Año III - Nº 107 - Uruguay, 03 de diciembre del 2004

 

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

 

PacMan fever
Los que a fines del 70 eran adolescentes recordarán con añoranza un jueguito de maquinita llamado PacMan, donde el protagonista era una especie de pelotita con boca que cual piraña debía recorrer un laberinto comiéndose todo lo que podía, cuidándose de los fantasmas que podían reducirlo a la nada. El PacMan era un juego sumamente adictivo y los especialistas podían pasarse buen rato con una ficha, provocando la envidia de la concurrencia masculina y los suspiros de las jóvenes señoritas que se agolpaban en torno a la máquina del ganador a ver como el simpático personaje engullía todo a su paso. Era la PacMan Fever.

Mucho antes de lo previsto -no ha pasado un mes de la victoria del Frente Amplio en las elecciones nacionales del Uruguay- en la coalición de izquierda se ha desatado una feroz interna de cara a las elecciones municipales de mayo próximo. El pretexto: la pretensión del Senador José Mujica de que el candidato a suceder al Arquitecto Mariano Arana al frente de la Intendencia Municipal de Montevideo (bastión de la izquierda desde 1989) sea un militante de su sector político el Movimiento de Participación Popular, expresión política de la dirigencia histórica del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros.

En el Uruguay, las elecciones municipales se celebran -desde la reforma constitucional de 1997- en forma separada de las elecciones nacionales y seis meses más tarde. Todos los mandatos duran cinco años, por lo que -salvo el giro excepcional de la renovación anticipada del parlamento- no habrá más elecciones hasta las primarias del 2009.

En mayo se elegirán los 19 intendentes municipales y las juntas departamentales (concejos deliberantes) y de repetirse los guarismos de las elecciones de Octubre, el Frente Amplio se quedaría con al menos 8 municipios y el Partido Nacional con los 11 restantes, aunque en todos los ámbitos se especula con que la izquierda retroceda en favor de los partidos tradicionales dada la importancia de la maquinaria electoral que blancos y colorados mantienen en el interior del país.

Aunque la tradición y la legislación electoral uruguaya permite que cada partido político presente múltiples candidatos a cada cargo electivo (limitándose desde la reforma del 97 a una única fórmula presidencial y a tres candidatos a la Intendencia por lema) desde la creación del Frente en 1971 la izquierda siempre ha presentado candidatos únicos a cargos ejecutivos (presentando sí múltiples listas a cargos deliberativos). Una estrategia que les ha permitido presentarse como distintos ante una sociedad enferma de las peleas de los políticos por ocupar cargos. Ahora, apenas elegidos para conducir al gobierno nacional y sobre todo, cuando en Montevideo la izquierda tiene más del 60% de los votos, la nominación del candidato único a la Intendencia capitalina amenaza con transformarse en un huracán político.

Buscando Poder
En su fuero íntimo, no pocos dirigentes del Encuentro Progresista deben haberle agradecido al ex presidente Julio María Sanguinetti la campaña contra el MPP que el Partido Colorado llevó adelante en el último mes de campaña. El magro resultado obtenido por la agrupación que dirige el senador José Mujica en comparación con el de las internas y con todas las encuestas previas sólo se explica por el corrimiento del electorado que la publicidad del Foro Batllista consiguió desde el MPP hacia sectores más moderados del Frente.

Si Tupamaros hubiera obtenido en las urnas el 40% que algunos estimamos inicialmente hoy sería mucho más complicado para Vázquez (y sobre todo para Astori) el diseño de sus equipos de gobierno. El resultado electoral le dio al futuro presidente y a su ministro más aire para contrarrestar las pretensiones del MPP -explicitadas por sus dirigentes- de conjugar en un súper ministerio a su cargo todas las áreas críticas del gobierno.

El MPP, cuya estrategia preelectoral ha sido fuertemente criticada desde sectores aún más radicalizados pero con peso específico en Tupamaros, como el Movimiento 26 de Marzo conducido por Raúl Sendic (h), puede perder vigencia rápidamente si no supera lo que a todas luces es un traspié electoral (aún a pesar de ser la bancada más populosa del Parlamento y de haber obtenido más votos que todo el Partido Colorado). Conviene recordar que desde su fundación, nunca un sector de la izquierda ha sido mayoritario por más de una elección y que en la interna frentista de ser mayoría al papel de grupúsculo no suele haber mucha distancia.

Apurado desde la izquierda, conciente de lo efímero que es el apoyo popular de los frenteamplistas y de lo debilitado que sale de unas elecciones aún habiéndolas ganado, el Pepe Mujica se apresura a marcar la cancha y exigir que el próximo candidato a Intendente Municipal de Montevideo de la coalición de izquierda sea de su sector, amenazando con ser él mismo quien compita contra cualquier otro de no haber un candidato único que aglutine toda la oferta electoral del Frente Amplio y que pertenezca a las filas de su propio movimiento.

El apuro y la presión es porque, en definitiva, necesitan la IMM para recuperar poder y desde allí ejercer presión y limitar el predicamento de los sectores moderados en el futuro gobierno nacional y sobre todo del ministro de Economía.

Por eso, como en el PacMan, el juego consiste en comer la mayor cantidad posible de fichas. Ahora que la ciudadanía los eligió para conducir los destinos de la República ya no importa la idoneidad de los candidatos, ya no interesa aglutinar en torno a consensos, ya no preocupa aparentar unidad. Ahora que la ciudadanía los eligió para conducir los destinos de la República ya no importa tanto ni actuar ni parecerse demasiado a los partidos políticos tradicionales, aquellos que criticaban y que prometían superar.

Gustavo Hernández Baratta
Buenos Aires, noviembre 16 de 2004 (publicado el 16/11/2004 en el sitio de noticias argentino NotiAR)