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Año V Nro. 297 - Uruguay,  01 de agosto del 2008   
 

 
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Alfredo de Angeli, el comienzo del fin
El “Chicotazo” entrerriano
Aporte de: Alejandro Villaverde

 
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El dirigente “ruralista”, nacido en el piquete de Arroyo Verde con el apoyo de ultras uruguayos y argentinos como el Movimiento 26 de Marzo y la Corriente Clasista y Combativa, se mueve ahora en un avión Piper Dakota que le presta un productor rural (que, se supone, defiende otros intereses que los de la CCC). Hubo traidores en Gualeguaychú, lo traicionó el gobierno que le dio alas, ahora asoma la traición de sus pares.

         En una de tantísimas entrevistas que concedió, le preguntaron si había pensado ser candidato a gobernador. “Todavía faltan tres años, y me van a quemar muchas veces”, contestó, que es como contesta quien lo está pensando.

         La fundamentalista Radio Máxima de Gualeguaychú advirtió poco después que “ya está en marcha un operativo para desprestigiarlo”. Y citaba al propio De Angeli: “Yo no descarto que en cualquier momento aparezcan afiches diciendo que quiero candidatearme a gobernador, en una maniobra desde el oficialismo”.

         El no-candidato / candidato De Ángeli (pero no sólo él) defiende la violación de los derechos consagrados en la Constitución argentina y en el Tratado del Mercosur porque, a su entender, los bienes que defiende son más importantes que los textos legales libremente consagrados por sus compatriotas. Y no se anda con chiquitas, como que integró un grupo de patoteros que fueron a Concordia a impedir el paso a Salto de sus connacionales. También han defendido el bloqueo de carreteras el “príncipe consorte” Daniel Taillant (esposo de la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable Romina Picolotti, quien les sugiere suavemente que levanten la medida, no por violatoria del derecho sino porque es inconveniente ante la instancia de La Haya), el abogado Juan Carlos Vega, designado a dedo por el gobernador Jorge Busti para denunciar a los directivos de Botnia y del Banco Mundial, a los directivos y técnicos que asesoraron a la Corporación Financiera Internacional, a varios gobiernos uruguayos (un megajuicio con cargo al presupuesto de la Gobernación). Y también el ex presidente Néstor Kirchner, cuando trató de intransigente al presidente uruguayo por negarse a negociar con los puentes cortados, y también su esposa y actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, cuando tuvo el mal gusto de decir que la protesta de Uruguay por los cortes era una forma de distraer la atención. 

“Se pregunta si un texto constitucional es absolutamente intocable en todo momento,
en todo lugar, en cualquier tiempo y por cualquier razón. Y [...] se contesta que eso
no puede ser así: ¿qué es primero, la patria o la Constitución?, ¿el bien común o la Constitución?, ¿el bien de la sociedad o la Constitución? ¿La patria y el bien común
están antes o después de la Constitución? Si la Constitución no permite defender estos valores, ¿hay que respetarla de todos modos, aun al precio de que esos valores caigan?”
. Advertencia: la cita anterior tiene trampa. ¿Quién pronunció esa frase? ¿Taillant, Vega, Busti, Kirchner, su esposa, Alfredo de Ángeli, el Movimiento 26 de Marzo, la Corriente Clasista y Combativa...?

         Hay algo en los orígenes y en el estilo desarrollado por este particularísimo agitador que recuerda a Benito Nardone, un montevideano anarquista y después batllista que se transformó en líder de los sectores medios del campo, con un discurso confrontativo y descalificador para sus enemigos reales o imaginarios, que concitó el apoyo de numerosos intelectuales de izquierda, que luego transformó a ese movimiento gremial en un actor político partidario, que se alió con el Partido Nacional y la derecha colorada para derrotar a Luis Batlle, y que inmediatamente después de triunfar traicionó a su aliado Luis Alberto de Herrera.

         Chicotazo generaba adhesiones emocionales instantáneas, con cada viraje táctico provocaba desconcierto, resquemores y enemistades. Su carisma mediático lo llevó en muy corto tiempo de la redacción de un diario a la Presidencia, y de allí al olvido. Y, espaciadamente, a los análisis en que los politólogos tratan de entender qué factores hicieron que ascendiera y cayera tan rápidamente.

De Angeli acató lo resuelto por las cuatro entidades agropecuarias y levantó el corte en Gualeguaychú
“Con dolor propongo que nos corramos”
“Tengo que ser orgánico”, explicó el titular de la Federación Agraria de Entre Ríos al levantar el corte más duro. Los productores se quedarán al costado de la ruta repartiendo volantes. Entre hoy y mañana empezarán las negociaciones entre las entidades y el Gobierno.

Página/12, 21/5/2008.

Informe: Diego González, desde Gualeguaychú

         “Con todo el dolor del alma propongo que nos corramos de las rutas hasta el domingo. Pero, ojo, si no hay soluciones invito a que el 25 en Rosario hagamos del acto una gran asamblea.” La respuesta del centenar de productores presentes fue, como siempre, de apoyo unánime. Tanto, que no hizo falta votación: con un grito (como de guerra) alcanzó. Así, con reticencias y reparos, desde el mediático corte de Gualeguaychú el duro de Alfredo De Angeli anunciaba el acatamiento de lo resuelto el lunes por los dirigentes de las cuatro entidades agrarias. En sus modos se notaba desgano, una actitud que iba en sintonía con el sentir general del corte. La diferencia fue que, esta vez, el presidente de la Federación Agraria entrerriana reconoció la necesidad de ser orgánico para no quedar aislado del mapa nacional. De cara al futuro, la estrategia será permanecer “en estado de alerta, controlando las negociaciones” a la vera de la ruta, haciendo difusión y juntando firmas para que sea el Congreso el único que disponga “los impuestos nacionales y los derechos de exportación”, pero permitiendo el paso de los vehículos. Entre hoy y mañana, las cuatro entidades reanudarán el diálogo con el Gobierno en un encuentro en el Ministerio de Economía.

         Desde el inicio del conflicto, De Angeli se acostumbró a hablarle directamente a Cristina Fernández de Kirchner. Esta vez la situación fue distinta, el mensaje tuvo como destinatarios a los presidentes de la Federación Agraria, Coninagro, la Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas: “La decisión de anoche (por el lunes) me dolió mucho, pero tengo que ser orgánico”, reconoció ante los micrófonos y el centenar de productores que lo acompañaron. El peligro, reconoció, era que pasara definitivamente “de líder a demonio”. Desde el acoplado del camión dijo haber llorado cuando se enteró de la noticia y, con resignación, aceptó haber pensado mucho al respecto: “Haciendo reflexiones concluí que tampoco nos podemos quedar a vivir en las rutas, lo que queremos son soluciones no conflictos”, azuzó, rescatando un escondido costado conciliador.

         En su discurso, De Angeli también convocó a Hermes Binner y Juan Schiaretti. “Les pido a los cuatro presidentes que no vayan solos a las negociaciones, que lleven a algún gobernador de los nuestros como garante. Les estoy hablando puntualmente a los de Santa Fe y Córdoba”, refirió.

         Desde temprano, los ruralistas lo esperaban con ansiedad sobre el kilómetro 53 de la ruta 14. Mientras De Angeli recorría Córdoba y Santa Fe, su tarea era, como hace días, evitar que los camiones internacionales y los nacionales que transportaran cereales cruzaran el piquete. En el corte, el escenario era de viejos tractores, amontonados y decorativos, y de constantes alusiones a los símbolos patrios que tanto calan entre los productores agrarios. “Hoy viejos, enfermos y oxidados venimos a acompañar esta lucha por el futuro de la patria”, decía uno de los tractores. Otro abajo lo cortejaba: “Ayer, ayudamos a construir una Argentina potencia”. Había banderas argentinas por todas partes.

         De hecho, cerca de las 19, una caravana del norte entrerriano entró en escena. Eran decenas de 4x4, algunas más sofisticadas que otras, todas embanderadas. El público, a esa altura bastante parsimonioso, se puso de pie y comenzó a aplaudir apenas escuchó a lo lejos el estallido de los petardos. De Angeli había llegado una hora antes en su nuevo avión para uso particular, un Piper Dakota de cuatro plazas que le fue cedido por el productor bonaerense Guillermo Irastorza. Desde ese momento se mantuvo en reunión secreta con su séquito más íntimo. Rápido de reflejos, aprovechó el envión que otorgaban los aplausos para pararse sobre el estrado y agarrar el micrófono. En ese momento, de fondo sonaba Alfredo Zitarrosa, quien cantaba: “Hay que darlo vuelta como la taba, si no cambia todo, no cambia nada”. De Angeli dijo lo suyo, brevemente, y luego partió presuroso a Concepción del Uruguay.

         Néstor Emilio Coccaro no viste bombachas, alpargatas ni boina, pero es uno de los productores agropecuarios que sigue con fidelidad a De Angeli. “Lo que deciden los cuatro presidentes es todo lo contrario a lo que digan los gringos del campo. Ellos tienen información y no la quieren dar”, denunció. Pero, como su líder, sabe de los riesgos que implicaría radicalizar la protesta: “Es cierto, tenemos que hacerles caso, pero con la advertencia de que si no cumplen vamos a tomar medidas extremas: ir allá a hacer una marcha enorme a la Plaza de mayo o directamente quedarnos acá, pero sentaditos en la ruta”. Sin embargo, entre la picardía y la resignación, continuó: “Es obvio que tiene que ganar el Gobierno, porque si no todos van a creer que si salen a cortar van a lograr lo que quieren”.

         Mucho se ha dicho de las rispideces entre el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, y De Angeli. El entrerriano no ignora su poder de fuego y por eso días pasados advirtió, siempre con los medios como intermediarios, que sí o sí debían consultarlo ante cualquier iniciativa. Y ayer no ocultó su desconsuelo: “Sí, nos consultaron, y les dijimos que estábamos en contra de levantar las medidas, pero...”, dijo. Buscó mostrarse como apenado y sin terminar de entender, aunque en su discurso reivindicó en forma repetida “la unidad del campo”. Luego, en conversación con Página/12, su hermano mellizo, Atilio De Angeli, compartió el sentimiento: “Ellos saben que las que mandan son las bases, si nosotros hoy seguíamos se quedaban patinando. Tengo tristeza por irnos sin nada, pero lo hicimos por la patria”.

         Paulatinamente, los manifestantes se fueron retirando. Pero no todos. Uno de ellos, robusto, invitaba a acercarse el asador que recién echaba sus primeras chispas y a sumarse a la guitarreada que anoche comenzaba al costado de la ruta.

Recordando a Chicotazo

         “Álbum de fotos de  cabildo abierto con Benito Nardone - Chicotazo. Cabildo del día 2 de febrero 1958 en la ciudad de Rosario - Colonia. Las fotos son del desfile de caballería, maquinarias y vehículos desde la Ruta 1 a Rosario y de los actos y la multitud del acto en la plaza principal”. Tal la descripción de una oferta publicada recientemente en el sitio de ventas por Internet Mercado Libre.

         Benito Nardone, al igual que otros periodistas de origen anarquista (entre ellos Florencio Sánchez), comenzó trabajando como cronista policial en el diario El Día, bajo la dirección de José Batlle y Ordóñez. Con el tiempo, fue convocado por Domingo Bordaberry, director del diario El Pueblo, que apoyó a la dictadura de Gabriel Terra en 1933. Hacia las elecciones de 1938, Bordaberry contrató a Nardone para acompañarlo a Durazno ya en plan electoral. Allí Nardone vio a la gente del campo por primera vez. Bordaberry, electo senador, fundó el Diario Rural y designó a Nardone como su director. Allí, comenzó a firmar como Chico-Tazo las notas de contratapa.

         Bordaberry había comprendido que la capacidad de agitador de Nardone era una buena herramienta para enfrentar al batllismo y, cuando obtuvo la concesión de Radio Rural, le encomendó la audición de 11.30 a 12 horas (cuando en el campo se dejaba de trabajar para tomar mate), aprovechando y potenciando la revolución que significó la radio a transistores. Hablaba de mercados y denunciaba al comunismo… identificando a Luis Batlle Berres como el “comunismo chapa 15”, porque propiciaba “la esclavitud económica del campo”.

         En una campaña cada vez más agresiva, creó otra antinomia que dividía a los uruguayos entre “botudos y galerudos”, los buenos del campo contra los amanerados explotadores de la ciudad. Pese a ser montevideano y culto, adulaba a la gente del campo hablando con un impostado estilo gauchesco.

         El entonces joven Juan María Bordaberry –su directo colaborador– le preguntaba hasta dónde llegaría, y Chicotazo le respondía “¡Y yo qué sé!”. Mientras tanto, sus asambleas, llamados Cabildos Abiertos, reunían a miles de familias enfervorizadas (“Antes del silencio. Bordaberry. Memorias de un presidente uruguayo”, Miguel Ángel Campodónico).

         A propósito de Juan María Bordaberry, aquella cita con trampa del comienzo de esta nota (con ligerísimos retoques para mantener la intriga) le pertenece y está publicada en la página 47 del citado libro.

         Chicotazo “no era productor ni miembro de la Federación Rural, pero empezó a dominar las agremiaciones rurales que estaban afiliadas a la Federación Rural y a fundar otras”, recuerda Juan María Bordaberry en el libro citado. Nardone, Bordaberry padre e hijo y el empresario Juan José Gari impulsaron una reforma estatutaria que fracasó. Desde el Diario Rural, Chicotazo publicó entonces las bases del movimiento que terminaría llevándolo al gobierno. “Ideales sociales y económicos que sustenta el movimiento popular ruralista: jubilaciones rurales; asignaciones familiares; escuelas dignas en todo el campo; salas de auxilio en las zonas; caminos transitables; mercados claros; precios remuneradores que contemplen los costos de producción; libre oferta y demanda con juntas reguladoras; libre exportación de productos agropecuarios sin gravamen monetario; créditos amplios y liberales...”.

         En 1951, y a través de esa prédica que defendía los intereses corporativos de los productores y sembraba el odio contra enemigos inventados, Nardone, los Bordaberry y Gari fundaron la Liga Federal de Acción Ruralista, usando un nombre que evocaba a Artigas.

         “Si yo me meto en política, que me escupan la cara”, afirmó Chicotazo en pleno auge de la Liga Federal. Sin embargo, su movimiento gremial se insertó en la política partidaria, se alió al líder conservador nacionalista Luis Alberto de Herrera (el “herrero - ruralismo”) y, al frente del “chicotacismo”, ganó las elecciones de 1958.
Muy poco tiempo bastó para que Herrera comprendiera la clase de aliado que era Nardone. A escasos días del triunfo electoral, Nardone se reuniría junto a Juan José Gari –en la textil Lana Sur, propiedad de Gari– con el embajador norteamericano para tranquilizarlo, asegurándole que Herrera (odiado por Estados Unidos porque se había opuesto a la instalación de bases norteamericanas en Uruguay) no tendría incidencia en el nuevo gobierno.

         Claro que una cosa era reclamar beneficios para los productores agropecuarios, y muy otra solucionar los problemas de un país que ingresaba en una crisis cada vez más profunda desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. No aparecieron el queroseno, la yerba ni la carne a bajo precio para los consumidores, siguieron las colas por el desabastecimiento. Desaparecieron el show de los “cabildos abiertos”, las bombachas camperas, las multitudes enceguecidas.

         Anticomunista militante, Chicotazo había escrito el libro “Peligro rojo en América Latina”. La desclasificación de los archivos de la CIA permitió saber años después que, integrando el Consejo Nacional de Gobierno, Nardone había trabajado para la agencia de inteligencia estadounidense. Su mentor era el archifamoso Howard Hunt, artífice del derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, de la fallida invasión a Bahía de Cochinos en Cuba, y luego del escandaloso “caso Watergate” (el espionaje a la sede del Partido Demócrata que provocó la renuncia del presidente Richard Nixon). Mientras estuvo en Uruguay, Hunt asesoró personalmente a Nardone.

         Chicotazo fue presidente del Consejo Nacional de Gobierno en 1960. Muerto Herrera en 1959, se presentó en 1962 en la fórmula Echegoyen-Nardone, con muy mal resultado. Adelantado de la “transversalidad”, el colorado Juan María Bordaberry fue uno de los pocos legisladores electos por esa agrupación del Partido Nacional. El mismo Bordaberry después sería candidato a la Presidencia por el Partido Colorado, para el caso de que no triunfara la reforma constitucional que habilitaba la reelección de Jorge Pacheco Areco. La reforma no se aprobó, Bordaberry fue electo presidente por estrechísimo margen, y dos años después inició una sangrienta dictadura cívico - militar, con la cual se alinearon los viejos chicotacistas.

         Chicotazo murió en 1964, poco después de aquel fracaso electoral. Su tumba no tiene flores, nadie lo recuerda hoy salvo los historiadores, como un emergente de la crisis que siguió a la bonanza artificial que trajo la Segunda Guerra Mundial, del descontento con los partidos políticos y con las instituciones vaciadas de contenido.


         ¿Por qué Alfredo de Ángeli evoca a Chicotazo? Sin ánimo exhaustivo, crece a partir de una reivindicación sectorial montado en el agravio y la invención de enemigos; así como Chicotazo contó con la revolución de la radio a transistores De Ángeli cuenta con Internet; tergiversa los hechos; esboza respuestas facilistas; se transforma en referente de los sectores más disímiles (desde carapintadas y plantadores sojeros a la Corriente Clasista y Combativa argentina y, en Uruguay, el Movimiento 26 de Marzo, las ONG Guayubira, Redes Amigos de la Tierra, Unamu, etcétera), desprecia las normas. Y no sólo la libertad de circulación: también anunció que invadiría un país vecino al frente de un ejército armado
con martillos para destruir una fábrica en construcción
. Se siente autorizado a ello porque él, por ante sí (y con el apoyo de sus aliados de todo ese contradictorio espectro social, político y económico), asume que sus fines están por encima de las reglas acordadas democráticamente.

         Mezcla reivindicaciones corporativas con postulados políticos, no sólo para Argentina sino que también le indica “el modelo de desarrollo” a Uruguay; no descarta una carrera política, consecuencia lógica de lo anterior; luego otros lo niegan en su nombre; pero se perfila tanto cuando se pone a la cabeza de los reclamos como cuando se declara vencido por sus compañeros de ruta de hasta hace una hora…

         ¿Qué programa de gobierno podría sustentar alguien como De Ángeli? ¿Anarquista-estalinista-polpotiano-capitalista salvaje? ¿O cumplió ya su ciclo y sólo lo espera el olvido, como a Chicotazo?


Fuente: EcoUruguay

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