|
|
En este Mundial de Fracasos y decepciones… ¡Uruguay arriba!
por Fernando Pintos
|
| |
|
|
| |
Se completaron, el pasado martes, los Octavos de Final del Campeonato Mundial de Sudáfrica 2010, y a las 15:30 de hoy —horario de Montevideo— la Selección Uruguaya disputará su encuentro de Cuartos contra el combinado de Ghana. Cuando usted lea esto, posiblemente falten unas horas para ese partido donde se jugará la posibilidad de que, después de 40 años, una Selección Uruguaya vuelva a ubicarse entre los cuatro mejores elencos que compiten en un Mundial. La última vez fue en 1970, y el escenario fue la competencia que se disputó en territorio de México. En aquella oportunidad, la Celeste, derrotada en semifinales, perdió el partido donde se dilucidaba la tercera casilla y quedó ubicada en cuarto lugar. En realidad, toda vez que los uruguayos hemos ingresado a semifinales de una competencia mundialista, o hemos quedado campeones o hemos quedado cuartos, sin medias tintas. Parecería que los subcampeonatos y los terceros lugares no estuvieran hechos para nosotros. Campeones en 1924, 1928, 1930 y 1950. Cuartos en 1954 y 1974. Ojalá, aunque lo veo bastante difícil, alcancemos hoy las Semifinales, donde habremos de chocar contra Brasil u Holanda, quienes ya están disputando su partido. En mi opinión personal, de alcanzar nuestra selección las semifinales, somos candidatos a disputar el tercer puesto y a llegar, 40 años después de México 70, a ubicarnos en un muy honroso cuarto lugar.

En realidad, esta selección ha hecho mucho más de lo que podía esperarse de ella, bajo la conducción de un personaje tan timorato, anodino, conservador (en el peor sentido de la palabra), mediocre y retorcido como lo es el señor Oscar Washington Tabárez. Los jugadores aportaron una extraña combinación de personalidad y actitud, cosa nada frecuente en las selecciones de los últimos 40 años. Y ha sido gracias a eso, y a un Mundial verdaderamente deslucido —por no decir francamente anémico—, y a una cuota importante de suerte, que Uruguay pudo sortear el escollo de Corea del Sur en los Octavos de Final, para colarse apretadamente entre los ocho mejores equipos del mundo. Ahora bien: si Uruguay juega contra Ghana de la misma manera que lo hizo hace pocos días contra los surcoreanos, que se vaya despidiendo de Sudáfrica 2010, porque ese partido sin duda se pierde. Y se pierde feo, lo cual es todavía peor… Los optimistas, los eufóricos y los triunfalistas, olvidan de qué patética manera jugó Uruguay su partido contra Corea del Sur. Primeros diez minutos, bailando a los coreanos. Y después del gol de Suárez, a replegarse, a regalarle la pelota y el control del partido a los rivales… ¡Y a colgarse todos del travesaño!… Menuda receta, la de Tabárez: creerse que Uruguay es poco menos que la reencarnación de aquellas míticas selecciones italianas que pusieron de moda la palabra Catenaccio… De tanto defenderse Uruguay, Corea pudo empatar. Y de no haber sido por el segundo gol de Suárez, nos pudieron haber mandado a un alargue, con muchas posibilidades de eliminarnos… Porque, si alguien no se dio cuenta de ese pequeño detalle, Corea del Sur hubiera llegado a un alargue con mucha mejor condición física que este equipo uruguayo del año 2010.
¿Por qué misteriosos senderos pudo llegar el Uruguay de Tabárez a estar a punto de hacer pie en las semifinales de este torneo? La respuesta es devastadoramente sencilla: lo consiguió gracias a que este Mundial ha sido un entero fracaso. Un enorme fiasco. Una llamativa competición de globos inflados en proceso tan dramático como acelerado de explosión… Selecciones favoritas que terminaron eliminadas tempranamente o que, pese a seguir en carrera, lo han hecho jugando a cualquier cosa… El primer anfitrión en la historia de los mundiales —¡nada menos que en un lapso de 80 años!— que termina eliminado en una primera ronda… Primera ronda que también termina con la vergonzosa eliminación del Campeón y Vicecampeón del Mundial pasado… Agregándose a ello, una llamativa cantidad de jugadores lesionados… Y si queremos ir un poco más lejos, una competencia casi huérfana de estrellas, pues las que llegaron a la cita no han dado, por lo general, la talla… Y agréguese, a tan sombrío panorama, la siniestra presencia de técnicos mediocres, como el francés Domenech o el uruguayo Tabárez. Mediocres con suerte bien diferenciada, ya que mientras envía a los Domenech de vuelta a casita, permite que los Tabárez se aferren —con esas largas uñas y esos privilegiados dientes que a todos los trepadores adornan— a esa suerte y esos jugadores que les permiten avanzar hasta Cuartos de Final ... Ahora bien: con decir que en este Mundial hasta Maradona parece un genio como DT, debería ser suficiente para explicar muchas cosas… ¿O no?
Compartir este artículo en Facebook
© Raúl Seoane para Informe Uruguay
| Comentarios en este artículo |
|
|
|
» Arriba