Como a una mosca, nos echaron flit
Recital trunco de
Paulinho Moska en el Solís
Crónica: Mauricio Sejas
El pasado 11 de mayo, concurrimos como en otras oportunidades a cubrir el recital que iba a realizar el músico Paulinho Moska. Este gran artista se presentaba en el Nuevo Teatro Solís. Junto a mi colega nos dirigimos y llegamos diez minutos después de de la hora de inicio del espectáculo. Después de pasar por la ventanilla de las entradas y sacar las correspondientes acreditaciones, entramos cuando terminaba uno de los temas, con los aplausos de los presentes.
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Hasta ese momento todo parecía que iba sobre ruedas. Nos indicaron adonde teníamos que ir, allí mi compañera se sentó y yo me quedé detrás de ella de pie. Como el asiento que estaba al lado se encontraba vacío, procedí a sentarme. Cuando prendieron las luces, ví que una señora, la encargada de acomodar a las personas en sus respectivos lugares, me señalaba con el dedo. De pronto se acercó a mi y me dijo de mala manera: "Decime una cosa, vos tenés entrada, porque no podes estar sentado, y además el lugar de los fotógrafos no es acá sino allí donde están todos estos de la prensa". Vale aclarar que yo le había otorgado mi acreditación de cronista a Estefanía, y que tomé el papel de fotógrafo. Fue allí cuando le contesté: "Señora, no sabía que no me podía sentar y tampoco que no podía estar parado, (de este modo no ocuparía ningún lugar, además había más de una persona que se encontraba parada, incluso atrás mío), no le estoy faltando el respeto, así que no me lo falte a mí." Ella movió la cabeza, haciendo gesto de negativa y me indicó donde tenía que ubicarme. Al llegar al lugar, por detrás de mí, daba órdenes a sus colaboradores, como si se tratase de un partido de fútbol, una verdadera directora técnica. Seguía hablando y decía: "...escuchen bien, cuando termine la cuarta canción, todos los de la prensa se tienen que retirar, así que no se olviden...". Por su parte yo entablaba una conversación por gestos, con la fotógrafa, donde le decía que al cuarto tema me tenía que ir.
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Comenzó el show, allí apareció el cantautor brasilero, que vino a Montevideo a presentar su último trabajo "Tudo novo de novo". Con guitarra en mano y simplemente su voz, tocó una exquisita canción. Yo tenía una rabia enorme por saber que me tenía que retirar, lo cierto es que en mientras tocaba "Lágrimas de Diamante", me ubiqué para sacarle una foto aunque estaba bastante lejos. Enfoqué y apreté el botón de la cámara, a lo que le siguió un dedo que me tocaba insistentemente. Me di vuelta y era un muchacho que me dijo de buena manera: "Disculpa, pero sabes que no podes sacar fotos con flash". Le respondí que no sabía y le agradecí por la observación. Obedecí y la calentura era como la del agua a punto de hervir en una caldera. Solo esperaba que llegara el cuarto tema. Por respeto a la productora y porque desde chico me enseñaron principios, no dije absolutamente nada, me aguanté y me retiré. Después que salí, esperé a mi colega que tampoco estaba de buena cara. Mientras nos retirábamos, la amable señora nos saludaba amorosamente como si hubiese cumplido con su cometido. La rabia no fue la de tenernos que a la cuarta canción sino la manera en que nos lo dijeron. Se ve que esa noche esta mujer no tenía un buen día y se la agarró con nosotros. Solamente quiero decirle que los buenos modales hacen a las personas que se comuniquen de mejor manera. No es bueno ser mal tratado, porque esto es como un boomerang, todo tiene una vuelta. Y si realmente trabaja todo el tiempo con público deja mucho que desear. Quisiera por intermedio de este artículo agradecer a la productora Majareta Producciones, cuyos representantes en más de una oportunidad me pidieron las disculpas del caso y decir que en esa noche, más de un colega se sintió herido, porque no solamente fui yo de alguna forma el agredido.