Lençóis Maranhenses: Explora el trekking de las mil lagunas

Por : Martín López

Explorando el Parque Nacional de Lençóis Maranhenses

El Parque Nacional de Lençóis Maranhenses, ubicado a pocas horas en coche de la ciudad de Sao Luis en Brasil, es un verdadero paraíso natural que abarca unos 150,000 hectáreas. Este lugar único es famoso por sus vastas dunas de arena blanca y sus lagunas que se forman durante la temporada de lluvias, entre febrero y mayo, y que pueden observarse hasta octubre. Esta combinación crea un espectáculo visual impresionante que contrasta con el azul del cielo y el reflejo del agua.

Para realmente experimentar la magnificencia de los Lençóis Maranhenses, nada mejor que un trekking de tres días atravesando este deslumbrante paisaje de este a oeste, donde se puede disfrutar de la tranquilidad y el silencio de uno de los desiertos más hermosos de Brasil.

Iniciamos nuestro viaje desde el pequeño pueblo de Atins, localizado en el límite del parque cerca de la desembocadura del río Preguiças. A pesar de empezar a las tres de la mañana para evitar el calor del mediodía, la jornada comienza con una hora de viaje en vehículo hasta el punto conocido como «Guajiru». Durante el trayecto, una intensa lluvia tropical nos acompaña, ofreciendo la oportunidad de refugiarnos en una cabaña de pescadores y conocer mejor al guía local, Josiel, conocido como «Diel». Diel, quien vive en Barrerinhas con su familia, es originario de la oasis de Queimada dos Britos, en el corazón del parque.

Un viaje a través de dunas y lagunas

La lluvia cesa y comenzamos nuestra travesía a pie, descalzos aunque se recomienda llevar sandalias, bordeando el mar y después adentrándonos en las dunas justo a tiempo para ver el amanecer sobre el océano. Nuestro recorrido nos lleva entre dunas y lagunas, donde nos damos el lujo de nadar en completa libertad, sin cámaras que capturen el momento.

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Después de cinco horas de caminata, llegamos a la oasis de Baixa Grande, donde Rosidete y Moacir nos reciben calurosamente. Allí, disfrutamos de una sencilla pero deliciosa comida de pollo, recién preparado tras nuestra llegada. Una siesta nos ayuda a recuperar energías y, más tarde, damos un paseo por las dunas cercanas para estirar las piernas y disfrutar del panorama único que ofrece el lugar.

Conociendo la vida en las oasis

Al día siguiente, tras un desayuno temprano y agradecer a nuestros anfitriones, emprendemos una caminata más ligera hacia otra oasis principal del parque, Queimada dos Britos. En el camino, descubrimos una laguna profunda que invita a un refrescante baño. En Queimada dos Britos, Diel me muestra donde estaba la casa en la que creció, ahora sepultada bajo las dunas que avanzan inexorablemente.

En esta oasis nos recibe la familia de Maria y Aldo, apodado «Bargado». Después de compartir un almuerzo y descansar en los hamacs, exploramos el oasis y conocemos a sus residentes, incluyendo una curiosa cabra de cuatro cuernos.

El tercer y último día comienza antes del amanecer, preparándonos para la jornada más larga hasta el pueblo de Betânia. Cruzamos la oasis y seguimos disfrutando del mismo paisaje encantador que nos ha acompañado durante todo el recorrido. Tras cruzar una rivera y almorzar un delicioso pescado local, una última siesta nos prepara para nuestro viaje de regreso en una «jardineira» hacia el pueblo de Sangue, desde donde tomamos un transporte hacia Sao Luis.

Este trekking no solo nos permite admirar los impresionantes paisajes de Lençóis Maranhenses, sino también experimentar la vida en las oasis y conocer a las personas que hacen de este lugar su hogar. Una aventura inolvidable que termina con el cuerpo cansado, pero el espíritu lleno de memorias y el corazón agradecido por la experiencia.

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