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Año V Nro. 336 - Uruguay, 01 de mayo del 2009   
 
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Visión Marítima

 
Fernando Pintos

Crisis y Fiebre Porcina (¡Oinc! ¡Oinc! ¡Oinc!)…
Un asunto que parecería ser… ¡Bien puerco!

por Fernando Pintos

 
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         Desde elprincipio de esta «pandemia» de la «Fiebre Porcina» (¡Oinc! ¡Oinc! ¡Oinc!), la «Gripe Porcina» (¡Cochi! ¡Cocni! ¡Cochi!), o cómo demonios quieran llamarle (¡Ejem! ¡Ejem! ¡Ejem!), me volví en cierta medida shakespeareano… Es decir, que aspiré dos o tres veces —más bien fueron cuatro: una en dirección a cada punto cardinal del planeta) y después saqué como conclusión lo siguiente: «Algo huele muy mal en Dinamarca»… Aunque… ¡Perdón! El término más adecuado debió ser: «apesta». Fiebre porcina… La pandemia de los puercos. O de los chanchos, depende de qué tan tradicionalista sea, usted, en cuanto a terminología uruguaya. Si bien… Verán ustedes: debido a que los pobres chanchos son, en realidad, un poco… Digamos que «cochinos», no suelen obedecer a la civilizada costumbre de oler bien. Antes bien, ¡todo lo contrario! Por regla general, huelen mal; y cuando no es así, huelen todavía peor… ¡Y no sería de ninguna manera extraño que apestaran!

         Con todo lo antedicho, pretendo explicar que no suelo ser presa fácil de los cuentos chinos, ni los de cualquier otra procedencia geográfica. Mi opinión, con respecto de la «Fiebre Oinc, Oinc, Oinc», es que el asunto apesta a negociado turbio de las grandes farmacéuticas internacionales. De esos conglomerados de voracidades y voraces que, fabrican determinado medicamento con un costo de US$2 (caja, etiqueta, frasquito y publicidad ya incluidos), pero lo hacen llegar al público a un precio no menor de US$50 ó US$60, porque… ¡Se trata de un medicamento muy importante para curar esto, aquello o lo de más allá!… En una palabra; alegres estafadores. Igual que los delincuentes que manejan el negocio de la telefonía celular. Igual que los delincuentes que manipulan el negocio de las tarjetas de crédito. Igual que los mafiosos que hacen malabares con el negocio de los bancos. Igual que los archimafiosos —estilo Bill Gates—, que venden cualquier programa de Software, que unitariamente no pudo costarles más que unos US$8 ó US$10, en cuando menos US$500 ó US$600, porque, «se trata de el último adelanto en el campo de la conputación»… Y, ya que estamos hablando acerca de Gates & compañía, traeré a colación, a manera de ejemplo ilustrativo, tan sólo una pequeñez: el infinitas veces cacareado «Efecto Y2K»…

         ¿Acaso alguien se recuerda, hoy día, qué demonios fue el «Efecto Y2K?… ¿Nadie? ¡Ah!… ¡Ya me imaginaba! Entonces, les refresco la memoria.  Durante todo el año 1999, los delincuentes que se dedican a mercar con el negocio de las computadores, lanzaron una formidable campaña mediática. Cuando llegara el año 2000, decían, las computadoras, todas ellas programadas hasta esa fecha, colapsarían y con ello provocarían una debacle de la civilización… ¡Sería el caos! ¡El mundo entero se iría por el water closet! ¡La civilización nunca podría recuperarse de un golpe semejante! Etcétera, etcétera (¡Oinc! ¡Oinc! ¡Oinc!)… ¡Y todo el mundo tenía que ir, corriendo como alma que se estuviese por llevarse el diablo, a poner al día sus preciosas computadoras, para escapar a aquellos terribles peligros apocalípticos!  ¡Ay! ¡Ay!… ¡Cuidado que viene el lobo feroz!…

         Tremenda campaña mediática… Lo cual, por supuesto, cuesta mucho dinero, para sobornar medios, periodistas y columnistas. Todo un año 1999 de tensión y pánico. Pero… Apenas hubo transcurrido el 1º de enero de 2000, ¡ni tan siquiera una mosca se había estrellado, atontada y errática, contra el ventanal de algún aeropuerto… ¡Y ni digamos de los grandes edificios y centros comerciales! Por supuesto, no pasó absolutamente nada… ¡Incluyendo una lógica tormenta de demandas criminales de los principales gobiernos del mundo desarrollado, contra los delincuentes que fabricaban Software y Hardware! Bueno, en realidad sí pasó algo… Más de US$500 mil millones adicionales  pasaron, entre el 1º de enero de 1999 y el 31 de diciembre del mismo año, a los bolsillos de Bill Gates y sus colegas mafiosos de la industria de la computación. ¡Pavadita de cifra! ¡Apenas US$500 mil millones! Una «pavada» insignificante, tal como la suba desmesurada del petróleo, seguida por una inesperada y abismal caída («¡Cientos de miles de millones de dólares que se perdieron!»… Sí, por supuesto: en los bolsillos de un montón de vivi9llos y estafadores globales)… Y tal como la «Guerra de Afganistán», la «Guerra de Irak», y tantas otras infames estafas por el estilo.

         Todo el preámbulo que acaban de leer viene a colación porque, esta misma semana, y en plena coincidencia con mi vocación shakespeareana, llegó —obviamente, desde México— a mi computadora un mail que me gustaría compartir con todos ustedes. Y aclaro que cada cual está en su derecho de sacar conclusiones propias al respecto.

«…El pasado 2 de abril durante la reunión del grupo de G7 integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania, Italia y Japón, se dieron dos conclusiones fundamentales.
1º) La economía mundial necesitaba un cambio.
2º) El FMI. Destinaría US$500 mil millones de dólares para ayudar a las economías emergentes (países pobres dispuestos a colaborar), pues bien los dados estaban en el aire.
3º) Luego vino la reunión privada del presidente Obama y Felipe Calderón, el 16 y 17 de abril de 2009.
Sorpresivamente, el pasado jueves 23 de abril, el Presidente de México convocó a una reunión de emergencia con su gabinete, y ya por la noche, el Secretario de Salud José Ángel Córdoba Villalobos anunciaba, en cadena nacional, la aparición del virus de la influenza, y las medidas inmediatas, tales como la suspensión de las clases a todos los niveles en el Distrito Federal y el Estado de México.
El 24 de abril, el G7 declara que la economía mundial debería ponerse en marcha este año, y que se lanzarían todas las acciones necesarias para ello.
Finalmente, lunes 27 de abril, la empresa farmacéutica Sanofi Aventis anuncia que inyectará 100 millones de euros en una nueva planta de vacunas y donará 236.000 dosis a México, como apoyo al control de la enfermedad.
De todo lo anterior veamos lo siguiente:
2. Desde hace más de dos años, la industria farmacéutica a nivel mundial tenía problemas financieros por la baja en la venta de medicamentos.
2. Si no creas guerras crea enfermedades (la economía mundial debería ponerse en marcha).
3. México es perfecto trampolín para lanzar la enfermedad. De aquí saldrían turistas a diferentes partes del mundo. Curiosamente, los países que reportan enfermos que estuvieron en México, y que están reforzando su cerco sanitario, son aquellos que integran el G7… ¡Que raro!
Lo que pasará esta semana que viene: muy probable, la suspensión de actividades en todas las empresas del Distrito Federal y Estado de México. Ya las clases se suspendieron hasta el día 6 de mayo, donde el Gobierno hará un análisis de la farsa y verá «conveniente» o el que siga, o la declaración tan estudiada: “gracias a las medidas que se tomaron a tiempo y el apoyo de la ciudadanía pudimos controlar la enfermedad”.
4. Hay que pensar de qué se está hablando a nivel internacional ahora: ¿del virus o de la crisis financiera?… Esto, de antemano es un alivio  para el Banco Mundial y las bolsas del mundo.
Distribuye este correo a todos tus contactos no se vale nos  quieran ver la cara como lo han hecho en el pasado,  (chupacabras, ovnis, leche contaminada, etcétera)
Y si puedes, saca copias para la gente que no tiene internet. Esta gente, como siempre, es la más afectada. Mira los noticieros y comprobarás que las ventas de las farmacias se han incrementado y el costo de las máscaras «protectoras» ya sobrepasó el dólar la unidad…  Imagínate las risas de quien esto orquestó, al ver a la gente con sus respectivas máscaras «protectoras».
Y pensemos, además, en lo siguiente:
1. Si realmente el «mal» es tan contagioso, ¿cómo y dónde están las familias de los muertos?
2.  Si la influenza porcina es una mutación del virus original de los cerdos, entonces el brote de la infección debería haber comenzado en el campo, y no en las ciudades.
3. ¿Por qué no han mostrado una entrevista con algún enfermo? (se ha visto que entrevistan a familiares, diciendo que su familiar está enfermo y que ya está estable, gracias a los medicamentos, pero si el familiar ha estado en contacto directo con el virus… ¿No es lógico que esté enfermo, o en cuarentena?)
4. ¿Por qué no han dicho el nombre del retroviral que está “curando” a la gente presuntamente enferma?…».

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