Año III - Nº 120 - Uruguay, 04 de marzo del 2005

 

 

 

 

 

De mal humor en un país
que quiere ser enano

por Félix Obes

Por Uruguay, que teniendo ejemplos de países pequeños que triunfan como Irlanda y Finlandia-lean la nota de hoy de Carlos Maggi -acá los rebuznos de una sub especie de idiotas, en la que muchos de sus integrantes como su Pope, Eduardo Galeano, tienen la vida resuelta gracias a los copyrights capitalistas, o la Hebe de Bonafini y su coro de gallinas locales, tienen todo resuelto gracias a que curran con el dolor, salen a juntar firmas nada menos para que la mayor inversión en este país en siglos, la de Botnia y su planta papelera, nada menos que de Finlandia, país que se preocupa por el medio ambiente en serio y no como ellos que solo se preocupan de su mediocre ambiente, no se instale.

Y me recalienta el tema de las torres en Punta y en el Buceo, ya que los destructores de torres, son de la misma raza de tarados que los que se oponen a los puentes entre naciones, a los ferrocarriles y las telecomunicaciones.No es posible que un país sin trabajo, con una clase obrera si es que aun queda algo de ella, los sindicatos que dicen representarla pero que le dan por el culo en la practica, traten de frenar obras colosales con el verso de que 16 gaviotas de mierda o 14 lobos marinos que solo sirven para comerse las brótolas y las merluzas, la pasen mal. Es un tema de luces y sombras ese de las torres y los puentes; los idiotas no gustan de las torres por que sentados al cordón de su vereda mental, se quejan de que estas les quitan el sol en lugar de mover sus glúteos de lugar y buscar otro quehacer con imaginación.

Y me tienen especialmente podridos los que no dejan que se haga el Puente de Laguna Garzón o el Puerto de La Paloma, y el puente de Colonia Buenos Aires, y los que salen a joder con el puente de Las Américas por que les complica cruzar la calle para ir a comprar yerba en lugar de aplaudir las cosas que se hacen en un lugar que era un caos y que ahora será una entrada digna a Montevideo.

Estamos rodeados de idiotas.

Y esos idiotas, son un peligro para la nación, ya que además de polucionar el medio ambiente con sus emanaciones cerebrales que apestan, influyen en una sociedad que fue moldeada por generaciones como ellos, a su gusto, y que gusta de revolcarse en su mierda, como si ser enano, pobre, mediocre, paisito, pobre, fuera una virtud. Hoy, en mi mal humor no estoy dispuesto a caer en la facilidad de los eufemismos, así que diré las cosas por su nombre y al que no le guste y se moleste, que se vaya.

No creo en la teoría de que no hay que ser ofensivo; lo soy, soy ofensivo con quienes creo que le hacen daño a la comunidad, con quienes creo que por malicia o por ignorancia- y ser ignorante en estas materias luego de 6 años de leerme, es ser imbécil, y te repito, si no te gusta como escribo, pedime la baja y todo bien- le hacen mal a un pais que debe de dejar detrás suyo su mala costumbre de castigar la innovación y el exito y mirarse en el espejo, de ojos bien abiertos y tomar medidas radicales para dejar de ser el paisito miserable que los Galeanos quieren que sea mientras toman champagne en los salones de la clase alta a la que adulan y corren por la rambla de Carrasco en donde viven.

Tenemos que hacer miles de torres que toquen las nubes y mirar el país desde ellas, tenemos que hacer miles de puentes que nos permitan caminar a las naciones vecinas y tenemos de una vez por todas que derrotar y arrastrar por el piso, y si fuera necesario darles un justo castigo, a todos aquellos que se niegan a que este país sea un pequeño pais modelo, lleno de lugares de trabajo, plantas torres y puentes, al que de gusto y buenos dividendos venir a dejar dinero, en lugar de ser lo que es hoy, un ghetto cercado sin banda ancha, prisionero de una absurda y repugnante compañía publica y dos o tres aprovechadores privados, que a falta de regulación firme, curran y nos estafan.

Dentro de poco, Uruguay tendrá un nuevo gobierno al que le deseamos un éxito rotundo si es que da los pasos para quebrar décadas de curros y corrupciones. Pero ese nuevo gobierno, debe ser radicalmente, fervorosamente diferente de los que hemos tenido, debe ser enemigo insobornable de los lobbies y multinacionales y grupos de poder fáctico que han manejado a malos blancos y peores colorados-que deberán ser aplastados a la enésima potencia para que se puedan renovar desde cero absoluto, y no debe ceder a las quejas de salón de Galeano ni a las patotas sindicales.

Menuda tarea le espera a Astori, que viva mil años, de el dependemos.