Año III - Nº 124 - Uruguay, 01 de abril del 2005

 

 

 

 
LOS PRESOS
¿VICTIMAS O
VICTIMARIOS?
por Marcos A. Temesio

Dos respuestas pueden aplicar a esta interrogante. Inicialmente son victimarios que sometieron de una u otra forma a alguna persona u organización causándole algún tipo de daño material, económico, físico y/o moral. Ahora bien, cuando luego del debido proceso judicial, pasan a engrosar las filas de reclusos hacinados en nuestras cárceles, se transforman en víctimas de un sistema, que lejos de pretender su regeneración, se limita a funcionar como un simple depósito de seres humanos que en algún momento desgraciado de sus vidas optó por infringir la ley.

Esta situación de superpoblación de las cárceles, que presentan numerosas carencias tanto desde el punto de vista material como moral, no justifica de ninguna manera el proyecto del Ministerio del Interior de liberar un gran número de presos. Quien haya cometido un delito, debe purgar su pena, y la justicia mediante los procesos establecidos en el Código Penal, es quien determina el carácter y la duración de la misma.

Hasta este punto el sistema viene funcionando aparentemente bien, pero ¿qué pasa cuando los reclusos son internados en la mayoría de los establecimientos carcelarios del país? ¿Qué actividades realizan para encarar esa regeneración de la que tanto se habla?. Me animaría a decir que ninguna, lo que queda demostrado por la alta reincidencia a delinquir de aquellos que son liberados luego de cumplir su pena. Resulta absolutamente ilógico pensar que un individuo, luego de permanecer varios años en un ambiente de perversión y ocio, pueda reinsertarse en la sociedad, conseguir un empleo que le permita vivir decorosamente y no recaer en la misma actitud que anteriormente lo llevó a prisión.

La solución a este problema está al alcance de la mano, y francamente no comprendo como los anteriores gobiernos no la pusieron en práctica y el actual no la implementa de inmediato. Se manifiesta reiteradamente la preocupación del gobierno por los derechos humanos de los presos, lo cual es muy loable, porque los presos no son animales sino seres humanos que por serlo tienen derecho a que su dignidad sea respetada. Que mejor forma de respetar la dignidad de una persona que proporcionarle un trabajo que, le permita ocupar su tiempo ocioso, le haga sentirse útil a sí mismo y a la sociedad, y le otorgue al ser liberado la posibilidad de contar con una cierta cantidad de dinero, que mediante los mecanismos adecuados pueda utilizar para sobrellevar el proceso de reinserción en la sociedad.

Todo esto puede parecer una gran utopía, pero es totalmente viable si las autoridades ponen en práctica un plan de utilización de mano de obra inactiva, que puede ser aplicada en un sinnúmero de situaciones, como por ejemplo la remodelación de escuelas públicas, de hospitales, o la pavimentación de toda la red vial de la Costa de Oro entre otras. Si la Intendencia canaria encara esta obra, probablemente deberá hacer un llamado a licitación, lo que encarecerá mucho su concreción, pero si solamente pensamos en la forma en que la administración central pueda apoyar a esa comuna en la adquisición de los materiales necesarios y la dirección técnica para los trabajos, la mano de obra se podría cubrir con reclusos. Esto permitiría, con el consiguiente ahorro en el total del proyecto, mejorar las condiciones de vida dentro del penal, y crear un sistema de cuentas bancarias especiales, mediante las cuales cada preso podrá ir acumulando, de acuerdo a su trabajo, un cierto capital que podrá utilizar al ser liberado.

Las cárceles se han transformado en una enorme carga para la sociedad, porque es de los dineros públicos de donde sale su manutención, pero de poner en práctica estas ideas, se podrían mantener por sí mismas, lo cual se traduciría en un acto de justicia, ya que ningún ciudadano que viva dentro del marco de la ley, debería estar obligado a volcar parte de sus impuestos para mantener a quienes los han perjudicado y por ello se encuentran tras las rejas purgando una condena.

Estimados lectores, ahora que les he expresado mi punto de vista los exhorto a responder a la siguiente interrogante: ¿La solución al problema de superpoblación de las cárceles es liberar a los presos?.