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Nuestros vecinos El rival también juega
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| por Julio Dornel |
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El municipio de Chui es en la actualidad el más meridional de Brasil, limitando al norte por el municipio de Río Grande, al este por el océano atlántico, al oeste por la Laguna Merín y al sur por el departamento de Rocha.
Se trata de un municipio esencialmente agrícola pastoril, vendiendo anualmente una cantidad importante de cabezas para los mataderos y frigoríficos de Pelotas y Río Grande.
Antiguamente la única ruta que cubría los 256 kilómetros entre Chui y la ciudad portuaria de Río Grande era la costa atlántica con sus arenas movedizas y sus crecientes nocturnas.
La primera etapa del ómnibus que hacía el recorrido dos veces por semana culminaba en el Faro del Albardón que con su alcance de 17 millas guiaba las embarcaciones que surcaban el atlántico.
Durante este trayecto era fácil encontrar navíos naufragados durante el siglo, cuyas tripulaciones se afincaron muchas veces en las costas rochenses. La Barra brasileña se presentaba finalmente como un punto privilegiado para los veraneantes que disfrutaban junto a los baños de mar de la piscina natural de agua dulce que ofrecía la desembocadura del arroyo Chuy.
En los primeros metros de territorio brasileño el faro de La Barra con un alcance inicial de 25 millas, luego desplazándonos hacia a frontera el marco Internacional Nº 2 construido por el General Andrea en el año 1852.
Hay muchas cosas que debemos tener en cuenta cuando señalamos las bellezas naturales de nuestro país o las ventajas económicas que ofrecemos a quienes nos visitan durante la temporada veraniega.
En primer término la proximidad con uno de los Estados brasileños que mantiene tradicionalmente uno de los mayores índices de desarrollo económico, la fertilidad de su suelo, las riquezas naturales y la visión de sus empresarios puesta al servicio del turismo y otros emprendimientos.
Río Grande del Sur ocupa el 3.32 % del área total del país lo que representa 282.184 kmts2, colocándolo en octava posición entre los estados brasileños. Además y este es un dato a tener en cuenta por nuestros operadores y hombres de gobierno, el Estado de Río Grande dispone de 622 kilómetros de costas oceánicas de incalculable riqueza pesquera sin explotación adecuada y una frontera con nuestro país que se sitúa en los 1000 kilómetros aproximadamente.
Se trata de uno de los estados ganaderos por excelencia con cifras millonarias de bovinos, ovinos, porcinos y equinos, siendo además uno de los principales productores de lana del país y ocupando la primera posición entre los productores de tabaco, yerba – mate, trigo, arroz, cebada y soja.
Se destaca además la producción de papa, boniatos, banana y uvas lo que ha facilitado a la formación de una poderosa industria de bebidas alcohólicas de alta calidad. Los vinos de Río Grande son los mejores del país y muchas variedades han obtenido diversos reconocimientos en el extranjero.
El litoral oceánico se extiende por 622 kilómetros y está formado por una sucesión de playas de finas arenas que culminan en la desembocadura del arroyo Chuy en el Atlántico.
Entre las más famosas podemos señalar Torres, Capao de Canoa, Tramandaí, Imbé y muchas otras que están en condiciones de competir con las playas rochenses en igualdad de condiciones. No debemos olvidar que el rival también juega.
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