|
|
Un poema y la realidad uruguaya de hoy
por Fernando Pintos
|
| |
|
|
Me enviaron por mail un poema que percibí sobrecargado de bronca e impotencia, dos sentimientos que son tan comunes, hoy en día, entre los uruguayos decentes y con discernimiento. El poema, áspero y agreste, contiene afirmaciones y denuncias ante las cuales se hace muy difícil cerrar los ojos. Dificultad superlativa principalmente para todos esos uruguayos que, pensantes y conscientes, presencian con dolor e incredulidad la infame manera en que el país ha sido entregado en las garras de ese confuso melting pot de trepadores, ignorantes, desvergonzados, oportunistas y desorientados de full time al cual han denominado —como buena colcha de retazos que es, tanto en lo ideológico como lo político—, con aguzado sentido humorístico del absurdo: «Encuentro Progresista». Un país noble, que ha pasado a convertirse en rehén de una cáfila de aberrados de toda índole. ¡Bonita pesadilla, la nuestra de cada día!
Comprendo a la perfección y comparto en plenitud la rabia y el desencanto del autor. Después de todo, para quien haya conocido el Uruguay de tan sólo unos 20 ó 30 años atrás, lo que hoy puede percibirse dentro de nuestras fronteras se constituye en un espectáculo desolador por antonomasia. Visitar Uruguay en estos últimos años se ha transformado en experiencia lancinante, pues sólo a un imbécil completo o a un aberrado irremisible podría dejar de lastimarles presenciar de qué variadas, ingeniosas, perversas, estúpidas y asquerosas maneras se las han ido ingeniando para contribuir, ¡sin pausas ni desmayos!, a la destrucción de nuestro todavía magnífico país. Una destrucción que han ido concretando paso a paso, si bien armados con una paciencia y determinación en verdad luciferinas.
La visión de este asqueroso pantano de iniquidades conlleva, para los uruguayos decentes y dignos, que pienso son todavía la mayor parte, una invencible nostalgia por aquellos clarines que en nuestras guerras civiles —confrontaciones bravías de hombres contra hombres, es decir, de blancos contra colorados—, llamaban con estridencia a la carga y a degüello. Y es por eso que comparto, a continuación con ustedes, este poema/sentimiento que aunque llegó sin título (no me atrevería yo a poner uno), me ha parecido digno de ser difundido textualmente:
«…Yo no quiero ser soldado, mucho menos policía;
prefiero estar en la joda, yo quiero vivir al día.
Que laburen los enfermos esos de la clase media,
que son los que nos mantienen, aunque ellos coman mierda.
Yo ni siquiera voté, ¿para qué?, ¡que voten otros!
Pero igual me subo al carro de esos forros culo rotos.
Pero a los que me preguntan les digo que voté al Frente
A la rata del Mujica y al Tabaré pa’ presidente.
Total, siempre habrán giles que me garpen para el vino.
Yo soy un sobreviviente y un ratero, ¡pero fino!
Uso championes de marca, que le afané a un pobre garca
y soy fiolo de mi hermana (a cien pesos la mamada).
Y así la vamos llevando y el Gobierno bien que ayuda,
Aumentando los impuestos a los nabos que laburan.
Yo no sé de qué se quejan del glorioso Frente Amplio,
esas mierdas egoístas que no quieren largar el mango.
Ahora estoy entrenando en el “Knock Out a las Drogas”.
Y así rapiño tranquilo, sin recurrir a la porra.
Si me chapan los milicos…¡no es asalto a mano armada!
Porque yo me lo afano todo cagándolos a trompadas.
Quiero agradecer también a la compañera Ministra
Esa del Interior que es borracha y tortillera…
Por ayudarnos tanto a delinquir tan tranquilos,
cagando al pueblo decente y defendiendo al bandido.
Aquí en el asentamiento no pagamos luz ni agua.
Ni los impuestos brutales que pagan los que trabajan.
Pero tenemos de todo, afanado, claro está, ¡faltaba más!
Sí señor… ¡Que viva el Frente en Uruguay!…».
» Arriba
| Comentarios en este artículo |
|
|
|