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Sobre el I.R.P.F.
por Dr. Francisco Gallinal
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Hemos puesto a consideración de la ciudadanía el Programa de Gobierno 2010 – 2015 de Unidad Nacional. Lo hemos hecho con el deliberado propósito de que la gente sepa claramente que rumbo pretendemos darle al país, para el caso que se nos otorgue esa responsabilidad, en el período de referencia y hoy nos permitimos recomendar la lectura del documento porque allí van a encontrar muchas respuestas a los problemas de todos los días.
Al presentar el programa somos conscientes que nos exponemos más que otros a la crítica. No nos preocupa; preferimos que se nos juzgue por lo que hacemos y no por lo que no hacemos; por la acción y no por la omisión. Hemos vivido años lo suficientemente llenos de incertidumbre como para todavía traer más interrogantes y por ende apostamos a que la gente al momento de expresar su voto lo haga no solamente sabiendo por quién vota, que desde luego lo sabe, sino también por qué vota.
Dentro del capítulo referido a la “Economía”, se habla claramente de lo que pensamos hacer respecto al IRPF, y pensamos que vale la pena detenerse en el tema a efectos de ilustrar aún más acabadamente al lector. Como es público y notorio nuestra decisión es la de sustituir definitivamente a este impuesto que además, de gravamen sobre la renta tiene solamente el nombre porque en realidad recae sobre los ingresos provenientes del salario y las jubilaciones.
Ahora bien, no es un impuesto que se pueda – lamentablemente – derogar de un día para el otro. Hoy es el ingreso principal que tienen las arcas del Estado y por consecuencia no hay otro camino que el de su gradual modificación hasta llegar, en el más breve plazo posible, a su sustitución definitiva.
Sí se asume el compromiso, que por escrito aparece en la página 22 del programa de gobierno, de derogar a partir del mismo marzo del 2010 el IRPF que actualmente recae sobre las jubilaciones, hoy denominado IASS. O sea que desde el primer día de marzo del año que viene, no habrá más impuestos sobre las jubilaciones; terminaremos con un gravamen tan injusto.
En lo que tiene que ver con la gradual derogación del IRPF la intención es comenzar por sustituir las modalidades más injustas del mismo. Así por ejemplo vamos a dejarlo sin efecto, en forma inmediata, para los alquileres porque es evidente que quien hoy lo está pagando es el inquilino, el arrendatario. También tenemos la idea de modificar las franjas y las tasas del impuesto, de manera de ir subiendo el mínimo no imponible hasta que efectivamente no exista más el tributo.
Otra variante que estamos estudiando es la eliminación de la acumulación de ingresos. Como es sabido, quien tiene más de un trabajo y por ende más de un ingreso, es objeto de un impuesto mayor por cuanto dichos ingresos se suman en cada reliquidación y terminan pagando una tasa mucho más alta. En pocas palabras, quien más trabaja más paga. Nosotros pensamos que sería de justicia eliminar esa acumulación. Quienes ejercen tareas docentes conocen lo duro que es esta forma de aplicación del impuesto; especialmente las maestras que trabajan en más de un centro de enseñanza.
De ésa forma vamos dando respuesta clara a uno de los problemas principales que afecta a la población del país; respuestas concretas que marcan una línea de acción, un rumbo, una certidumbre absolutamente fundamental.
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