Año III - Nº 124 - Uruguay, 01 de abril del 2005

 

 

 

 
Productos básicos
Sus precios en la mira del gobierno
Escribe: Ernesto Martínez Battaglino

 

El diario El Observador del día 30 de marzo, comenta la intención del Presidente Vázquez de extender la experiencia llevada a cabo por el Ministro Mujica con los cortes de carne denominado "asado", a por lo menos buena parte de los productos de la canasta básica.

Esta medida, a primera vista simpática y efectista para el beneplácito popular sin mayor exigencia de análisis, es una película que ya la vimos con resultados más o menos halagüeños en un corto plazo, pero con terminación desastrosa a no mucho andar, al desencadenar, indefectiblemente, en la escasez de tales productos tarifados por decreto y desembocando en las consabidas "colas" para sus adquisiciones, hechos previos a la especulación y a los aumentos compensatorios en otros productos, dado que la economía no resiste precios ficticios, si no están ajustados a una realidad que contemple costos y ganancias, reales y razonables.

Ante esto, El Observador comenta:

"Alentado por el éxito obtenido con la rebaja del precio del asado en su primera negociación con los empresarios, el gobierno analiza extender la medida a otros productos de la canasta básica de alimentos. La administración de Tabaré Vázquez pretende lograr una disminución de los precios de otros alimentos básicos mediante el diálogo con los sectores productivos, pero está dispuesta a regular esos valores por decreto de no lograr acuerdos".
 
Medidas de este tipo solo pueden ser reales si se logran con acuerdos con productores, industriales y comerciantes, pero dentro de un lapso limitado, no demasiado extenso, y solo para ser aplicables en momentos de crisis y hasta que la situación que lo provoca finalice o permita que la economía se vaya regulando sola, por la oferta y la demanda.
 
Pero tan entusiasmado ha quedado el presidente Vázquez con el "éxito" de su Ministro Mujica, que según El Observador, el primer mandatario expresó: 

"El presidente de la República admitió anoche que su administración seguirá los pasos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en el tema de la carne. El ministro de esa cartera, José Mujica, logró que la industria frigorífica redujera esta semana un 23% el precio del asado luego de anunciar el secretario de Estado que estaba dispuesto a bajar por decreto el costo de ese corte de carne"... “Estamos trabajando (para bajar el precio de otros productos) en la línea del Ministerio de Ganadería”... "Vázquez dijo que su gobierno apostará al diálogo con los sectores productivos –tal como lo hizo Mujica– aunque admitió que se actuará con firmeza de no lograr los resultados esperados."

Esta actitud demostrativa de autoritarismo del Dr. Vázquez, es difícil que logre hacer llegar a buen fin sus propósitos, si éste no toma solo el camino del diálogo y del acuerdo científico de los precios a acordar. Además, el entusiasmo con que tomó el gobierno el haber logrado el manifestado 23% de rebaja al público del precio del asado, que por otra parte es por un máximo estimado de 60 días, lo que no se dice, es que, dentro de la oferta de los frigoríficos para avenirse a la tal rebaja, va implícito el nuevo "corte" de 13 costillas y sin la parte de su habitual pulpa. En definitiva, más hueso y menos carne. 

En cuanto al listado a regular, el mismo diario El Observador expresa: "Los productos usualmente considerados de primera necesidad son el pan blanco común y la galleta de campaña, el pescado, la carne y menudencia (frescos, congelados o enfriados), los aceites comestibles, el arroz, la harina de cereales y los subproductos de su molienda, las pastas y los fideos, la sal para uso doméstico, el azúcar,la yerba, el café, el té, el jabón común, las grasas comestibles y la leche."

Ante esta cantidad de rubros, en buen lío se ha metido el gobierno, del cual, igualmente le deseamos suerte, dado que si realmente consigue algún tipo de rebaja por un tiempo prudencial, siempre le vendrá bien a los menguados bolsillos de la población. Por lo menos el pan blanco común, la galleta de campaña y la leche, son los únicos productos que por ahora se vienen regulando sus precios por decreto desde tiempos inmemoriales. Veremos como resulta con el resto. 

Haciendo el bosquejo de lo que será el próximo Presupuesto General de Gastos e Inversiones, que por mandato Constitucional se debe de presentar antes del 31 de agosto de 2005, el presidente reunido en Consejo de Ministros, luego de tratar otras cosas además de lo comentado sobre el propósito de regular el precio de los productos de la canasta básica, se definió lo que será la política de "gastos" a seguir. Sobre tal tema, también El Observador expresa: "Vázquez también habló ayer de la reducción de los gastos y las inversiones en el Estado, que ubicó en el orden del 10%."

Llama la atención esto último, dado que, tradicionalmente, la fuerza política hoy en el poder, siempre sostenía que el Estado debía de ser la máquina proveedora de trabajo y del movimiento económico del país, por lo que consideraba que eran prioritarias sus inversiones, reprochándole incluso al anterior gobierno, que por el mal momento sufrido en su período, se vio limitado en ingresos y sobrepasado en gastos, por lo que no tuvo más remedio que bajar inversiones y dejar muchos proyectos por el camino ante la imposibilidad de contar con las disponibilidades necesarias, que si se distraían en ciertas inversiones, sin duda afectarían otras prioridades de mayor importancia aún si no se atendían en tiempo y forma, dentro de aquella vorágine de contratiempos económicos y financieros que se sufría. Así y todo, el EP.FA.NM. no perdió oportunidad de reprochar sin atenuantes el que el anterior gobierno limitara sus inversiones y el de exigir, igualmente (¿y cómo?) que invirtiera en obras y proyectos que dieran mano de obra.

Pero más aún asombra, que si bien el país y buena parte de nuestros compatriotas están todavía sufriendo las consecuencias de aquellos malos años, es bien reconocido por todos que a partir del año 2003 se viene repuntando, al extremo de haberse cerrado el ejercicio 2004 con los índices económicos más altos jamás logrados, de más del 12% del PBI y con perspectivas de seguir siendo un año similar el 2005, por lo que parecería contradictoria la decisión del gobierno, tanto política como económica, y más teniendo en cuenta lo que siempre ha sostenido en cuanta tribuna se ha expresado.

¿Entonces, porqué esa reducción en gastos e inversiones del 10% en un momento mucho mejor?