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Año III - Nº 171
Uruguay, 03 de marzo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
¿Celulosa?& y algo más
* Luis Tappa
 

Hoy me voy a referir nuevamente al tema de las plantas de celulosa y la guerra mediática que se ha suscitado a raíz de este problema.

Salvo contados medios de prensa el resto del periodismo nacional se ha dedicado, desde hace largo rato a publicar la opinión superficial y personal de cuanto periodista anda suelto por ahí, sin analizar en el verdadero problema que hay detrás de este asunto, ¡y dale con el cloro!

Todos hablan, pero no se ha encontrado hasta el momento, salvo honrosas excepciones, como dije anteriormente, una forma de comentar este tan desgraciado asunto que no sea recurrir al agravio y hasta las por momentos insultantes opiniones vertidas para defender posiciones totalmente alejadas de la realidad de tan complejo tema.

No es tan sencilla la dilucidación de este complicado asunto, comienzan a tallar los nacionalismos y nadie se detiene a analizar en profundidad las consecuencias que a posteriori puede acarrear el tan manido tema de las famosas plantas.

Se ha encarado más con espíritu nacionalista que crítico la situación en que estamos embarcados argentinos y uruguayos, hemos tomado partido como si se tratara de un simple encuentro de fútbol en el que cada cual hincha por su cuadro, sin ver más razones que el color de la camiseta que defendemos.

De todas maneras no está demás que cada cual brinde su opinión sobre un tema tan actual como este, pero considero que hay que hacerlo con un poco más de mesura para no agravar lo que ya de por si es grave.

He llegado a leer y escuchar, por ahí, hasta que deberíamos prepararnos para la guerra, absolutamente demencial.

En mi modesta opinión Uruguay es un país demasiado chico como para inundarlo de estas plantas, tenemos dos, si se lleva adelante la instalación de la que ya se habla como una realidad, a instalarse en el departamento de Durazno, entonces tendremos tres plantas trabajando con muy pocos kilómetros de distancia, más una cuarta que se dice que podría funcionar en Tacuarembó, entonces ya sería una multitud de plantas de celulosa.

Argentina es un país enorme territorialmente, allá funcionan varias de estas plantas, pero el impacto ambiental ha sido grande y se debe a que la mayoría de estas y otras fábricas que manufacturan distintos productos, desovan sus inmundicias en el mismo río hasta convertirlo en lo que es hoy, prácticamente una cloaca, y estoy hablando de río Paraná, a esto debemos agregarle el no menos grave problema que causa sobre los suelos y ambiente el monocultivo del Eucalipto.

Si en Uruguay se hubiera instalado una planta, pienso que tal vez no sería tanto el problema de las aguas ni el de la forestación, pero ya se está hablando que por lo menos 4 de estas fábricas se instalaran en un pequeño territorio como el nuestro, para un país tan pequeño como el nuestro es demasiado.

Entonces tenemos, por un lado lo que se va a plantar para el consumo de estas fábricas, y por otro la madera que se seguirá exportando como se hace actualmente, porque esto no parará al instalarse las plantas.

Dejando de lado el tema químico, que aparentemente es de lo que más se habla, o se le da importancia, yo quiero referirme a otro aspecto del asunto, seguramente más preocupante y en el cual nada tienen que ver los argentinos y es de absoluta responsabilidad nuestra.

Se me ocurre pensar que es como una panadería, el pan se hace de una sola manera, agua, levadura y harina, supongo que la fabricación de la pasta de celulosa, aunque existan diferentes técnicas que las hagan más o menos agresivas para el ambiente, no deben diferir demasiado una de otras, ya que por sobre todas las cosas se usa como materia prima la madera de eucalipto.

Una imprenta usa papel y tinta para imprimir, no importa si se trata de la antigua tipografía o del moderno sistema offset, siempre se va a usar papel, y tinta como elemento químico.

La guerra con los argentinos

Yo no me ocupo en defender ni atacar a los argentinos, menos aún de ofenderlos, tampoco me ocupo de rebuscadas excusas atribuyéndoles fines políticos, que los puede haber o no, pero no me interesa, y los motivos que los impulsa a actuar de la manera que lo hacen que los solucionen ellos.

Lo que me preocupa es el problema nuestro, aunque no dejo de reconocer que el bloqueo de los puentes nos está perjudicando enormemente al impedir el tránsito normal por los mismos. Tampoco creo que esta sea la solución al problema.

Tomar este tema con demasiado patriotismo no es bueno, ¡y ojo!& digo patriotismo, no me refiero al periodismo como patriotero, aunque con no mucha imaginación podríamos encontrar similitudes entre las dos expresiones.

Pienso que ha llegado el momento de bajar la pelota al piso y apagar el horno antes de que se nos queme el pan, lo que menos estamos precisando son conflictos de esta naturaleza, las bravuconadas del periodismo me parecen totalmente fuera de lugar, incluidas las del Señor Presidente de nuestra República, no vamos a asustar a nadie y solo conseguiremos reacciones adversas y un aumento en la intensidad del conflicto, porque entra a tallar el orgullo nacional en ambos países y nadie quiere dar marcha atrás.

Entonces nos encontramos en un brete del cual no sabemos como salir, si las plantas fueran instaladas en el interior, lejos del río Uruguay, los argentinos no hubieran tenido argumentos para sostener la oposición que encontramos en estos momentos, pero se las pusimos al borde de un río compartido sobre el que ambos países tiene poderes soberanos, ahí está la cuestión.

Uruguayos y argentinos debemos saber hasta que punto llegar y no dejarnos influir por fanatismos localistas, hay que ser realistas para luego no tener nada de que arrepentirnos.

Estoy absolutamente convencido que si argentina no hubiera argumentado en contra y no se opusieran a la instalación de estos complejos, hoy sería nuestra propia prensa la que estaría dividida entre los que apoyan el proyecto y los que encontrarían razones más que suficientes como para oponerse al mismo, entonces tendríamos una guerra dialéctica interna& ¡es así!

Mientas tanto, asumir una actitud mesurada y permitir que los acontecimientos vayan encarrilándose por sus caminos normales es la mejor manera de colaborar a la solución del problema y las buenas relaciones con nuestros vecinos.

La defensa a ultranza de posiciones y la intransigencia obliga a nuestros representantes a actuar en consecuencia, si la cola del diablo de la prensa no hubiera entrado a terciar en el conflicto de manera tan grosera en ambas márgenes del río, (aquí más que allá) estoy seguro que hace rato que se hubiera superado el diferendo.

La presión de la gente y la prensa hacen que los respectivos gobiernos se inclinen a sacar "pechera", por orgullo nacional, cuando quizás esto se pudo solucionar temprano por vías diplomáticas sin necesidad de llegar a semejante alboroto.

Me entristece profundamente vernos enfrentado a un país hermano, al que quiero mucho, por historia, por cercanía, por idiosincrasia y por sentirme como en casa cuando he ido por allá, y porque también tengo familia y amigos en Argentina,
¿Quien no?

La gran forestación

En cuanto al hincapié que se hace sobre la ocupación de mano de obra, va a ser insignificante el aporte, pero también tengamos en cuenta que la mano de obra que se gana por un lado se va a perder por otro.

La gran forestación traerá como consecuencia más desocupación y el corrimiento de mucha gente de nuestros campos, mano de obra desocupada que pasarán a integrar los cinturones de miseria en Montevideo, porque ya lo he dicho, todos agarrarán para la más fácil, plantar eucaliptos.

Yo no estoy de acuerdo con la instalación de estas plantas, y las razones no las encuentro tanto en la parte química de la cosa, sino que veo en el exceso de forestación el verdadero drama que se nos avecina.

¡Que mejor que el tercer mundo!& donde está todo permitido, y hasta se nos ha usado como basurero donde enterrar desperdicios altamente contaminantes, para llenarnos de árboles para la fabricación de pulpa de celulosa.

A este problema ya están enfrentados muchos países del mundo, ¿o es que nadie se ha preguntado porque estas empresas se están yendo de sus países de origen?, no vienen a hacernos ningún favor, vienen por facilidades, mano de obra e impuestos baratos y para evitar la contaminación ambiental y el destrozo en sus propios suelos, que evidentemente están llegando al punto del no va más.
También para bajar costos al embarcar el producto terminado en las mismas puertas de las plantas. http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/celulosa.html

El señor Ministro de Ganadería y Agricultura dijo que serían alrededor de 1 millón de hectáreas las destinadas a este monocultivo, que equivalen a 10.000 Kmt. cuadrados, pero no nos engañemos, todos sabemos como se manejan estas cosas, y lo que hoy se prevé como 1 millón de hectáreas no tardarán en convertirse en 2 y 3, luego serán muchos millones de hectáreas forestadas, ahí está el quid del problema.

Que me disculpe el Señor Ministro Mujica, no tengo datos, pero pienso que ya deben de haber más de 1 millón de hectáreas de árboles destinados a madera para pulpa de celulosa, y esto no será suficiente en el caso de que se sigan agregando más plantas industriales y exportando madera.

¿Qué sucederá cuando 3 o 4 plantas estén en pleno funcionamiento?

Solo me estoy adelantando a los acontecimientos que inevitablemente llegarán.

Solo 1 millón de hectáreas, 10 mil kilómetros cuadrados, equivalen a la forestación total de todo el departamento de Rocha, o Maldonado Canelones y Montevideo juntos, por ejemplo, estaríamos hablando de un alto porcentaje de nuestro territorio dedicado a la plantación de eucalipto, un país que tiene una superficie total de apenas 175 mil kmt cuadrados.

Esta forestación sabemos cuando comenzó y hasta donde llega actualmente, lo que no sabemos es cuando va a terminar ni hasta donde llegará, es entonces que razono; si se siguen instalando plantas aumentara el requerimiento de materia prima y por lo tanto el área forestada, si se llega a cifras de 2 o 3 millones de hectáreas en plantaciones de eucalipto, ¿tienen ustedes idea de la parte de nuestro territorio que ocuparán?

Prácticamente la totalidad de los territorios que ocupan los departamentos de San José, Canelones, Montevideo, Rocha, Maldonado y Durazno juntos. ¿Esto es lo que queremos para nuestro país?

Porque nadie tenga duda de que luego que estas plantas se afiancen económica y políticamente en el Uruguay, y exijan más y más materia prima, nada las detendrá, y tampoco el continuo aumento de superficies forestadas.

¿Qué le vamos a hacer a nuestro país? ¿Que pasará cuando comiencen a reducirse drásticamente los campos de labranza y pastoreo? ¿Que sucederá cuando gran parte de nuestro suelo quede reseco e inútil para cualquier tipo de uso?

En España por ejemplo ya se comenzó a negar permisos de plantación de estos árboles por el daño que causan, tanto es así que ya tenemos aquí a una de esas plantas, en Brasil hay una lucha parecida, en Chile se han desplazado comunidades enteras y los están reduciendo a pequeños espacios donde sobrevivir.

Esto es lo que nos traerá la gran forestación.

¿O es que pretendemos convertir nuestro territorio en un gigantesco bosque de eucaliptos?

Es conocido el efecto que este árbol produce sobre los suelos, y a eso apunta mi preocupación cuando digo que mi posición es contraria a la instalación de varias plantas para la elaboración de pasta de celulosa, ya que estas irán requiriendo cada vez mayor superficie de plantaciones de eucaliptos o pinos.

Nuestro fuerte fue, es y deberá seguir siendo la explotación de la ganadería y la agricultura, no es convirtiendo al país en un bosque que saldremos adelante, ya que esto inevitablemente irá produciendo más y más desocupación y vaciamiento en nuestros campos.

También se dice que esto sirve para la protección del ganado, pero para eso es suficiente con agregar más islas de árboles o agrandar las que ya existen en los campos de pastoreo, no es necesario cubrir millones y millones de hectáreas con eucaliptos.

Creo que ha llegado el momento de actuar con más raciocinio, eso más que los cloros, que puedan o no ser dañinos, es lo que me preocupa.

Me importa un pepino lo que digan, hagan o dejen de hacer los argentinos, allá ellos, no voy a ponderar ni criticar sus acciones, me preocupa lo nuestro y la parte que nos toca en todo este berrodo.

Cuanto más leña le agreguemos al fuego más difícil va a resultar apagar el incendio, y es hora de que comencemos a ver con más claridad las cosas, sin dejarnos engañar por cantos de sirena.

Introducción: ciencia y política del bosque atlántico
En nuestros días, los problemas relacionados con la innovación tecnológica y la intervención ambiental constituyen asuntos de gran interés público. Los gobiernos y numerosas ONG, la empresa privada y los ciudadanos en general, han desarrollado en las últimas décadas un creciente interés por mantener los estándares de crecimiento económico, pero evitando los impactos negativos que, sobre el medio natural y la sociedad, se derivan de la innovación tecnológica y la intervención ambiental. Se trata, por utilizar el eslogan de moda, de articular un "desarrollo sostenible" que, además, sea congruente con los mecanismos políticos de representación y participación pública característicos de las democracias contemporáneas. Una gestión apropiada en política tecnológica y ambiental constituye así, hoy en día, una meta social de la mayor importancia.
En esta obra nos centraremos en política ambiental y, en particular, en política forestal. El objetivo es ensayar un estudio crítico e interdisciplinario acerca de qué sea eso de "una gestión apropiada en política tecnológica y ambiental" a través de un ejemplo temático, temporal y geográficamente bien delimitado. Como caso paradigmático se elige un episodio bien conocido por la amplia polémica que ha producido en los últimos quince años: el problema del eucalipto en Asturias y, en general, de la repoblación con especies exóticas de crecimiento rápido en el norte de España desde finales de los años 80. El estudio de esta controversia en la percepción pública y la acción institucional constituye un magnífico ejemplo para ilustrar la naturaleza de las complejas relaciones entre ciencia, política, naturaleza y sociedad.
Organizaciones ecologista, partidos nacionalistas, agrupaciones de vecinos, así como amplios sectores de la opinión pública, mantienen desde hace años una pugna con propietarios forestales y la empresa privada maderera y celulósica acerca de los beneficios y perjuicios económicos, ambientales y culturales de la repoblación con especies como el pino o el eucalipto. Es un conflicto social que, desde la Administración, trata de resolverse políticamente a través de medidas administrativas y legislativas que suelen legitimarse mediante el recurso a la autoridad científica. Los problemas sociales tienen así a ser replanteados como cuestiones técnicas restringidas a poseedores de las correspondientes credenciales científicas.
Sin embargo, como trataremos de mostrar en este trabajo, la complejidad del problema, el diferente peso relativo que se puede otorgar a cada uno de los heterogéneos factores involucrados, y la plasticidad de los elementos de juicio y procedimientos metodológicos del trabajo de los expertos (biólogos, economistas e ingenieros de montes, fundamentalmente) hace posible interpretaciones alternativas acerca de los beneficios y perjuicios del eucalipto. De hecho, la autoridad científica es usualmente invocada por las distintas partes involucradas en el conflicto a fin de defender posiciones antagónicas. En este sentido, no puede decirse que sean los expertos quienes están descubriendo qué política forestal es más conveniente desde, por ejemplo, los puntos de vista económico o ambiental (¿qué economía? ¿qué ambiente?) sino que son más bien decisiones políticas (y, en última instancia, intereses y compromisos valorativos) las que en cada caso tienden a seleccionar el tipo de respaldo científico que necesitan.
No se trata aquí de desacreditar el valor de la ciencia sino de mostrar sus límites epistémicos y sus usos políticos. El conocimiento científico es un recurso necesario a la hora de abordar con propiedad cualquier asunto de impacto ambiental; pero ese conocimiento es también el producto de una actividad humana que tiene lugar en un contexto social, con valores e intereses específicos, y que ha de afrontar problemas de gran complejidad o perfiles poco definidos. Es necesario tener en cuenta estas características para comprende el papel crucial que el recurso del conocimiento científico juega hoy en la arena pública y los conflictos sociales.
http://www.campus-oei.org/publicaciones/otros_bosque.htm

Lo que leyeron es un fragmento de la introducción del libro "Políticas del bosque"
De José Antonio López Cerezo y Marta I. González García, y lo que nos dice es que no es fácil conciliar las partes en tan complejo problema, y que detrás de cada informe científico puede haber intereses de parte, ¿Quién es el dueño de la verdad?

Inevitablemente, si las cosas están planteadas en ese contexto, es porque evidentemente detrás de todo esto existen problemas ambientales, se quieran ver o no.

Y vuelvo a insistir con el tema, nuestro país es demasiado pequeño como para soportar un emprendimiento de tal envergadura.

En cuanto al MERCOSUR, América se salva unida o perece dividida.

¡Que mañana no tengamos que arrepentirnos! Porque serán nuestros hijos los que paguen los platos rotos.

 
 
Informe Uruguay se halla Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
Depósito legal No. 2371 deposito Nos. 338018 ley No- 9739, dec 694/974 art. 1 inc A