Año III - Nº 107 - Uruguay, 03 de diciembre del 2004

 

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Ecología y Medio Ambiente
Palmera yatay, enigmática ausencia
Por Juan Carlos Palacios

Desde tiempos remotos, las palmeras han constituido un grupo de plantas preferidas para ocupar los espacios públicos. En Salto, en distintas épocas, ha habido proyectos de embellecimiento urbano que incluyeron a las palmeras como elemento ornamental. Pero esa preferencia no se ha limitado solo al área urbana, pues junto a escuelas rurales, comisarías de campaña, cascos de estancias y viviendas del campo, también encontramos palmeras.

Desvastador efecto
Varias de ellas son especies exóticas. Sin embargo nuestro país posee hermosas especies nativas, las que se destacan en el paisaje natural. Unas suelen vivir en forma aislada, otras forman palmares. Son conocidos los de Rocha y los de Quebracho, pero están los de Porrúa y también existen otros pequeños conglomerados en diversos puntos del país.

El territorio que originalmente ocupaban, hoy se halla reducido. En la primera mitad de siglo pasado, ya se había observado que los grandes palmares, solamente estaban integrados por ejemplares adultos. No había ejemplares jóvenes. Ello hizo pensar que cuando las que estaban en pié culminaran su ciclo vida, la especie irremediablemente se extinguiría. Esa razón es la que llevó a protegerlas legalmente, lo cual no impidió las agresiones que continuaron sufriendo.

En general la agricultura y la forestación han tenido sobre los palmares, un efecto desvastador. Pero las consecuencias del pastoreo del ganado, no han sido menores. Los vacunos suelen comer las hojas tiernas de los ejemplares nuevos, impidiendo de esta manera que la especie asegure su multiplicación.

Área de distribución
En las cercanías de Termas de Guaviyú, se observa importante presencia de palmeras de la especia Butiá yatay. Esta tiene un amplio territorio de distribución. Acompaña por ambas márgenes al arroyo Guaviyú, formando importantes concentraciones junto a este curso de agua. Ocupa las planicies aluviales del arroyo, pero también la encontramos en laderas, lomas y cerros de las inmediaciones. Suele habitar suelos arenosos y ocasionalmente la vemos en suelos negros y pesados.

Entre Quebracho y el río Uruguay, adorna las partes más alta del paisaje. Son ejemplares aislados aunque también forman concentraciones. En las cercanías de Quebracho, junto a ruta 3, existen algunos bosques de eucalipto; en su interior se observa un interesante rebrote de palmeras yatay.

Hacia el Este de ruta 3, en la zona de la Colonia Santa Blanca, existen áreas con importante número de ejemplares jóvenes.

Al Sur de Santa Blanca, se halla el paraje El Palmar. Allí ocurren densos conglomerados de esta especie. Son antiguos palmares; en su interior en pleno mediodía, difícilmente los rayos solares logran pasar la cerrada trama que forman sus copas. Forman un ambiente de sombra; el suelo está tapizado de restos vegetales de esta especie. En esa zona, suelen verse algunos ejemplares jóvenes creciendo al borde los caminos, no así dentro de los predios de producción.

En plena Cuchilla de Haedo, en las cercanías de Guichón, vuelve a presentarse una gran área en donde la palmera yatay formaba parte del paisaje nativo. Es una de las áreas en donde sus poblaciones han sido más castigadas.

Llamativa ausencia
Al norte del arroyo Guaviyú esta palmera desaparece abruptamente del territorio uruguayo. Sin embargo al otro lado del río Uruguay, en la misma latitud de Quebracho, se halla el Parque Nacional El Palmar: Con más de ocho mil hectáreas, posee la mayor población de palmeras yatay. Desde allí, aguas arriba, acompañando al río Uruguay por territorio argentino, aparecen diversas concentraciones que se extienden al menos hasta la Provincia de Misiones. Incluso en el acceso a la Represa de Salto Grande es posible ver unos cuantos ejemplares

¿Cuál es la razón por la cual no aparece en los alrededores de Salto? ¿Existió y fue exterminada? ¿Nunca existió de este lado?

Siendo que aquí en Salto tenemos el mismo clima y los mismos suelos que en los alrededores de Concordia, la ausencia de esta palmera en nuestros alrededores, constituye un verdadero enigma.