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La adopción va por mal camino
por Dr. Francisco Gallinal
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Hoy son noticia y forman parte de los titulares de los diarios, las enormes dificultades que tiene el INAU y si corresponde o no que sea declarado un servicio esencial. Para colmo el gobierno ha aprobado una ley en materia de adopciones en la que se otorgan nuevas competencias a ese Instituto para las que, evidentemente, no está preparado ni dispone de la infraestructura necesaria para abordarlas con la seriedad, responsabilidad y eficiencia que requiere la defensa de la salud y del futuro del menor. Durante décadas en nuestra sociedad han existido –y existen actualmente– un conjunto de instituciones privadas, sin fines de lucro, que han llevado a cabo un trabajo ejemplar en materia de adopción, pero que no se limitan solamente a ello.
No se trata de instituciones que tengan únicamente el objetivo – superior y muy importante - de que niños que carezcan de familia sean dados en adopción a familias que desde hace años los desean. Además, son instituciones sin fines de lucro que tienen contacto con las jóvenes y adolescentes, con las mujeres embarazadas, a quienes les brindan asistencia desde el punto de vista material para que puedan tener una atención en materia sanitaria acorde a las necesidades, aportándoles además educación y sustento para convencerlas de la necesidad de que ese niño venga al mundo en lugar de recurrir al aborto. Luego de que nace la criatura, intentan convencer a la madre de mantenerla en el hogar original, y recién en última instancia, cuando no se encuentra una solución en ese sentido, aparece el hogar sustitutivo dotado de las mejores condiciones para que esa vida se desarrolle en plenitud.
Lamentablemente, a través de estas normas se le otorga al INAU el monopolio en esta materia; prácticamente quedan fuera de actividad instituciones, algunas de ellas con inspiraciones religiosas y otras que se han conformado por la simple unión de agentes sociales que consideran importante, por razones de solidaridad, trabajar en la materia. A estas instituciones se les limita enormemente sus posibilidades de trabajo, a pesar de que han ayudado en esta tarea mucho más que el INAU, o el INAME, a lo largo de muchos años. Todos conocemos la gravedad de la situación que vive el INAU en el ejercicio de sus responsabilidades. Reconocemos la tarea que ha hecho su nueva Dirección a través de su actual Presidenta, pero lamentablemente no ha podido contener la conflictividad ni encauzar aún, a pesar del esfuerzo que se ha realizado, la tarea de esta institución. En consecuencia, no entendemos cómo se le agregan nuevas competencias que se dan de bruces contra muchas de las expresiones que surgen de este proyecto de ley. Por ejemplo, se habla de la integración familiar de niños, niñas o adolescentes y de la custodia de sus derechos, pero en definitiva, lamentablemente no van a tener la defensa ni el respaldo necesario, porque la institución a la que se le comete esa responsabilidad no está hoy en condiciones de hacerlo y no creemos que en el corto plazo lo pueda llegar a estar.
© Dr. Francisco Gallinal para Informe Uruguay
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