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Año III - Nº 146 - Uruguay, 02 de setiembre del 2005

 
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Música para los oídos
Los sonidos en nuestras vidas

Por Mauricio Sejas

¿Se imagina usted una vida sin sonidos? No podría ni siquiera hablar, porque no sabría como hacerlo. Es por eso que les recomiendo los próximos artículos; estos irán develando algunos de los comienzos de los sonidos. Antes de comenzar quiero llevarlos a los orígenes de la raza humana y como aquellos han servido de compañía en la vida.

Todo se remonta a la prehistoria, las teorías son varias a su vez diferentes. Muchos humanos creemos que descendemos de los monos, aunque no está muy claro cuándo ni cómo sucedió esto. Nuestros primeros antepasados pudieron haber aparecido hace dos millones de años o aún más, pero cada año se descubren nuevos fósiles que indican orígenes más antiguos del hombre.

Fue Charles Darwin (1809 - 1882) quien propuso en la década 1850 - 60, la teoría de la "Selección natural" (o "Teoría de la evolución") y, de la supervivencia del más apto, para las especies animales a lo largo de los siglos.

Para otros, el hombre surge de diferentes maneras, dependiendo esto de las creencias personales.

Pero pasemos al individuo ya comprendido. Mientras trataba de adaptarse a un medio que lo encontraba desolado y sin muchos utensilios como para sobreponerse a su situación. Se asombraba de lo que lo rodeaba y lo descubría a la vez, tratando a cada momento de comunicarse con los seres de su misma especie. Es aquí que se da el origen del primer lenguaje, aunque muy rudimentario. En función de ello se desprenden dos teorías para su entendimiento, la primera es la onomatopeya y la segunda la de la expresiones afectivas.

Teoría de la onomatopeya

Esta se remite a la imitación de las percepciones. La relación con la madre naturaleza continua de manera tal que, despierta una particular curiosidad por el medio, y de alguna manera actúa impulsando a tratar de reproducirla.

Así fue que los primeros sonidos a reproducir fueron los de los animales, por eso se dice que es una teoría externa del hombre.

Hoy día esos comportamientos son estudiados por algunas disciplinas como, Ciencias de la Comunicación y Sociología.

Teoría de las Expresiones Afectivas

A medida que iba avanzando la evolución, el hombre comenzaba a prestar mucho más atención a los fenómenos que iban sucediendo. La observación de estos permitía tener diferentes estados de ánimo ante diferentes situaciones; las emociones internas como lo son: el dolor, la angustia, la alegría, el asombro y la tristeza, propias del alma.

Es una teoría totalmente pasional, pero los sentimientos que el hombre tiene en esos momentos jugarían un papel trascendental en el futuro.

Ambas teorías se complementan y no se contradicen.

Ninguna presenta al Hombre como persono sino como animal, que llevado por sus instintos fue desarrollando sus sentidos hasta convertirse en lo que hoy conocemos. A su vez, ninguna explica cómo comenzó la creación de las ideas y l transmisión de las mismas; de esto se deduce que, hasta que no existió la capacidad para razonar no hubo lenguaje. El entendimiento y la comunicación van de la mano en esta etapa.

Del lenguaje imitativo al lenguaje con coherencia

Desde los albores de la humanidad hasta nuestros días, el desarrollo del lenguaje ha presentado grandes problemas al Hombre, y sin dudas, todavía no se han develado ni la mitad de los misterios que encierra esta forma de comunicación. Pero de igual modo, ayer como hoy, hablamos y entendernos con nuestros semejantes. La tradición también ha tenido una gran influencia en todo esto.

Para entender a la naturaleza, el Hombre utilizó en primera instancia un lenguaje monosilábico, constituido por elementos articulados o compuestos de vocales, y más adelante, por alguna consonante.

Este lenguaje estaba conformado por una sola sílaba, o también por la misma sílaba repetida. Al no tener capacidad para dar sentido a lo que realmente reproducían no podían dar sentido a estos conceptos. No había una fluidez entre la palabra y la idea. La comunicación se basaba en el sonido pero no en su interpretación.

Un ejemplo para hacerlo más gráfico es el estruendo del trueno; provocaba miedo por su formidable poder. Así como el rayo, el viento, la lluvia y todos los cambios climáticos que hoy se pueden conocer por palabras que remiten a un hecho en sí.

En aquellos tiempos solamente el Hombre podía saber que cuando escuchaba "Tron" podía anticipar la proximidad de una tormenta. Este término hizo que por primera vez el hombre pudiera identificar a cierto fenómeno atmosférico con un significante. Más tarde ese término se convierte en un Dios en la mitología escandinava que se le llamó Thor. Este, hijo del Cielo y de la Tierra, encierra en sí una emoción y una idea, que es la fortaleza o poder. En la griega se refiere a Zeus.

El lenguaje sin el pensamiento no es posible. El uno es el origen del otro.

Dos actividades mentales: la vista y el oido

Muchas personas continúan creyendo hoy día que el ojo es el principal receptor de información. Pero el oído ha tomado un gran papel en nuestras vidas.

Los sonidos y los ruidos tienen igual importancia que las formas y los colores. Por este motivo las personas que nacen sin poder oír no tienen un lenguaje verbal, sino gestual. Aunque parezca mentira escucharnos es asociar una serie de recuerdos en nuestra memoria, que nos remite a algo que hemos percibido. Esta acumulación de experiencias previas en nuestras en las neuronas del cerebro, hace que la información se almacene en cierta forma. Se dice que hay dos tipos de memorias, una de corto plazo que desaparece después de unos pocos instantes; y otra permanente o de largo plazo. Esta es la que nos podemos referir durante casi toda nuestra vida, como si se tratase de una verdadera computadora.

El Hombre es la única especie animal que ha desenvuelto un mecanismo de comunicación tanto escrito como hablado.

Es oído está siempre alerta, como el de un animal. Los sonidos, no son percibidos por la visión. Estos son repercusiones acústicas que llegan al cerebro por medio de pulsaciones eléctricas.