Año III - Nº 124 - Uruguay, 01 de abril del 2005

 

 

 

 

 

OTRA QUE SAPO CRUDO
por Helena Arce

Hace un tiempo a raíz de las célebres culebras del hoy Ministro de Ganadería, le preguntaron al hoy Vicepresidente de la República que opinaba al respecto y me quedaron grabadas sus palabras: "Para hacer política hay que estar dispuestos a desayunar todos los días un sapo crudo".

Me quedaron grabadas, pues diferentes hechos ocurridos en lo que va de los últimos años me han hecho sentir que tiene razón el Sr. Rodolfo Nin Novoa, el dedicarse a la política en este Uruguay de hoy, expone a la vida privada de los hombres públicos a ser vapuleada vergonzosamente.

Hay uruguayos hoy dispuestos a vilipendiar los sentimientos mas caros de todo ser humano, y a vapulearlo sometiéndolo al escarnio público. Así nuestros políticos por dedicarse a esa profesión deben desayunarse a diario más que a un sapo crudo, o abrazarse a una culebra, deben ver como en esta sociedad, hasta hace algún tiempo acusada de pacata por algunos, se van perdiendo las más mínimas normas de respeto hacia la intimidad y el buen honor de las personas.

Así vimos situaciones presentadas contra diferentes candidatos de los distintos partidos:
En su momento se acusó al Dr. Vázquez: de haber colaborado con la dictadura militar, simplemente por haber como todos los que debimos fumarnos lo mejor que pudimos esos tristes años, seguido viviendo, manteniendo a su familia y debiendo, como debimos todos alguna vez, mascullar rabia por dentro y aceptar diferentes situaciones que nos permitían trabajar, estudiar, en fin vivir. Y por ello la mayoría de nosotros no debimos empeñar nuestro honor, no debimos pasar la línea ética que separa al ser humano del "humanoide".

Luego se planteó en pleno Parlamento que a la madre del Senador Luis Alberto Heber, asesinada por manos anónimas a través de los tristemente famosos vinos envenenados, habían sido enviados por miembros del Partido Nacional. Y vimos al Senador deber afrontar tan terribles acusaciones, siendo miembro del Directorio de dicho Partido.

Al senador Larrañaga, entonces candidato a la Presidencia del Partido Nacional se .lo acusó de violencia doméstica, y debimos ver como su señora esposa debió afrontar la vergüenza de tener que negar esas acusaciones..

Ahora el gremio de ADEOM () le exige al Dr. Pedro Bordaberry que enjuicie públicamente a su padre, no pretenden que el diga que es demócrata, lo que podría tolerarse, le piden que públicamente diga que, repudia lo hecho por su padre.

Nadie me podrá acusar jamás de haber estado a favor de la dictadura, ni apoyar lo que el padre del actual candidato a la Intendencia capitalina hizo, pero sinceramente condeno el hecho, se podrá no votar al candidato colorado, por no conformar su actitud, su propuesta, pero me parece de una desubicación inaudita juzgarlo por las actitudes de su padre, cuanto . más atroz exigirle que lo enjuicie públicamente.

Se podrá opinar sobre la actuación que el Dr. Bordaberry hizo durante su gestión ministerial, podrá preguntarle como se plantea su posible gestión municipal, pero exigirle a un hijo que enjuicie públicamente a su padre, sobre hechos en los que él evidentemente, dada su edad, no formó parte, es vergonzoso.

Alguien me decía que insólitamente en estos momentos de la vida del país, donde soplan nuevos vientos para el Uruguay, la actitud de la gente se ha vuelto a radicalizar,
como ocurrió en la década de los 70. Sinceramente pienso que estamos peor, pues ya no solamente nos exigimos entre nosotros definiciones retrógradas, sino que en alas de una patología siquiátrica nos hemos vuelto aun más intolerantes , al extremo de pasar límites de convivencia democrática, que antes jamás un uruguayo hubiese sido capaz de saltearse.

El amor hacia los padres es algo inherente al ser humano, la necesidad de justificar las actitudes asumidas por estos, aunque uno no las comparta, es imposible de soslayar, aunque uno sepa en su interior que tal vez hubiese podido actuar distinto. Nadie en sus cabales puede exigirle a una persona que insulte a sus padres, menos que los enjuicie públicamente. La familia como la base de nuestra sociedad, el amor entre padres e hijos está consagrado en nuestra constitución, y los errores de los padres no se heredan, o por lo menos no debieran.

Le seguiré recriminando al último Presidente Constitucional, antes del retorno a la democracia en 1985, su golpe de estado, su no cumplir con el juramento de honor de defender las leyes y al Constitución de mi país, pero a él, a ninguno de sus hijos, ni nietos.

¿Debemos echar de la faz de la tierra a todos los seres, cuyos ancestros hayan cometido un hecho contrario a la ética? Calculo que nos quedamos sin habitantes en el planeta.