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Año III - Nº 159 - Uruguay, 02 de diciembre del 2005

 

Capítulo 5
El alcalde Smith se defiende
Juan Morena Gelabert

Cuando el alcalde Smith tuvo problemas legales acudió a un famosísimo abogado que fue acusado de corrupto por sus propios colegas. A él no le importó eso, quería librarse d esa humana que decía a los cuatro vientos (y a quién quisiera oírlo) que era su esposa legítima.

Está de más decir que los asesores de imagen del alcalde estaban como locos: las bodas con humanos eran un sacrilegio en Tercera y en todo el reino.

-El me ama, me ama -decía la mujer emocionada, vestida con un traje de novia a las puertas de la alcaldía.

-Qué inmundo ser -dijo Victoria cuando la vio por primera vez. Ella y su novio John habían ido especialmente a la alcaldía para ver a la criatura que alegaba ser la amante del ogro más famoso de Tercera-. Con esas orejas redondas, que asco, es una inmundicia.

-Sí -dijo el joven-, no se por qué no la detienen, debe ser la esposa del ogro.

-¿Por qué no te vas a tu mundo, humana? -preguntó Victoria furiosa con la mujer que decía ser la esposa de Smith.

-Porque no puedo, lo amo y espero que el reaccione de una vez por todas.

-Debemos hacer algo -dijo en el bunker el asesor inmediato del ogro Smith.

-Sí -dijo otro asesor-debemos hacer algo cuanto antes.

-Pero qué, qué? -dijo el ogro Smith furioso, golpeando la mesa.

-Tengo una idea -comentó un asesor que se encontraba detrás de bambalinas.

Un día, la mujer que decía ser esposa del ogro Smith desapareció para siempre.