Con más del 85% de su territorio cubierto por desierto y sitios arqueológicos de fama mundial como Petra, Jerash y Madaba, Jordania destaca como un destino prometedor en el Próximo Oriente. Además cuenta con dos costas muy distintas: la del Mar Muerto, conocida por su extrema salinidad, y la del golfo de Aqaba, famosa por sus puntos de buceo.
Senderos, cañones y travesías acuáticas
Una de las mejores maneras de conocer Jordania es a pie, descubriendo sus wadis —valles excavados que a veces recuerdan a pequeños cañones— y recorriendo reservas naturales y regiones montañosas como Edom. Entre las experiencias más singulares está el aqua-trekking: rutas de día que implican vadear riachuelos, sortear pequeños saltos de agua y pasar por tramos técnicos. Wadi Mujib es el más popular y cuenta con pasos acondicionados para visitantes, accesible desde el 1 de abril hasta el otoño.

Si se busca calma en la naturaleza, la reserva de Dana, al sur, ofrece senderos más tranquilos en un entorno verde y florido que contrasta con el paisaje desértico circundante. Las excursiones suelen realizarse con guías locales y la estancia puede completarse con noches en tiendas beduinas, donde la autenticidad se siente en la atmósfera.
Más al sur aún se encuentra Wadi Rum, un vasto desierto cercano a la frontera saudí que ganó renombre tras las hazañas de Lawrence de Arabia. Sus formaciones de arenisca, dunas y mesetas alcanzan alturas que superan los 1.700 metros en algunos puntos. Allí se organizan recorridos a pie, en 4×4 y a lomos de dromedario; también es frecuente practicar rutas en todoterreno, escalada ligera y paseos nocturnos bajo el cielo estrellado.
La fauna del desierto todavía deja rastros: hienas, zorros, caracales y, en ocasiones, huellas que pueden avistarse con paciencia. Para quienes no disfrutan de largas caminatas, Jordania propone alternativas como buceo, snorkel y excursiones en barco en el golfo de Aqaba, así como actividades de aventura en las dunas, desde sandboarding hasta char a vela sobre la arena.
Relajarse en el Mar Muerto y la oferta hotelera
El turismo de descanso tiene un lugar importante en Jordania. A orillas del Mar Muerto los complejos hoteleros compiten por atraer visitantes: piscinas infinitas, gimnasios y playas privadas son habituales, y fines de semana y seminarios llenan los alojamientos, especialmente con asistentes procedentes de la capital.

La mayor curiosidad del lugar es su elevada salinidad: flotar es prácticamente automático, lo que permite incluso leer dentro del agua. Hay que tomar precauciones y no permanecer demasiado tiempo por la acidez, que puede resecar la piel; lo habitual es enjuagarse después y aprovechar los baños de lodo terapéuticos, muy apreciados para suavizar el cutis.
Encuentro con los beduinos
El pueblo beduino sigue siendo un símbolo vivo de la identidad jordana. Sus tiendas tradicionales, el keffieh, los convoys de 4×4 y los paseos en camello o en burro forman parte del paisaje cultural. Hospitalarios por tradición, los beduinos ofrecen té (chai) a sus visitantes como muestra de cortesía.
Vinculados a oficios que van desde el comercio en Petra hasta el pastoreo en áreas desérticas, los beduinos mantienen costumbres ancestrales y un profundo respeto por el entorno. Sin embargo, como muchas comunidades nómadas en el mundo, su modo de vida afronta presiones y desafíos que amenazan su continuidad.
Gastronomía: mezze, mensaf y dulces
La cocina jordana, con influencias sirias, libanesas y egipcias, se organiza en torno a tres pilares. Primero, las mezze: múltiples entrantes fríos y calientes servidos en pequeñas porciones. Entre los más comunes están el hummus (puré de garbanzos con aceite de oliva), el tabulé (ensalada de bulgur o trigo con tomate y hierbas), el foul (habas aderezadas con limón y aceite) y los falafel (croquetas de garbanzo). Estas preparaciones suelen acompañarse con pan árabe —khobz o pita— para compartir.
En el centro de las celebraciones aparece el mensaf, el plato festivo por excelencia: arroz, piñones y trozos de cordero estofado presentados con una salsa blanca a base de jameed (yogur fermentado y seco de cabra u oveja) y grasa. Tradicionalmente se come con la mano derecha y se sirve en una fuente grande para compartir.
Entre los platos más populares del día a día figura el shawarma, un sándwich relleno de carne de cordero o pollo asada al trompo, con cebolla y tomate.
Los postres no se quedan atrás: la repostería incluye baklava —láminas finas de masa hojaldrada, frutos secos y almíbar—, flanes y gelatinas, así como una generosa oferta de frutas de la región como dátiles, higos, naranjas y mandarinas en temporada, además de manzanas y plátanos. En Jordania, comer es también una manera de viajar.
Compras y mercados locales
Los zocos y las pequeñas tiendas de barrio son omnipresentes, pero quienes esperan extensas zonas de compras textiles o recuerdos de alta calidad pueden sentirse decepcionados: muchos souvenirs son de calidad modesta y las oportunidades para gastar en ropa son limitadas. En cambio, las tiendas de comestibles y los mercados locales ofrecen productos auténticos y son más interesantes para el visitante. En general, los precios suelen estar por encima del poder adquisitivo de la población local.
Consejos prácticos y recursos para planificar el viaje
Mejor época para viajar: primavera y otoño. El verano puede ser extremadamente caluroso en la mayor parte del país, y las vacaciones escolares concentran visitantes en lugares como Petra, por lo que conviene evitarlas si se desea tranquilidad.
Conexiones aéreas: por ejemplo, hay vuelos desde París operados por Royal Jordanian.
Enlaces y herramientas útiles para preparar el viaje (sugerencias):
- Guías de viaje: se pueden adquirir en librerías online y físicas (por ejemplo, en Amazon, Fnac o similares).
- Reservas de alojamiento: además de plataformas conocidas como Booking, existen opciones especializadas en alojamientos responsables o singulares que conviene explorar.
- Alquiler de vehículos: comparadores como Rentalcars o Auto Europe ayudan a encontrar tarifas; para alquileres entre particulares se pueden consultar plataformas tipo Yescapa.
- Búsqueda de vuelos: sitios comparadores como Skyscanner o Kayak facilitan localizar buenas combinaciones.
- Movilidad interna: agregadores como Omio permiten comparar trenes, autobuses y ferris para trayectos regionales.
- Alquiler de equipo fotográfico: existen servicios que permiten alquilar material en lugar de comprarlo, lo que puede ser práctico para viajes puntuales.
- Excursiones y actividades: portales como Civitatis o GetYourGuide reúnen visitas guiadas y entradas; para actividades de aventura también hay plataformas especializadas.
- Seguros de viaje y asistencia: contratar un seguro adecuado es recomendable; hay proveedores específicos para viajeros internacionales.
- Si se prefiere organizar el viaje desde el terreno, pedir presupuesto a una agencia local que hable francés o español puede simplificar la logística.
- Oficina de turismo de Jordania: http://fr.visitjordan.com (información oficial y recursos).
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Martín López es un redactor-viajero apasionado, reconocido por sus reportajes sobre los destinos más destacados y joyas ocultas de Uruguay y más allá. Comparte con usted sus rutas personalizadas y consejos prácticos para un viaje sin contratiempos. Su estilo directo e informativo le permite planificar fácilmente sus próximas aventuras.