CONOCIMIENTO O SUFRIMIENTO?

“Aprendió por  la via dura” solia decir el colega Osvaldo en tiempos de “rayos X” en la Facultad de Química. Se refería a situaciones difíciles que alguna persona habia tenido que sufrir para entender un mensaje de la vida, que a veces estaba “cantado”, y podría haber sido evitado.

Y la gran pregunta que siento hoy, para los uruguayos, es: queremos aprender, como sociedad colectiva, através del sufrimiento o del conocimiento.

Es bien probable que nuestros hermanos brasileros tengan que sufrir un colapso como en Argentina.

Cuando un conjunto de buitres como los que están actuando por aqui estan asi de agrupados y entusiasmados en su banquete, suculentamente preparado, arrasando los increiblemente ricos recursos, hasta agotarlos, siento que, lamentablemente, no queda otra opción, a nivel general, social, que aguardar la  inexorable caída “por su propio peso” con el paso por el tiempo. Y pueden estar seguros que no habrá de demorar mucho.

Ahora, en el caso de Uruguay, nuestro propio estancamiento nos ha protegido, por lo menos parcialmente de esas grandes rapiñas descaradas, disfrazadas de “desarrollo industrial” y de “creación de fuentes de trabajo”, en las cuales se sacrifican recursos naturales y sociales al bajo precio de unos pocos puestos que indefectiblemente acabarán, y al alto précio del enriquecimiento de algunos corruptos locales y endeudamiento social. Aqui en el estado de San Pablo son millares de instalaciones que succionan a la sociedad y el ambiente. Además de los mismos tipos de acciones bancarias que en Uruguay, por ser un pequeño país, quedaron evidentes recientemente. Se imaginan lo que va a ser el estruendo...

Ahora, imaginemos un pequeño pais donde todavia existe chance de dar una gran “revirada”  de la situación. Donde todavia, el número y calidad de sus habitantes, permite pensar, con esperanza, en una renuncia em masa a aspiraciones inútiles, desenergizantes, colocadas en su cabeza como verdaderos somníferos, através de mecanismos que cada uno debe descubrir.

Donde, sin precisar un gran colapso, las personas puedan tener la capacidad de simplificar sus vidas al máximo, lo que las tornará mas fuertes y útiles para su sociedad.

Donde la generosidad aleje decididamente al egoísmo, en las pequeñas acciones del día a día.

Aguardando entonces “la fuerza de la vida” llegando a sus corazones cada vez más, abriendo paso a la  inspiración que dicte los pasos a seguir, en el momento adecuado.

Tengo la convicción de que Uruguay es ese país posible.

 Y la oportunidad, ES AHORA!

                                                           Desde Campinas/Brasil,   Nelson Victoria