector, nivel social o sexo sea, está dispuesto a que le sigan metiendo la mano en el bolsillo y violando sistemáticamente su libertad y su propiedad.
El sistema previsional argentino es de por sí nefasto. Estar obligados a ahorrar y a dejar en manos de terceros - previamente establecidos como “los elegidos”- parte de lo que nos pertenece, es absolutamente aberrante. Nadie debería decirnos qué hacer y cómo usar el fruto de nuestro trabajo. Esa decisión nos pertenece.
Pero al menos, hasta ahora, conservábamos el derecho a elegir quién de “los elegidos” administraría nuestro dinero forzado a entregar. Nueve millones de argentinos optamos por no conceder ese privilegio al Estado. Tomamos una decisión. Una decisión que quizás en unos días no valga nada.
¿Qué sentido tiene elegir cuando el gobierno conserva el poder de rechazar o cambiar tu elección? ¿Por qué directamente no plantan la bandera de Cuba? ¿Que el Congreso respalde este nuevo capricho de la presidente, convierte la decisión en moral? Por último, ¿por qué no se quitan el disfraz de padre protector de niños incapaces… y se ponen el antifaz? De este modo, ganarían un poco de respeto.
El gobierno nos da una nueva oportunidad (y van….) de demostrarle que no puede hacer lo que quiera con nuestra vida. Una vez más podemos decirles NO. Quizás, con un poco de esfuerzo, esta vez entiendan que los derechos no son negociables.
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| Fuente: Fundación Atlas 1853 |
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