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Un buen gobierno es buen negociador
por Carlos Caggiani
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Vivimos en el mundo de las negociaciones.
Desde que nacemos estamos negociando un llanto por un poco de leche.
Cuando comenzamos a crecer, seguimos usando buenas notas en la escuela, un buen comportamiento, hacer mandados y satisfacer al quien nos proporciona algo.
Lo mismo hacemos en los trabajos y en las carreras que seguimos… esa negociación es lo que en realidad nos deja llegar a donde queremos llegar. Los mejores negociadores llegan más lejos que los que no quieren o no saben negociar.
Lo difícil es el negociar para otros. Negociar para que algo beneficie a los demás y no a nosotros mismos.
Ese es el problema que tienen los gobiernos, porque ellos son votados para negociar por el bienestar del pueblo, o sea no para ellos, sino para su gente. Saben que tienen un tiempo corto para lograrlo y la mayoría no piensa en la continuación. Trabajan y negocian para ellos sin importarle el bienestar de terceros.
Los países que han quedado relegados a su pasado, que económicamente están sufriendo por malos gobiernos anteriores y actuales, tendrán que afrontar un sufrimiento y una austeridad mayor para poder volver a remontar. Es como algo que se dejó de mantener y ha sufrido daños mayores. Esos daños costarán más que si se hubiesen mantenido debidamente. Entonces, no es muy fácil, encontrar un gobierno o gobernantes que pasen por ese estado de bajada necesario para lograr un futuro a largo plazo y que puedan tener una continuidad durante los gobiernos futuros. Por otra parte, los países que han sabido salir de niveles de pobreza, han manejado los momentos de reconstrucción negociando con obreros y patronos que estuvieron de acuerdo en ajustarse los cinturones para llegar a tener un mejor futuro.
Generalmente, cuando un mal gobierno comienza a gobernar un país, quiere hacer crecer la economía a fuerza de contribuciones de los industriales y pueblo. Se enfocan más que nada en sacarle al rico creyendo en esa ficticia repartición de bienes, en vez de tratar de que el que tiene invierta y cree fuentes de trabajo para que todos puedan salir adelante, que es lo que hacen los buenos gobiernos.
Aumentar los costos al fabricante, es aumentar los costos al pueblo y aniquilar la posibilidad de que ese industrial sea competitivo y pueda exportar sus productos al mundo. Reducir esos costos, crean la oportunidad de crecimiento y con ella puestos de trabajo y lógicamente, mejores recaudaciones futuras.
Cuando esto se hace al revés, se está haciendo una mala negociación, están invitando al industrial o fabricante a evadir impuestos para poder sobrevivir y están parando el crecimiento de empresa tan necesario para incrementar puestos de trabajo. El crecimiento económico comienza con buenas negociaciones y con una actitud gubernamental de prestar ayuda a que estas puedan ser logradas.
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