Montevideo 20 de 0ctubre de 2001
La memoria no tiene precio. Los frutos del clientelísmo político.
Hablando de lo “mismo” con los “mismos”.
Por Pedro Hernández
En los últimos cincuenta años el país asiste a un estancamiento de la economía Nacional que muchos consideran hoy de carácter estructural. Muchos defensores de esta política, hoy lo reconocen.
En este período, los mismos partidos y principales dirigentes se han rotado en el poder, en un ejercicio de democracia que por lo mínimo deberíamos cuestionarnos.
No podemos ignorar el manejo clientelístico del país en los últimos 70 años. Pero estamos como anestesiados.
Desde hace décadas hemos aceptado como normal una conducta inmoral en el manejo de la cosa pública vía clientelísmo político. El país deja de ser pensado en la década del 60.
Se han llevado adelante políticas según la visión y el interés de ciertos grupos económicos.
Todos los sueños, reforma agraria, fin del clientelísmo político y su secuela de corrupción y las aspiraciones de un país mejor y más solidario están cristalizados en el tiempo.
El país ha perdido el espíritu de rebeldía y lo del título, seguimos hablando de lo “mismo” con los “mismos”.
Con el agravante de que han emigrado alrededor de 500.000 personas y el ritmo actual inhibe el crecimiento de la población. El aparato productivo ha entrado en un proceso de destrucción o transferencia a precio vil cuya pérdida paga toda la sociedad.
El principal actor de la economía nacional y fuente del 80% de las divisas, el agro, está sumido en la peor crisis de los últimos cien años. Los números nos dicen que han desaparecido del orden de los 40.000 productores en los últimos 40 años y la población rural ha disminuido en 264.000 personas desde 1954, en un verdadero proceso de despoblación de la campaña.
La tierra es para el Uruguay lo que el petróleo es para los países árabes, un factor relevante de la economía. Más del 90%de la superficie del país es apta para cultivar algo, lo que se constituye en un récord mundial.Sin embargo no hemos definido un modelo agropecuario uruguayo sostenible y sustentable.La constante ha sido la inestabilidad.
La tierra patrimonio Nacional se sigue concentrando, muy lejos quedó el espíritu de la ley de creación del Instituto Nacional de Colonización del 12 de Enero de 1948, cuyo artículo 1ro dice:
“A los efectos de esta ley, por colonización se entiende el conjunto de medidas a adoptarse de acuerdo con ella para promover una racional subdivisión de la tierra y su adecuada explotación, procurando el aumento y mejora de la producción agropecuaria y la radicación y bienestar del trabajador rural.”
Hoy 54 años después, Colonización sólo maneja 500.000 hectáreas y la casi totalidad de los colonos con un gravísimo endeudamiento. Tampoco escapó al manejo político partidario.De seguir por este camino, pasaremos de la gente de campo a las sociedades anónimas con campo. No sabremos quienes serán los dueños de la tierra asiento de la nación.
Hoy estamos inmersos en una recesión, que ha entrado en el cuarto año, sin apariencia de cambiar en el corto plazo.
Una crisis bancaria sin precedentes en las últimas décadas.
Un endeudamiento enorme en los sectores productivos, en el caso del agro supera el 100% del PBIA (bancario y parabancario).
El endeudamiento del agro fuera de los bancos (estaciones de servicio, tributos municipales y nacionales, talleres, insumos etc.) arrastra a las economías del interior.
Pese a ello seguimos hablando con los “mismos”dirigentes políticos responsables directos de esta crisis, que se refieren a la misma como sino hubieran estado en el país en los últimos años.
Así ha funcionado el país en los últimos 50 años, nadie es responsable. Siempre los factores externos o el clima son los culpables desde la óptica oficial.
La gran pregunta: ¿ cómo se ha podido actuar con tanta impunidad a lo largo de tantos años?
¿Cuál ha sido el mecanismo que ha posibilitado a los “mismos” mantenerse en el poder habiendo causado tanto daño social y económico al país?
En la respuesta a esta interrogante estará el rumbo a seguir para encontrar los caminos de solución. El mecanismo utilizado, ha sido el control del poder mediante el reparto de cargos públicos, el conocido 3 y 2.
El instrumento que tuvo gran relevancia a partir de fines de la década del 50 fue el “club político”. Esta herramienta que forma parte del folklore nacional, no se le encuentra en países como Nueva Zelandia y Australia a los cuales se pretende tomar como modelo. Mientras hubo a quien confiscar recursos funcionó,los beneficiados no percibieron que se estaba desguazando al País. No importó saber como les iba a los que pagaban la fiesta “electoral”. El tráfico de influencias partidarias ha servido a muchos para conseguir trabajo, resolver problemas de todo tipo (quitas en deudas, acomodar a los amigos etc) fué el Caballo de Troya que envileció la moral pública de la sociedad en su conjunto y nos condujo a ésta crisis sin precedentes que está desintegrando al País. Crisis de valores, éticos y morales. Estamos perplejos, atontados, no sabemos que hacer. Nos hace falta la memoria histórica sin la cual no encontraremos las causas profundas de los problemas que conmueven a toda la sociedad. El tráfico de influencias partidarias sirvió además para; trámites pronto despacho de jubilaciones (un derecho), sacar jubilaciones truchas (sin tener los años requeridos), etc.
El Dr. Carlos Quijano escribía en Marcha del0 7 de abril de 1961; “¿cómo no pensar que la absurda, gravosisíma financiación de nuestras Cajas de Jubilaciones y Asignaciones Familiares, está conspirando contra el desarrollo económico del país?
Las cotizaciones excesivas que gravan a patronos y obreros son, también por demagogia e incompetencia, otras tantas sumas que se extraen al esfuerzo creador, a pesar de lo cual hemos sido incapaces de echar las bases de un seguro social que cubra todos los riesgos. Le hemos dado al país la convicción criminal de que el trabajo es una maldición. Hemos creado la psicosis de la jubilación. Hemos prostituido a la gente, a toda la gente que procura con el mínimo esfuerzo -es ya un vicio- la mayor ventaja a costa del Estado, como si el Estado les fuera ajeno.
Un cuerpo extraño al cual hay derecho a solicitarle todo y que tiene la obligación de darlo todo. El sistema jubilatorio en general, es entre nosotros, un gran despilfarro y estamos entregando a los de hoy unos pesos más, a costa no solo de los que mañana llegarán también a viejos, sino lo que no es menos grave, a costa del desarrollo del país y de su producción presente y futura”.
Leer esto a más de 40 años y su cumplimiento casi profético, decimos angustiados también con Quijano: “cuanta miopía y demagogia, que es en definitiva una forma de miopía”.
Otras expresiones del manejo clientelístico, fue la colocación de ciudadanos en cargos públicos sin ningún requisito salvo la adhesión partidaria o cumplir con algún amigo; llenar los cargos de los entes por cuota partidaria (3 y 2) sin importar su idoneidad y muchas otras figuras en un claro ejemplo de corrupción.
No hay sector de la administración del estado que haya escapado al trafico de influencias partidarias.
Con este manejo se sobornó a la ciudadanía con sus propios dineros.
Gran parte de la población a aceptado esta conducta como algo normal. Se fue creando así una red de dependencia que hoy inunda todos los estamentos de la sociedad. Hemos perdido la capacidad de pensar sin ataduras y prejuicios. Esto debilita la capacidad de reacción y el espíritu de autocrítica mínimo, para corregir errores. Lejos estamos de darnos cuenta cabal de la magnitud del daño hecho al país, por este manejo de la cosa pública.
El que más que menos ha utilizando un contacto para sacar adelante o acelerar algún trámite.
En pocas palabras, el país se fue inmoralizando al aceptar como natural estos manejo de los recursos públicos. Esto le quitó cristalinidad a la conducción del estado y así no se pueden llevar adelante políticas país, que deben continuar más allá de los gobiernos.Carecemos de un proyecto País.
Al no haber reglas de juego claras y controlables, hay lugar para el clientelísmo.
Por algo todo se recibe como un “favor” de los políticos, en los gobiernos de turno.
Hemos caído a un nivel muy bajo de conducta republicana, ya que pedimos favores en lugar de reclamar nuestros derechos y reglas claras a los gobernantes. No hay política de nada, solo soluciones en la coyuntura, parche sobre parche. Siempre pateando la pelota para adelante o como dice el dicho,” el que venga atrás que arree”.
En este ámbito, el manejo de la economía no podía seguir otro camino que el que muestra hoy.
Sin cristalinidad no hay discusión y análisis profundo más allá de lo partidario.Así la creatividad queda mutilada y los mejores emigran en busca de ambitos donde expresar sus potencialiades que el País no les proporciona.
Todas estas crisis casi cíclicas, de vaciamiento de bancos, endeudamientos en el agro y en la industria son la consecuencia del manejo clientelístico del estado.Todo lo que nos pasa, hace años que se anticipaba y además nos pasa cada 20 años sin que hayamos aprendido la lección.
Hemos vivido con gran hipocresía, sin asumir, la creciente cantegrilización, que tiene más de 40 años y la profundización de las desigualdades sociales.
Hoy como remate estamos ante un nuevo fenómeno, los asentamientos irregulares, secuela de la acumulación de crisis no resueltas.
La explicación es muy clara, todo está teñido de lo partidario, por encima del interés nacional. Los proyectos se manejan con la visión electoral y el crédito, herramienta fundamental para el desarrollo, no escapa a ese manejo.
Los estudios de viabilidad técnico económica, se definen al final de acuerdo a las influencias políticas. Esto ha resultado nefasto para la economía del país.
Los créditos no recorren sólo los caminos técnicos, sino también la decisión partidaria.
Así aparecen los créditos a los amigos y los créditos por influencias. Un ejemplo claro son los niveles de endeudamiento de algunos actores, que muestran claramente que por decisión política en algunos, las garantías no cubren ni de cerca.
En otros casos se ve claramente la decisión político-partidaria de seguir dando crédito a sectores que están muy mal, como el agro en los 90.
En realidad se estaba ocultando el impacto de la política monetaria. Si el BROU dejaba de dar créditos, quedaba al desnudo los efectos de la política cambiaria(atraso cambiario), responsable en gran medida del endeudamiento de los productores.Por interés electoral no se asumió la magnitud del mismo.
Por eso digo, que más allá de lo económico el país tiene un problema político, ético y moral. De seguir ésta conducta en la conducción de la cosa pública, no habrá soluciones de fondo.
Tiene que haber un gran sinceramiento de la sociedad, asumiendo la responsabilidad que le corresponde a cada uno, por acción u omisión.
Tenemos que abrirnos la cabeza, sin miedos ni prejuicios. La sociedad civil está enfrentada al mayor reto de las últimas décadas. Deberá salir de la pasividad, no se puede actuar más, pidiendo favores sino reclamando derechos.
Ningún interés menor (económico, partidario, etc.) nos puede impedir tener la visión de un país integrado que tenemos que construir, para generar credibilidad y superar la desesperanza.
El país de las chacritas, funcional al manejo partidario se agotó, no hay más lugar para los corporativismos. Un país integrado, en la cual todos los sectores interactuen en un pié de equilibrio, es la única forma de hacer un esfuerzo conjunto para salir de la crisis.No puede haber más sectores rehenes en el modelo económico a construir.
A los gobernantes les digo que la impunidad y la corrupción le ha quitado demasiado “oxígeno” al país, bueno seria, un gesto de grandeza mínimo que permita a la gente creer que seguir luchando no terminara en otra frustración. ”No hay salida por las vías a las cuales, por pereza o por cobardía o por comodidad, estamos habituados.Todos no somos asesinos. Pero todos somos prisioneros.Prisioneros aqui, en este rincón del mundo, de nuestra incuria y de nuestra incapacidad”Así escribia en Marcha El Dr. Carlos Quijano el 16 de julio de 1965.Palabras proféticas que no fueron recogidas en su tiempo y que hoy nos convocan.