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Año V Nro. 345 - Uruguay, 03 de julio del 2009   
 
 
 
 
historia paralela
 

Visión Marítima

 
César García Acosta

¿Y si todo fuera al revés?
Imaginemos pero con mucha «utopía»
por César García Acosta

 
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         Algunos días pienso que la izquierda se está empeñando, en perder en octubre de 2009 el poder que en 2004 muchos creían que estaba llamada a ostentar por veinte años. Y otros tiendo a creer que a pesar de los muchísimos cachones que el progresismo ofrece, la oposición –o buena parte de ella- se encuentra todavía demasiado anestesiada como para poner al Frente Amplio en vereda.

Pensemos por un instante que las cosas fueran al revés. Que el Frente Amplio fuera oposición y que el gobierno que nos gobierna perteneciera a un partido tradicional.

         ¿Qué cree que haría el diputado Raúl Sendic con el seguro contratado con Citibank para la compra de petróleo por ANCAP, y que es un pésimo negocio que pagamos todos?

         ¿Qué diría el senador Daniel Martínez de las escandalosas pérdidas de Alur, el mismo que con la soberbia propia de la ignorancia decía que las pérdidas de ANCAP en Argentina eran responsabilidad del Directorio y con ese dinero se podía pagar lo que luego nos enteramos fue el plan «Te pagamos para que no trabajes»?

         ¿Usted se imagina acaso cuántas veces habría interpelado ya el senador Víctor Rossi a los ministros que hubieran entregado Pluna al señor Campiani, siendo patrimonio de todos los uruguayos?

         ¿Qué haría el edil Oscar de los Santos si el contrato con Satenil lo hubiera celebrado un intendente blanco?

         ¿Y si la privatización de la basura la hubiera hecho un colorado?

         ¿Y qué estaría haciendo hoy Canelones, y los alguna vez levantiscos vecinos de esa zona, si los pozos, la desidia y la mugre que hoy reinan en la Ciudad de la Costa no pudieran haber sido enfrentadas, como se prometió en la campaña, por un gobierno que ahora anuncia el cambio de matrículas como la panacea que vendrá a remendarlo todo?

         ¿Qué diría la izquierda si quienes aumentan el número de funcionarios públicos en el año electoral fueran blancos o colorados?

         ¿Hablarían de clientelismo?

         ¿Y qué dirían si un gobierno que no fuera el suyo pagara mensualmente «ingresos ciudadanos» a personas que no trabajan en un país donde el desempleo, según el mismo gobierno, es apenas del 7% y que, sin embargo, siguen mandando a sus hijos a pedir limosna en medio de los autos, en la noche o al rayo del sol? ¿No habrían interpelado ya varias veces a la ministra de Desarrollo Social de turno por no hacer su trabajo?

         ¿Qué diría la senadora María Julia Muñoz si la reforma de la salud que tiene a las mutualistas desbordadas las hubiera hecho otro gobierno, fundiendo al sistema de salud privado, que era el que funcionaba, salvo el Casmu que Marita ya lo había fundido?

         ¿Qué diría el senador Astori si el ministro Ignacio de Posadas, Javier De Haedo o Isaac Alfie hubiera disfrazado de Impuesto a la Renta de las Personas Físicas un Impuesto a los Ingresos Personales que deja a salvo, por poner un ejemplo, a los que más tienen y sacan su dinero del país?

         ¿Qué diría la izquierda si los negocios con Venezuela los hubiera celebrado un blanco, hijo del presidente e instalado en Zona América?

         ¿Y si un empresario que aparecía rodeado de figuras del coloradismo hubiera pagado el abogado al amigo Antonini Wilson?

         ¿Y si se denunciara públicamente que un operador de la derecha, con oficina en Madrid y pasaporte diplomático, hubiera merodeado la licitación del Hotel Casino Carrasco?

         ¿Cuánta gente cree usted que estaría presa ya si Bengoa no fuera frentista, y cuantas veces hubieran sido linchados por la «prensa de Izquierda»?

         ¿Qué habría sido de un ministro blanco que defendiera a un funcionario en su situación?

         ¿Cuántos programas periodísticos, de esos que antes había y ya no hay más, habrían escrachado a un ministro blanco que hubiera mantenido a este jerarca a su cuenta y riesgo? ¿Le tirarían a ese ministro devenido en candidato solamente baldes de agua a esta altura?

         ¿Acaso nos olvidamos de lo que Lacalle, Sanguinetti y Batlle debieron soportar, y todavía soportan, por bastante menos que eso?

         ¿Cuántos paros habrían organizado Castillo, Read y sus muchachos para protestar contra todos estos desaguisados?

         De la fantasía de aquella Secretaria de Estado que la filmaron bailando arriba de una mesa en un boliche de un país extranjero, siendo integrante de la Comitiva Presidencial, y de la «amazona» del tan mentado facebook, ni hablamos verdad?

         Qué vamos a decir de ella donde el gran responsable, o irresponsable, es el Presidente que nombró de «ministra Política» a una persona de dudosa normalidad pero indiscutible incapacidad.

         Queda para que otro agregue temas como UMISA, Leborgne, Buquebús, el software que «vendió» el hijo de Tabaré, los mandados a los Kirchner, la duplicación del déficit fiscal para el próximo gobierno, el Servicio de Radioterapia en Tacuarembó armado para el hijo de..., esto es la punta de un Iceberg ya que gobernaron sin el más mínimo control, imaginen cuando se audite.

© César García Acosta

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