El  PAIS  ES  UNO      

“Un  economista que sólo fuera economista,
Sería un bien mediocre economista.”
Stuart Mill.

 

                                    

Por Pedro Hernández

El Uruguay tiene una economía estancada desde hace más de 50 años, lo reiteramos por que oficialmente nadie se da por enterado. Los padres de la “criatura” y sus mentores no quieren hacerse responsables de la misma. Tampoco esto es novedad.

El Dr. Carlos Quijano escribía en Marcha el 16 de julio de 1965: ..el país de los años 30 a la fecha, por lo menos, ha quedado al margen de la evolución del mundo. Replegado sobre sí mismo, dormido sobre sus laureles, arrullado y confundido por las propagandas, salvado apenas del pozo en ocasiones por conflictos que le eran extraños, despoblado y sin presión demográfica, ha vivido de las pocas reservas acumuladas antes. Como un rentista mediocre y ufano, cuya pedestre concepción de la vida y de la historia se resumiera en tres o cuatros dogmas idiotas, cobardes, envejecidos y de viejos: “ los países no se funden”; “siempre que llovió paró”; “ el Estado, en definitiva, pagará”; “de algún saldrán los recursos”.  Para los que vivimos la década del 60, nos parece hoy a la distancia, una  síntesis ajustada a la realidad de ese momento histórico y en gran medida la causa de la situación actual.

Pero lo más grave es que, lectores semanales de Quijano, no captamos la magnitud de sus escritos, dicho sea esto como una autocrítica personal y un humilde homenaje, al que durante la vida de Marcha, 35 años, no arrió los principios y  no desmayó, en la denuncia de que íbamos al despeñadero, que no demoró en llegar.

 Hay muchos que pensaron el Uruguay, en los 40y 50, pero ninguno como Quijano, por tantos años, con coherencia y voluntad inquebrantable.

Creemos no estar equivocados, al decir que Quijano, luchó solo, -cual Quijote- y no fué comprendido. Lo asumió con enorme dignidad,  prueba de ello lo escrito por él  en 1945: “Pero aunque es un penoso deber, preferimos decir la verdad que desagrada, a la mentira que halaga el común de los hombres. Bajo este signo hemos querido escribir estos artículos, sin esperanza de vencer”.

Creemos, estamos convencidos, de que hay una síntesis extraordinaria del Uruguay desde 1930 hasta la clausura de Marcha en 1974, que contiene elementos vitales para construir el Uruguay que Quijano y otros ignorados, soñaron y pensaron, que sigue esperando.

Sobre todo hay una línea de pensamiento ético y de moral pública que se trasunta en todos sus escritos, como un valor a recobrar, que sigue vigente y tan ausente.

Nos define, a nuestro juicio, la causa principal de la decadencia de la moral pública en la conducción del País, el manejo del estado, vía reparto de los cargos públicos, el conocido 3 y 2, fruto del “pacto del chinchulín”  del año 1931. Quijano fué un permanente y solitario crítico. “Más de una vez hemos dicho, por ejemplo, que el gran tema de nuestro tiempo aquí en el Uruguay y hoy, es desterrar la politización de los servicios públicos. Las leyes de octubre del 31, señala, con la aritmética y obligada repartición de los puestos, un gran retroceso en nuestra historia. Desde el 31 en adelante, casi treinta años, no hemos hecho más que remachar la aberración. La liberadora nacionalización, cumplida sin pausa ni alharaca, se vio contrariada por el turbio apetito de los politiqueros.

C.Quijano, Marcha 5 de agosto de 1960. Estamos recogiendo los frutos de lo que hemos sembrado.

 Con este manejo se sobornó al país, hemos escrito en artículos anteriores.

Reparto de cargos, institucionalizado en la constitución de 1951.

Quijano escribía al respecto, el 2 de abril de 1965: “La constitución del 51, por último, en cuya redacción participaron activamente los que se habían alzado contra el “pacto del chinchulín”, estableció sin pudores  ni eufemismos, el régimen del 3 y 2. Todo cuanto al Estado refiere o del Estado depende, pertenece exclusivamente a los dos partidos con la exepción de algunos islotes siempre amenazados como la Universidad. La libre empresa quedó a la vera del camino, aplastada por la apetencia de los cargos”.

Es brutal, ahí nace o más bien se consolida, al integrarse en la constitución, la impunidad política, terreno fértil para la corrupción de todo tipo y el tráfico de influencias.

 Se le dio categoría constitucional al manejo clientelístico.

Somos un país desinformado.

Creo que la tarea fundamental, para definir los caminos de reconstrucción del país, es a partir de asumir la magnitud del daño causado por el manejo clientelístico en los últimos 70 años. En primer lugar, el país ha sido “sobornado” con sus propios recursos, que otra cosa es, llenar la Administración del Estado por rigurosa cuota político-partidaria, 3 y 2 mediante al igual que los Entes Autónomos.

Hoy, los que ayer apludieron, son críticos. La ética en caída libre y la memoria bien escondida.

Los números son implacable testimonio.

Cuando se inicia el régimen del 3y 2, año 1931, los empleados públicos eran 30000, en el año 1955 eran 166000. La economía no crecía y los funcionarios se multiplicaron por más de 5.

 Este es el origen y la causa central de los problemas de hoy.

Quijano denunció durante la década del 40 y el 50 este clientelismo, señalando los problemas que sobrevendrían, como los que se opusieron a la política económica de los 90, fué criticado e ignorado.Los intereses partidarios y económicos, siguieron respaldando el modelo económico a partir de la confiscación de rentas del rehén- el agro.La fiesta parecía no tener fin.

 El poder repartido rigurosamente entre los dos partidos en el gobierno, es ni más ni menos que una verdadera dictadura política, que ató todas las decisiones del país, al interés partidario.

 La libre empresa atada a la política partidaria, por eso nos es tan raro que las empresas se fundan y los empresarios no. Que se socialicen las pérdidas. Que el nivel empresarial en general no sea eficiente y competitivo, si los riesgos estan cubiertos. Se cerró los espacios a una enorme cantidad de compatriotas que quedaron inhibidos, de servir al país en función de sus capacidades. Sometidos a la impunidad partidaria. Pero hemos adquirido la costumbre de discutir lo anecdótico y pasar por alto los problemas de fondo, como si la capacidad de pensar no existiera. Desde hace décadas nos estamos autodestruyendo y no lo percibimos. Es muy fuerte la costumbre de culpar a los demás, de nuestros problemas, como lo hacen los gobernantes. Todos los ámbitos de la vida pública quedaron sometidos al interés politico-partidario y nos hemos sonreído ante tal o cual acomodo, ante el arreglo de los parientes y amigos de los dueños del poder. No hemos meditado la magnitud del daño moral, ni hemos percibido que la economía depende para su desarrollo armónico de la cristalinidad en la conducción de la cosa pública. No hay ningún ejemplo en el mundo, de una economía sana y sólida, cuya conducción se nutra con personas elegidas, bajo un sistema clientelístico como el 3 y 2.

Es impensable la creación y la critica creativa en el marco de una dependencia partidaria.

 El País tiene una experiencia terrible en este sentido que corrobora la historia reciente y las tres crisis destructivas de la economía en los últimos 40 años, con la que está en curso.

 Una verdadera dilapidación de los recursos económicos y humanos, que hoy nos pasan la factura.

Tenemos una economía de parches, sobre parches, no hay Proyecto País, por tanto no hay políticas, solo medidas en la coyuntura.

Nada decimos de los números del costo social, desocupación, marginación y la emigración con la consiguiente perdida, de científicos, investigadores, obreros calificados y por sobre todo la juventud que se va desesperanzada de “esperar” el cambio.

Por eso decimos, como un acto de madurez y grandeza, todos tenemos que asumir la cuota de responsabilidad que nos cabe, por lo que hemos hecho y por lo que no hicimos.

No conocemos el país y hemos aceptado que los dos países, el urbano y el rural son una cuestión natural.

Pero el País es uno.

Ahí está el meollo de la cuestión, hemos aceptado un modelo económico  “facilongo”, construido a partir de la confiscación de rentas del agro-rehen- y a productor perdido, con todas las ineficiencias que esto conlleva.

Hemos aceptado las sucesivas crisis del agro como un problema de los productores, de sus ineficiencias, que las hay,  las cuales en gran medida, son por la falta de Política Agropecuaria.

Hemos diseñado medidas, con visión urbana, que los afectan y no hemos reparado en el daño que tambien causan a la economía en general.

Siempre se busca alguien, a quien cargar las culpas. País paradójico si los hay, nadie es responsable.

La verdad es que todo el país está  anquilosado. De la raíz a la copa..... Todo lo que nos permitió vivir a principios de siglo ya no nos lo permite, Carlos Quijano 16 de julio de 1965. Era un claro llamado a despertar, pero no pasó nada y los acontecimientos se precipitaron, crisis  bancaria y dictadura. La historia es un juez implacable, pero a ella debemos apelar para descubrir el camino a seguir.

Un muro a destruir y un manejo a desterrar, el clientelismo, la gran tarea política para recrear un país integrado. 

Hoy estamos en una crisis económica y social profunda, que se nos viene anunciando y que por mezquinos intereses político partidario, no hemos enfrentado.

El principal componente, es que tenemos una economía desintegrada, en la cual el actor más relevante –el agro- es rehén. En un próximo trabajo definiremos, lo que significa, “economía desintegrada” y agro sector “rehén.”

No podemos seguir creyendo que los problemas de hoy, no pasaron ayer. Ese es el error al que nos tiene atado la desinformación y nuestro fatalismo político.

Lo del título, el país es uno y  por él debemos ir, sin miedos y sin prejuicios.

Sólo nosotros debemos reecontrarnos, recreando un modelo país, ajustado a nuestra realidad, sin copiar nada.

                                                                                      Montevideo 2 de febrero de 2003